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23/3/08

Brasil como megapotencia

El miércoles pasado fui, por primera vez, a la T4 de Barajas, la sección del aeropuerto madrileño que ETA hizo dinamitar el 30 de diciembre del 2006 y con los escombros y la vida de dos ecuatorianos, explosionó el pseudo-proceso de paz de ZP, el ahora re-electo presidente de Gobierno español.
Era plena semana santa y fui, también por primera vez, a despedir a alguien, Bea, por lo que las apreciaciones que narraré pueden estar salpicadas con tintes azulados de la nostalgia y la carencia cinematográfica de una despedida de ley, pues la mía fue truncada por un funcionario que me obligó alejarme de la zona de embarque, aún cuando vio mi cara descompuesta y las lágrimas de quien partía. Simplemente fue un cabrón.
Sin embargo, si fue cinematográfico en check-in, por ejemplo, donde pudimos ver como un senegalés borracho se desnudaba completamente en medio de la Terminal, rodeado de policías y ojos curiosos, pues al parecer lo habían acusado de algo y reaccionó hiperventiladamente. Algo hizo, nunca supe qué, pero sí me sorprendió ver cierta comunicación espontánea entre el viajero -visiblemente ebrio- y los policías que lo vigilaban mientras chequeaban sus datos. Reían, bromeaban, el senegalés se cuadraba ante la autoridad lo que provocaba hilaridad entre los presentes.
Luego nos tomamos el último café y nos olvidamos del incidente. Habían cosas más importantes que zanjar…
Crisis
Incidentes aeroportuarios hay por montones en Barajas ahora que la Terminal madrileña se ha alzado como filtro de pasajeros venidos de Sudamérica. Los pasillos y andenes de la T4 son escenario de una ingeniosa guerra entre la novena economía del mundo y la primera de Latinoamérica, Brasil, potencia emergente como pocas (BRIC, sin ir más lejos, es una sigla clara y corta que grafica las mega economías que se erigirán cuando expire el siglo XXI: Brasil, Rusia, India, China).
Brasil a empatado las, a veces si a veces no, severas medidas migratorias hispanas y los turistas venidos de España, sin reunir ciertos requisitos, han sido tratados vejatoriamente, de la misma forma en que muchos lo son en Barajas; situaciones extremas que han concluido con varios casos de turistas de regreso a la península Ibérica sin poder pisar suelo brasileño.
Lula, en persona, está molesto por los varios casos de viajeros brasileños -turistas o no- que han pasado semanas enteras retenidos en las celdas que la policía española tiene instaladas en los aeropuertos.
El tema pasó al plano diplomático cuando Miguel Ángel Moratinos lo habló con su homólogo carioca cuyo nombre no recuerdo.

Martínez
Recuerdo a un profesor estadounidense, de origen cubano, que tuve en la Universidad Andrés Bello, en un electivo que se llamaba Economía Globalizada. Era un hombre bajo, oriundo de Nueva York, que vivió el atentado del 11-S en Chile, ese mismo año en que acudía a su clase. El hombre estaba horrorizado.
Era realmente un centurión del capitalismo. Un soldado (gracias Antonio por la frase). Era muy crítico de la autocomplacencia de los economistas chilenos y no veía en el TLC con EE.UU. -que por esos años se estaba negociando- una diferenciación de Chile con el resto de países del Cono Sur.
Sin embargo, la conmemoración de este profesor, llamado, si mal no recuerdo, Mike Martínez Black, eran sus apreciaciones sobre Brasil y para eso narraba una anécdota.
Chile 1998 fue acusado por EE.UU. de dumping en la exportación de salmones; es decir, según ellos, en Chile se vendían internamente los salmones más caros que el precio para la exportación internacional. Chile protestó protocolarmente, aunque todo reclamo venía coartado por un TLC que estaba ad-portas de ser firmado y por que, en rigor, Chile es una economía demasiado conectada con el comercio internacional y cualquier ruido en ese contexto asusta.
Zapatos
Martínez contaba que Brasil también vivió un proceso parecido cuando los productores de zapatos de Estados Unidos acusaron a los brasileños de Dumping (Brasil es el segundo mayor productor de zapatillas del mundo). La reacción de Brasil fue distinta: suspendió la venta de zapatos a Estados Unidos y puso a la venta en el mercado interno el stock sobrante, claro, en regaladas ofertas de 3 por 2 o 2 por 1. Estados Unidos, meses después, tuvo que pedir por favor que reanudarán la venta de zapatillas, pues la empresa local no podía satisfacer la demanda interna y los precios del calzado se había disparado.
(Antes de seguir, es esta una de las diferencias más gráficas: Brasil tiene un mercado interno para satisfacer medianamente a los productores de zapatos, lo que no pasa en el pequeño Chile de 15 millones de habitantes, donde no hay mercado y tampoco voluntad para hastiarnos comiendo salmón).

Futuro
Esa es la lógica global donde los recursos humanos, ya sea como mano de obra o como potenciales consumidores, marcan la pauta de quiénes emergerán en el futuro. Ojo con los BRIC, con Indonesia, con Turquía, con Egipto. Países ahora medianamente pobres, o pobres directamente, pero que serán los estandartes del consumismo mundial (Destopía: ¿Qué ocurrirá cuando a sólo el 10% de los chinos les guste el jamón serrano? ¿Subirá de precio acá en España? ¿O el jamón de consumo interno dejará de ser de la calidad que se jactan los hispanos, para exportar el bueno?).
No es menor suponer que la libertad comercial que ahora impera en este mundo global, puede encontrar un techo antes que expiré el XXI. Ya es así, pero a medida que los emergentes se consoliden, los ahora países desarrollados impondrán más trabas para exportar productos (bienes y servicios) desde el aún tercer mundo; barreras que durante el siglo pasado -especialmente durante la última década- esas mismas potencias pregonaron por derribar.

20/10/07

Informadores y herramientas de internet

Varios factores me han llevado a sucumbir ante las herramientas del Internet global. Antes, en Chile, el pudor y la abulia me impidieron estructurar un BLOG, por ejemplo. Ahora ya han pasado cuatro meses desde que tengo este y he publicado más de 20 entradas a pesar de que aún no tengo muy claro porque lo hago. ¿Objetivo o satisfacción? No lo sé. Ambas quizás, pues en rigor, son cosas distintas.
Trasmitir ideas o vivencias puede ser un objetivo.
Escribir regularmente puede llegar a ser una satisfacción.
En su trasfondo el BLOG logra que los sucesos que me ocurren, y que seguramente en Chile se los hubiese contado a un Cucurullo o a un Felipe Pérez -logrando sus risas o su indeferencia- tengan un germen de novedad, tal vez porque vivo en un país que no es el mío. No es que no tenga a quien contarle lo que pienso o me sucede, pero la distancia me da la excusa de publicarlo abiertamente aunque tampoco tengo del todo claro quien lee mi BLOG ni mucho menos que piensan al leerlo.
¡¡¡Cuatro meses y por fin aparece un aforismo en mi BLOG!!! Helo aquí: “La distancia reduce el pudor”.
Sin embargo, asumo que me he autocensurado y muchas de mis vivencias y pensamientos están reservados para algún libro que escribiré algún día en alguna vida. Pero no es una disculpa y así reza la frase de mi amigo Milan Kundera que se antepone a la foto de Belgrado en llamas.
Toda esta reflexión no es causal, es más bien constante, pero ahora surge con más fuerza porque hace unos días me he unido a un mundo paralelo llamado Facebook.

Blog versús Facebook
Lo de publicar fotos propias no es mi especialidad, nunca haría un fotolog por ejemplo, aún cuando en Chile se está tornando un rasgo identitario tenerlo. Pero me empezaron a llegar invitaciones de amigos y conocidos para unirme a este escenario de la globalidad-modernidad outsider aún del monopolio GOOGLIANO (hasta que los dólares digan lo contrario), y el sábado pasado empecé con eso del facebook sin mucho apuro.
Aún es precario. Tengo pocos contactos y no he puesto ninguna carpeta con fotos, no creo que publique fotos personales, quizás paisajes… Los que lean esto y hayan visitado mi facebook me reprocharán que la foto de cabecera que tengo sea una precisamente mía, aun cuando puedo poner la foto de Belgrado en llamas que tanto cariño le tengo, o la de un mapa, siempre tan recurrentes en mi BLOG… Merezco el reproche.
Sin embargo, todo lo que el BLOG me da para mantenerme ciertamente conectado con Chile y mis amigos del mundo, Facebook me lo está quitando. Suena paradójico, pero, al igual que pasó con irrupción del móvil, Facebook es un enemigo de la casualidad, del azar.

Los preglobales ‘90
Antes, para quedar con tus amigos o para cualquier cita, había que fijar lugar y hora de antemano. Incluso había sitios donde quedar. Sitios donde estabas seguro que podías ver a algunos de los tuyos. Un bar, una esquina, una cafetería, el frontis de una residencial… Ahora todo queda supeditado a la exactitud horaria que da el móvil o celular. Si quieres quedar con alguien: llamas, si quieres reunirte con tus amigos coordinas todo con mensajes. Si te atrasas mandas un mensaje de disculpa y listo…
Esos momentos tan propios de los ’90, cuando aún era un lujo tener celular, en que salías de casa sin haber hablado con nadie y llegabas a la plaza de tu barrio (la de Llo-lleo en mi caso) y veías caras conocidas han sido borradas de un plumazo. Se perdió la sensación de vértigo que se producía cuando doblabas por la esquina de la plaza y no estabas seguro de ver los rasgos distintivos de tus amigos… ¿Puede que ya se fueron? ¿Puede que no se juntasen ahí? Ahora, al más mínimo temor de hallarte sólo un sábado por la noche en medio de la nada, sólo tienes que hacer un clik en tu móvil…
¿Qué tiene que ver eso con Facebook? Pues ocurre que ya tengo 25 años y en mi vida he acumulado muchos amigos a los quienes no quiero por eso sino porque viví cosas con ellos. Experiencias.
Se dice (la verdad lo oí en la película Sand by my basada en la novela de Stefen King y donde salía un imberbe River Phonix) que los mejores amigos de tu vida son los que hacen cuando eres menor, infante o adolescente. No sé si en estos 25 años acumulé los mejores amigos de mi vida, pero si una gran cantidad de amigos y conocidos a los cuales estimo por algo simple: los vi crecer y ellos me vieron crecer.
Mucho de ellos se elevaron a una categoría donde la hermandad se antepone a la amistad y aunque ahora estoy lejos de la mayoría de ellos los añoro y los extraño (que no es lo mismo). Otros desaparecieron de mi realidad, pero no de mis recuerdos, y emprendieron su vida, y yo la mía, y las circunstancias difícilmente me permitan volverlos a ver. Ahí es cuando entra el azar…
Gracias a Facebook sé cómo está y que está Carola Muñoz en Canadá, Alejandra Álvarez en Chile o Astrid Bustamante en Ámsterdam. Sé que Sebastián Flores regresó a Chile (aunque eso ya lo sabía por mi madre). Todo ellos compañeros de colegio o instituto. Gracias a facebook volví a hablar con mi compañero de universidad Jaime Meneses y reanudé el contacto con mi primer y gran amigo español que tuve y que ahora está Londres, Carlos Miras…
En fin, suena bonito, es realmente satisfactorio.
Lo que la red me permite hacer ahora se lo está robando a la realidad tangible del futuro. La posibilidad que el azar me junte con esas personas se reduce un montón. Estaremos condenados a mantenernos en contacto (y me gustaría hacerlo) así que difícilmente se produzca un encuentro fortuito.
O pongámoslo desde otra perspectiva. Si se produce un encuentro, fortuito o programado, los temas de conversación se tornarán previsibles, pues medularmente sabras que ha sido de la vida de la persona en cuestión: sus viajes, sus trabajo, sus estudios, sus amigos, sus momentos alegres y no se producirá la sorpresa cuando me cuente que visitó China. Eso ya lo supiste gracias a facebook… Te sorprendiste antes, en la soledad de tu casa o en un ciber. Habrás visto las fotos de la muralla china, de la Plaza de Tiananmen o de la Ciudad Prohibida y te bastará con leer su descripción en el pide de la foto que explica, en nueve o diez palabras, un momento culmine de la otra persona.
En fin, esto es sólo una opinión. Quizás sólo quiero parir un pretenciosa destopía.