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9/8/08

Olimpicos de Londres

Nunca iré a Pekín o Beijing. Quizás sí, nunca se sabe. Lo claro es que nunca iré a Pekín cuando se desarrollen unos JJ.OO. en esa ciudad y el mundo entero esté al corriente de lo que acontece en la capital del Estado comunista y dictatorial al que se suele denominar China. Con inauguración pletórica y colosal incluida. Grandilocuente e histórica para más señas. En resumen CHINA. En resumen los JJ.OO. más polémicos desde Los Ángeles 1984 y el boicot soviético.Si me toca ir a China en el futuro los actuales JJ.OO. se conjugarán en pretérito y sólo visitaré al venidero imperio imperante. Lo que no es poco.

Pasado de Londres
La semana pasada fui a Londres, capital del Reino Unido, la antigua mega-metrópoli que dominó el planeta hace 70 años y que mantiene, y siempre mantendrá, el aura de ser una de las aglomeraciones urbanas –URBES- más atrayentes de la Tierra. Londres fue designada hace tres años como sede de los próximos JJ.OO. que se realizarán el 2012, los siguientes después de los que actualmente se disputan en Asia.
Me enfrenté, entonces, a un desfase de cuatro años que me impidió saborear el clima que vive una ciudad cuando está engalanada olímpicamente. Cuando el foco de atención mediático estaba en las antípodas de Londres yo estaba ahí… una ciudad siempre noticiosa, que duda cabe, pero que en cuatro años más se tornará insoportablemente requerida y, porque no decirlo, aún más vanidosa.
Quería hablar de eso, de Londres, e incluso tenía proyectado el título de este post (“London Calling”, en alusión a la canción de The Clash y a lo mucho que me impactó sentir en cada recoveco de la ciudad lo que los londinenses se esmeran en subrayar, considerando que la mayoría de las cosas en Londres no necesitan destacador: me refiero a los bombardeos de la Luftwaffe en la II Guerra Mundial)…

Figueroa
Franz Bekenbauer, el glorioso central alemán, uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol y posteriormente entrenador y directivo, suele decir que “para ser el mejor hay que nacer en el país correcto”. Ya lo sabe bien Elías Figueroa, mejor defensa de la historia en América, quizás mejor que el teutón, muchas veces seducido por Brasil para nacionalizarse y jugar en la selección canarinha siempre carente de zagueros. De haberlo hecho su estatus sería otro, sería recordado de otra manera en el mundo deportivo, más allá de ser mi carta de presentación cuando en Dublín me topo con un brasileño de Porto Alegre…
“You’re Chilean… Ou Figueroa is the very best defence that played in Inter”
“Oh, yes. I known, I remember the Leith goal
…”
Bueno, el tema no es Figueroa, recordé su caso para detallar lo anteriormente descrito: a veces, para visitar una ciudad, hay que tener la suerte de ir en el momento correcto. Ya no es sólo ir, que es valedero, sino estar “ahí” cuando la historia llama. Algo difícil, no lo dudo, pero ahora la historia está completamente instalada en la Villa Olímpica de Pekín. (Y en Osetia del Sur donde Georgia y Rusia guerrean a la antigua usanza… pero esa es otro cuento).

Proyectar
Los JJ.OO. siempre han sido y siempre serán una manera de mostrarse al mundo o de exponerse y China está usando ese apéndice como nunca. Londres también lo hará en cuatro años más, pero a diferencia de la República Popular, la exposición de ésta –de la mano más bien de una confirmación- radica en la ciudad en sí y no en la Nación, el Estado, el Imperio. Sudáfrica, en el próximo mundial también querrá mostrar su “ejemplar” transición, por ejemplo…
Lo llamativo es que los JJ.OO de China, si resultan bien (incluyendo el triunfo asiático en el medallero), será una paletada más al binomio anglosajón que a conducido la política mundial hace dos siglos. Por ello, apuesto lo que no tengo a que el mensaje que los organizadores de los JJ.OO. de Londres querrán dar al mundo el 2012 no rondará en la identidad como Nación poderosa, otrora dueña del mundo. No. La proyección girará en torno a la diversidad, a la multicultura o al cosmopolitismo de la City, pues en rigor el Reino Unido ya se conocer y está presente en cada país con mayor o menor intensidad. Londres otro tanto y a diferencia de China o Sudáfrica, lo que una megaurbe postmoderna y postimperial puede ofrecer es eso: galimatías lingüísticos en el metro, cocina de 200 países, desarrollo, capitalismo. Y un cementerio de elefantes de lo que ya fue.

20/6/08

Banalidades de Dublín

Alguna vez un periodista de El País, corresponsal en una importante ciudad del hemisferio sur, tuvo que escribir un artículo para una edición especial de fin de año del periódico en cuestión narrando su experiencia en el nuevo frente que cubría. La idea era que todos los corresponsales en el mundo contasen sus vivencias en los diversos lugares donde “está” la noticia.
El periodista llevaba tres meses en su nuevo destino laboral. Luego de oír un tango y quizás comerse una milanesa, reflexionó caminando por Avenida Corrientes y
llegó a la conclusión de que lo que más le sorprendía de la Nación que cubría era:
1) La sorprendente sensación de vivir la Navidad , el Año Nuevo y Reyes en verano.
2) El agua del grifo girando para el lado contrario del cual él estaba acostumbrado.

El etnocentrismo de aquel profesional de las letras y de la información era más potente que la posibilidad de abrir los ojos y tratar de observar lo nuevo y diferente. Hacer un ejercicio de lejanía, de entrever al “otro”. En definitiva los grandes medios de comunicación de todo el mundo, además de la Agenda Setting , de la pauta o de lo que realmente quieren informar los dueños de éstos, están coartados por el público que los consume y quiere un tipo determinado de noticias. No me cabe duda que el consumidor de El País quiere leer lo que gente, como ese corresponsal, escribe a diario desde su destino laboral. En rigor, son los intereses de España bajo la óptica de España. Una circunstancia legítima, pero no óptima.
Sin embargo, es un peligro real. El esfuerzo de querer “ver” es de verdad es un esfuerzo. Corro el riesgo de caer en ese juego, el de sorprenderme por los tópicos generales de éste país –Eire- sin profundizar como quisiera y me demanda este mísero Blog, pues aún no estoy en condiciones de hacerlo y deseo, antes de marcharme de Irlanda, poder analizar la situación política y social con mayor cabalidad.
En resumen, y si a eso le sumamos la escasa información internacional a la cual accedo, y la suspensión temporal de lecturas en español, no me queda otra que hablar de mi observación banal de la ciudad, Dublín.

Legalidades
Es ilegal orinar en la calle.
La influencia protestante ha hecho mella en una sociedad mayoritariamente católica y si bien el desorden –como antónimo de orden protestante- es plausible en la ciudad, el respeto por ciertas normas y leyes no van de la mano generalmente con el catolicismo, esa religión que lo perdona todo. En concreto la gente no orina en la calle, pues si lo hacen los multan.
No se pueden fumar dentro de los bares tampoco, como en España, pero acá aquella medida se cumple aunque esté lloviendo y salir a la calle a fumarte el tabaco parezca un suceso viciado en sí mismo…
Paradójicamente, ningún mandato municipal obliga a no vomitar, como si éste acto tan humano fuese partícipe de la vida diaria del irlandés. Por tanto es más común ver a dublineses vomitando que orinando. Y dada la elevada ingesta de alcohol del lugareño y el turista, el número de vómitos esparcidos por Temple Bar u O’Connell Street no son pocos. Por la mañana las calles están cercadas por leves riachuelos de vómitos que buscan desesperadamente la alcantarilla, por lo que se deduce que la medida “anti-meado” no apela a la higiene de la ciudad sino a la idea de censurar una hipotética obscenidad.

El No
Imposible, por lo mismo que señalo en el primer párrafo, no hablar de lo más comentado. El No de Irlanda al Tratado de Lisboa, proceso que viví a concho acompañando a Antonio, corresponsal en Londres de Radio Intereconomía, quién venía a cubrir el magno evento, evento por el cual ahora Irlanda pasa como desagradecida, después de que la Unión Europea despachara 55 mil millones de euros de ayudas. Por el contrario el irlandés cree que los 60 mil euros de renta per cápita se lo deben a la inversión extranjera –estadounidense- que se instaló en la isla por la baja tasa impositiva, diferente al resto de países de la UE.

Dialogo de ciegos que deja a Europa otra vez negociando, el verbo que más conjuga desde que se logró el instaurar el euro (que no circula en todos los países de la Unión ) y el pacto de Schengen (al cual Irlanda y Gran Bretaña no están adheridos).
Tampoco es que la gente celebrase en las calles el triunfo sobre Europa, óptica dada por conservadores económicos y religiosos -se hizo temer que la aprobación del texto traería modificaciones a la política fiscal de Irlanda e incluso se habló de que decirle SI a Europa significaba la aprobación del aborto-, sin embargo se puede detectar en el tullifo irlandés cierta alegría por la negativa rotunda. A todos, y en todas partes del mundo, les gusta jugar al individualismo.

5/4/08

Identidad de la Apariencia

Que Chile no tiene una identidad definida creo que ya lo he expuesto en este humilde medio. Pero día a día, con un leve análisis de contenido en la prensa, esa idea cobra más fuerza y más me asusta.
Y no me enorgullezco de eso, de percatarme de esa anomalía con tanta claridad acá en Madrid y redactarlo, caga’o de calor, en un café cerca de mi casa.
Tuve que salir de Chile para entender lo evidente.
La carencia de valores trasversales en la sociedad chilena sólo ayuda a que esa grieta económica que el neoliberalimo pragmático ha producido, tenga su símil en términos de masas. En Chile hay dos países -o quizás más- que viven de espaldas y que no se relacionan entre sí, donde su temporalidad es distinta, sus aspiraciones son distintas, sus miedos son distintos y donde, en definitiva, cuesta encontrar lazos que unan, que cuadren a esa sociedad bajo un bien mayor. Valores. Moralidad. Percepción. Historia.
Chile vive en un perfecto apartheid donde quien pertenece a la elite caucásica europeizada tiene su futuro asegurado (de sólo cinco colegios -privados y de Santiago- sale el 80% de los Gerentes de las grandes empresas chilenas). La educación no premia el mérito y ésta, como vehículo social, más parece un tranvía de corto recorrido…
Quien es de clase media, o media baja y tiene rasgos mestizos no surgirá. Simplemente no accederá a los privilegios de esa elite. Y claro, el aumento del poder adquisitivo de los últimos 20 años evidentemente genera una sensación de mejoría ¿Pero eso se traduce en representatividad política o social? ¿Es el Congreso chileno un fiel reflejo de la sociedad chilena, ya no en términos políticos, pues sabemos que no es así, sino de representatividad étnica? ¿Habrá otra vez en Chile un presidente mestizo como Pedro Aguirre Cerda?
Es triste, pues no puede haber representatividad en una sociedad que no asume como lo que es -mestiza- por lo que esa elite seguirá ocupando los espacios de poder y decisión política.
Sin embargo, si hay un rasgo que puede aunarnos a todos es el uso de la apariencia como reafirmación identitaria. Todos, en esa pirámide racial que es Chile, donde los blancos tienen el poder y el dinero, hasta los Mapuches que buscan desesperados su reconocimiento como pueblo distinto, caen en el juego de querer ser lo que no se es, lo que esconde el problema principal de todo: la carencia de esa añorada identidad nos empujan a aspirar a un estadio social y económico distinto, pues creemos que el que nos antecede en esa pirámide es mejor de lo que somos.


¿Porqué que somos?
La elite quiere ser lo más europeizada posible (nuestro Ministro de Economía sueña con emular económicamente a Portugal)… Goza viendo en las noticias a un español, va a los Starbucks gimiendo orgásmicamente, discute en el almuerzo dominical si es mejor ser los Ingleses de Sudamérica o los Jaguares del pacífico.
La clase media quiere ser reconocida por las altas capas de la sociedad como iguales. Y de ahí nace la caricatura del chileno de mediados de los 90’: ese con celular de plástico, que llena el carrito en el super, pero no compra nada, él que en pleno verano viaja por Santiago con las ventanas cerradas para “aparentar “ que tiene aire acondicionado.
Las económicamente bajas se reafirma en la diferencia con el mapuche. Miles de chilenos apuestan por esa diferencia para apuntar una supuesta mejoría económica y mejor status social. Chilenos que, quizás, sólo se diferencian de los mapuches por tener un apellido de origen español, pero que en rigor son racialmente iguales. Los populares “huincas”.
Y de eso es que nace este post.
Hoy sábado 5 de abril el diario popular La Cuarta publica una nota referida a un simple robo. Un individuo de origen mapuche saltó el muro de una casa y se robó un balón de gas. Al huir quedó ensartado en una de las rejas del inmueble, por lo que la policía lo detuvo fácilmente.
La nota, escrita por Miguel Vega, intenta ser una irónica, como todas la notas de La Cuarta. Pero en esta ocasión se burla denodadamente del la etnia mapuche, de los valores de estos y de paso de la historia de Chile.
La tesis de la nota, además, es liza y llanamente xenofóbica y apunta a que el Mapuche es flojo y ladrón.


Triste…
En sólo tres párrafos Vega dice cosas como:
“Aunque invocó al Pillán, patrono de los pungas (sic), sus esfuerzos para zafarse fueron inútiles y fue detenido y puesto a disposición del fiscal Marco Muñoz…”
“Tras apoderarse de un balón de gas de 15 kilos, Paillaleo gritó ¡marichihueu!”
Pillan, para los mapuches, es un espíritu benigno y más que un Dios puede ser un ancestro trasformado en divinidad por fundar una familia o un linaje.
Marichihueu es el grito de los guerreros mapuches antes de enfrentarse a los conquistadores españoles que, en rigor, nunca lograron derrotarlos. Detrás de ese grito hay una historia de resistencia que merece los mayores de los respetos.
Al menos a mi me enseñaron en la Escuela de Periodismo de la Andrés Bello que la noticia debía recurrir ciertos requisitos (cercanía, notoriedad, preeminencia, temporalidad) ¿Un hombre que roba un balón de gas es un peligro para la sociedad?
Esa nota, leída por los chilenos de clases bajas, mestizos en su mayoría, apuntala esos perjuicios en el inconsciente colectivo. O más bien subrayan esos perjuicios ya instalados en todo nuestra historia (mapuche flojo y ladrón). Los huincas temen al “indio”. La Cuarta se burla de las divinidades de una etnia. La Tercera dice que Matías Catrileo es un “joven inadaptado punk”.
Por menos que esto, los musulmanes quemaron cuatro embajadas occidentales en Siria debido a las caricaturas de Mahoma.
¿Qué haremos nosotros?
¿Cuándo nos asumiremos?

26/2/08

Un respeto para Serbia

Hoy, en minutos más, se realizará el debate presidencial entre José Luís Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy Brey. Se suponía que lo vería con Edu, en su casa, trabándonos en un debate sobre el debate, a la par de un Cuba Libre (¿?), pero el repentino paro de los chóferes de autobuses en Madrid minó tal posibilidad y acá estoy… escribiendo una nueva idea desde el sofá de mi casa, esperando el mentado debate para verificar si el enfrentamiento dialéctico entre dos políticos españoles de escaso nivel podrá aportar una luz certera y cegadora de quien formará Gobierno en España el próximo cuartenio; algo improbable de saber en los tiempos actuales, donde los gestos están demasiado medidos, comedidos, pensados, extraviando la inteligencia emocional.
Sin embargo, y como suele ocurrir en este BLOG, no hablaré sobre el tema con el cual abro.
Ha pasado una semana ya desde que Kosovo declaró su independencia unilateral y, ya sea por la renuncia de Castro o por otra novedad mundial, la noticia se desinfló el martes, tomo aire nuevamente con el incendio de la embajada de Estados Unidos en Belgrado y ha vuelto a apagarse…
UNA CONTRADICCIÓN
El resquemor y el odio está ahí. En los verdes bosques de Serbia, en las calles de Beograd, ciudad que tuve la suerte de conocer y que reúne entre sus adoquines y derruidos edificios templos para variados dioses; símbolo de una tolerancia que, por ejemplo acá en España, por diversas ramificaciones de la historia, se suprimió por el 1500 de nuestra era por orden y gracia de la Santa Inquisición.
Quizás los pocos que lean este BLOG encontrarán una gran contradicción en este escrito, comparado con otros o con otras posturas que antes he plasmado. Sí, debe resultar extraño que aplauda la identidad y ahora me declaré totalmente filo-serbio en este juego diplomático que ha surgido desde la llamada Trampa Balcánica.
Continuo apelando a la identidad como manera de evitar el arrollo de la globalización.
Pero no hoy, febrero del 2008.
Hoy no es la víctima Kosovo y su declaración unilateral de independencia no me produce ningún regocijo.
Tampoco lo es Serbia, pero ningún país surgido tras la caída del muro ha tenido un trato tan amargo como el que Europa (y EE.UU.) le ha brindado a la patria de Milroad Pavic. Es reconocible que la imagen de Milosevic minó la posibilidad de que Serbia sea vista con otros ojos, pero vale subrayar que la prepotencia, el nacionalismo y las limpiezas éticas no sólo fueron perpetradas por ortodoxos: croatas no sólo mataron inocentes bosnio y serbios, sino que dejaron que aldeas de mayoría croata fueran arrasadas para conmover a la opinión publica, como ocurrió en la ofensiva del Ejercito Federal Yugoslavo en la zona de Eslavonia en 1991. Franco Tujman, el líder croata intimo amigo de Andrónico Luksic, contó siempre con la veía de Alemania -histórico aliado de los croatas- y del Vaticano. Murió antes de que La Haya se percatara de que la limpieza étnica en la EX-Y era una política de Estado -o de aspirantes de estados- y que tirase la bengala de la justicia supranacional. Justicia que llevó al banquillo a Milosevic.
Bosnia tres cuartos de lo mismo. Alija Inztbegovic, líder musulmán de la mayoría musulmana de Bosnia también jugó la baza del victimismo mientras los muyahidines se contaban por montones en las orillas del Drina arrasando si piedad a las pandillas y grupo paramilitares de la República de Sparksa, como las Avispas Amarillas o los Tigres de Arkan, grupillos de la pero calaña. Eso que no se dude.
En fin…
Los bombardeos de marzo de 1999 le dieron a Serbia el rótulo de enemigo de occidente. La patente aún le pesa. Europa desprecia a Serbia y estos se encierran en un nacionalismo cada vez más peligroso. Artículos de periodistas europeos, como el de Ramón Lobo en El País del día 18 de febrero, nada ayudan cuando estos se burlan del misticismo que el nacionalismo serbio le otorga a la derrota que el príncipe Lazard sufrió en los Campos de Mirlos en 1289 a manos de los jenízaros otomanos. Esa derrota, en el actual territorio kosovar, encierra el espíritu nacional de una patria eslava, pero ortodoxa. Similar situación molestaría a muchos si se declarase independiente la comuna de Maipú con Templo Votivo y todo… O Despeñaperros. O Navas de Toloza…
Y Lobo tacha ese espíritu de infantil



MI EXPERIENCIA
En julio de 2005 fui a Serbia con un grupo de españoles. La ciudad aún tenía huellas de los bombardeos que la OTAN lanzó el ‘99. Edificios a medio caer, chimeneas de industrias destruidas del todo y afiches con la cara de Milosevic adornando algunas ventanas.
Era verano, hacía calor y nos perdimos por las calles de la ciudad sin rumbo fijo. Me retrasé un poco del grupo y me metí en una perdida librería en un barrio cercano al río Drina. Lo llevaba un hombre algo mayor, de 65 ó 70 años que apenas me miró cuando entré. El ambiente era encantador aún cuando todos los textos estaban en serbios y por tanto impresos con el alfabeto cirílico, (pude detectar, eso si, una colección de Bukovsky en un escaparate bien posicionado foto). Había olor a té, un gato gris detrás de un ventilador y montones de libros que dejaban el espacio vital del señor reducido a una escueta silla.
Decidí, apenas entré, que algo me llevaría de ese lugar, mi souvenir personal y no convencional. La oferta se reducía debido al idioma, pero sin mucho esfuerzo di con un mapa de Kosovo, impreso por serbios, con evidentes tintes propagandísticos que acusaban a los kosovares de perpetrar una limpieza étnica durante siglos sin que nadie le importara demasiado. El precio estaba situado en una etiqueta: 35 dinares. Le pagué con un billete de 50 y una voz lejana me conminó a apurar el paso, el resto de expedición ya llevaba varias manzanas recorridas…
“Is ok” exclamé y me aventuré a salir del local con mi mapa, pero sin el vuelto. “No” dijo el hombre secamente, y si bien no podría interpretar los pensamientos del aquel librero, que seguramente nunca más veré, que quizás ya murió, que por sus azules ojos vieron historias, revueltas, guerras, muertes y odios que yo nunca vislumbraré; puedo asegurar que su dignidad estaba en juego. Se paró y con movimientos lentos y poco ágiles abrió la vetusta caja registradora y me alcanzó el dinero sobrante. Todo con un desplante lleno amabilidad, con una lentitud nada exasperante: podría haber contemplado esa escena durante minutos y no me hubiera aburrido. El serbio me miró, sonrió, me dijo algo en su lengua. Luego me agitó la mano… Desde ese instante Serbia se caló en mi corazón de elemental viajero.

27/1/08

Catrileo y Troncoso en la calle y no en la TV

La información por canales antes convencionales es escasa, esporádica y tardía. Con un enfoque artificial y sin ir al fondo de problema, disfrazando ese fondo con los arropados vestidos de los intereses económicos y sociales de una elite que ya escribió la historia y no pretende modificarla, ni modificará el statu quo en que nos encontramos inmersos. Esos medios son las páginas webs de los periódicos y radios más importantes de Chile: emol.com, latercera.cl, cooperativa.cl y la mayoría de los cls.
Acá en España fue mínimo lo que se publicó sobre la muerte de la figura cada día más heroica de Matías Catrileo, el joven comunero mapuche que no renunció jamás a sus raíces a pesar de criarse en la urbana ciudad de Santiago y que prefirió seguir sus estudios en la región de la Araucanía, viviendo con otro iguales y comprendiendo lo que la mayoría de los chilenos nos ha costado entender: no somos occidentales, somos mapuches o mestizos, regidos eso si por una burguesía made in Europa que nos ha hecho creer que somos diferentes a los otro pueblos latinoamericanos… Racial y económicamente diferentes. L
os “ingleses de Sudamérica”, los “jaguares”, los “democráticamente estables”. Todo caricaturas y falacias…
Catrileo murió por un disparo ejecutado por un carabinero mientras éste defendía un fundo que Catrileo y otros diez comuneros pretendían tomarse. El fundo en cuestión es de un empresario de origen alemán llamado Jorge Luchsinger Viliger quien, en una entrevista en El Mercurio, se refirió a las personas pertenecientes a la etnia mapuche en los siguientes términos:
“El indio no ha trabajado nunca. El mapuche es un depredador, vive de la naturaleza, no tiene capacidad intelectual, no tiene voluntad, no tiene medios económicos, no tiene insumos, no tiene nada (...). Entregándoles tierras no van a dejar de ser miserables. ¿Ha visto los campos que les entrega la Conadi? No queda nada, ni un árbol, no producen nada”.
Triste, pero real.
Tampoco se ha publicado mucho sobre Patricia Troncoso la activista mapuche que lleva 108 días en huelga de hambre por ser procesada por la ley Antiterrorista, ley creada en los años de la dictadura y que los gobiernos de la Concertación no han arrugado la nariz para aplicar.
Y claro, es difícil que el imperio PRISA ose hablar mal de Chile (ahora menos, pero es PRISA quien marca la pauta informativa de las noticias que viene del mundo). De Chile, tras un año de la muerte de Pinochet, sigue siendo eso: la dictadura. Europa y el mundo son renuentes a enterarse que en el sur de Chile se están enfrentando visiones y ethos distintos, al margen de la constitución de un Estado, si bien no fallido –en este caso Chile- , pero que alberga una sociedad fallida y que tarde o temprano estallará…
Ante esta orfandad informativa ha sido www.youtube.com el ente por el cual he visto y sentido palpable el choque cultural que en Chile se niegan a ver y por el cual no dudan en minimizar la figura del antes nombrado Catrileo al que tachan de “joven inadaptado y punk” (otra vez El Mercurio, aunque en el arte de crear perfiles de Catrileo La Tercera no le fue en zaga). Varios videos circulan en la web que muestran las protestas que se han producido en Santiago por la muerte de Matías y la huelga de hambre de Troncoso, entre ellos una semblanza sobrecogedora sobre Catrileo publicada en castellano y en euskera. (
http://www.youtube.com/watch?v=xB5buPlWIrI)


MILES DE KMs.
El fin de semana pasado visité Vitoria para ver a Bea. El sábado incluso fui por el día a San Sebastián. Por la noche, cuando íbamos a beber algo en un bar y conocer a una de sus mejores amigas, nos topamos con una gran pancarta convocando a una manifestación en apoyo a Patricia Troncoso y en memoria a Matías Catrileo.
No me enteré antes, fue a las 16:00 horas y en ese instante estaba en la playa de la Concha en Donosti…


Pero fue fulminante ver ese cartel en medio de la fría noche vitoriana. Quien se quiere enterar se entera y el que no, se censura. Esa fue la conclusión, a bote pronto, que saque al comprobar que en la capital del País Vasco se congregaban no más de 20 personas para protestar por sucesos que ocurrían miles de kilómetros lejos de ahí. Claro, los vascos sienten como algo personal cualquier presión a una etnia o “nacionalidad” diferente y enmarcada en un Estado mayor. No lo dudo, pero cuando Bachelet visitó Madrid por primera vez en su mandato –año 2006- las manifestaciones en apoyo al pueblo mapuche fueron notorias e incluso el escritor portugués José Saramago abogó por un mejor trato (y a Saramago no le podemos achacar una condición de nacionalista centrífugo, pues no oculta su deseo de una Portugal unida a España donde la capital sería Madrid).
Esta vez las voces han sido pocas en España...

¿Qué pasará si muere Patricia Troncoso?
¿Rebotará con fuerza en los ambientes socialmente comprometidos de las españas o quedará archivado en el inconsciente colectivo, como puede quedar archivado en la agenda setting de los medios españoles?
¿Qué pasará en las calles de Chile si eso sucede?
¿Su muerte nos ayudará a reaccionar, cómo la de Matías Catrileo ha ayudado para abrir los ojos?

25/11/07

Apreciaciones primarias de Dublin. (Irlanda 1)

1,80 euros cuesta el autobús que lleva desde el aeropuerto de la capital irlandesa hasta el Spire, una delgada estructura de 250 metros que se divisa de casi todo el perímetro de la ciudad. Emplazada en una céntrica calle –O’Connel Street, la avenida con más monumentos que he visto en mi vida- la misión primaria de este "evento" con forma de alfiler fue reemplazar una estatua del Almirante Henry Nelson que fue dinamitada por IRA (la base del Spire en la primera foto). Ahora, además de ornamentar el centro, hace de punto de reunión para todo irlandés, inmigrante o turista que pernocte en Baila Atha Cliath.
El cansancio, el desconocimiento cabal del idioma y la desorientación obvia de salir de un incomodísimo avión de Ryanair a la fría noche irlandesa, me llevaron a pagar el autobús de dos plantas, sentarme arriba junto al resto de turistas españoles, mirar por la ventana y no percatarme de que evidentemente, como en cualquier lugar de las islas británicas o la República de Irlanda, se conduce por el lado izquierdo…
No es menor aquello. La sensación residual que el subconsciente puede parir, al adentrarte por territorios que no conoces, pueden ubicarte en contextos muy distintos. Más aún si los prejuicios que cargas se esfuman. Más aún si éstos son algo positivistas…
Los grandes autobuses de dos plantas dublineses tiene un leve aire a las viejas micros pre-transantiago (segunda foto). El recuerdo que tengo de una micro santiaguina, conducida por un micrero santiaguino -con ponchera, adicto a la pasta base y con cara de pocos amigos- es la de la manifestación máxima del poder urbano: controlar toda la calle, con prepotencia y habilidad. Es por eso que no me sorprendía al ver la acera derecha tan lejos de mi perspectiva, aún cuando el vehículo paró varias veces a recoger pasajeros en la acera izquierda. Era como ir por la mitad de la Alameda y ver el bandejón central acercarse y alejarse constantemente según la prisa y la pericia del micrero. Sólo cuando me bajé del autobús, y teniendo bien claro que estaba en la alegre Dublin, pude sacudirme de esa extraña sensación.

Colores
Dublin es una ciudad de tintos obreros. Una amalgama de colores diferentes: gris (el cielo), verdes (el abundante césped), negro (la guinnes), naranjo (el cabello de muchos irlandeses), marrón (la fachada de la mayoría de las casas). Me comenta Javi que, aunque les duele ya que Dublín apela a la diferencia, las calles de los barrios dormitorios son idénticas a las que puedes encontrar en York, Manchester, Liverpool o la mega-Londres.
Ese aire, obrero, le acompaña permanentemente. Al parecer, el frio impide que el aseo de la ciudad sea perfecto, como en otras ciudades europeas que he tenido la suerte de conocer. Eso choca bastante en un primer momento pues es un símbolo que, luego confirmé, hace de Dublín un sitio contradictorio.
Irlanda pasó de ser un lastre a convertirse, después de Noruega y la minúscula Luxemburgo, en el país de la Unión Europea con mayor ingreso per cápita gracias, entre otras cosas, a dos leyes económicas neoliberales: felxibilidad laboral y bajos impuestos a las empresas extranjeras (12% ver-sus al 18% del resto de la UE). La segunda medida se usa en Chile hace años y la primera es una aspiración de un sector político nacional que cree ver en Eire un modelo a seguir y que da por sentado que la no aplicación de esa norma nos ha imposibilitado de seguir el tranco irlandés.
La pregunta del recién llegado surge con espontaneidad tras el tema de las micros y la limpieza urbana: ¿Dónde está el dinero en Irlanda?
No tuve tiempo en los tres días que pasé en tierras celtas de descifrar aquella incógnita, pero Javi y Antonio, mis amigos con los que me junté en Irlanda, más o menos me dieron luces para entender porque Dublín manifiesta su desarrollo de forma tan poco material, a diferencia de Chile y los chilenos, que se enorgullesen de las autopistas de alta velocidad, los grandes centros comerciales y los edificios de faraónicas dimensiones.
En resumen, esperaba ver una ciudad moderna, tecnológicamente avanzada, perfecta, arrasada por la prepotencia del progreso que llegó del golpe, y como gran acto de desorden, varios bares abiertos hasta una hora prudente... Salvo lo último, me encontré con algo muy distinto. Dublín sigue siendo la ciudad que era antes, a pesar de los 40 mil euros per cápita.

28/10/07

Los correctivos de la elite

En estas últimas semanas dos íconos chilenos, y cuando dijo chilenos me refiero a los de verdad son chilenos y no pretenden ser otra cosa, han caído en desgracia ante los inquisidores ojos de la elite político y social que maneja el país y dicta lo bueno y lo malo en la aldea llamada Chile. Uno es el futbolista Gary Medel y el otro el senador Alejandro Navarro.
Una lástima lo del joven futbolista chileno Gary Medel, o Médel como lo llama el DT argentino Marcelo Bielsa. La noche del viernes 26 de octubre fue detenido conduciendo en estado de ebriedad y sin documento en el nocturno barrio Bellavista de Santiago de Chile. En menos de cuatro meses ha hecho de casi todo: pegarle una patada a un rival en las semifinales del mundial Sub 20, escupir al jugador de Deportes Concepción Patricio Almendra, propinarle un cabezazo a un compañero y dar muestra de que potencialmente puede ser el mediocampista de quite (pivote) que Chile necesita. Un periodista de El Mercurio lo comparó con el volante italiano Giuseppe Gatusso.
Evidentemente el espectro periodístico nacional reaccionó ante el error del novel jugador. Con rapidez los directivos del elitista club al que pertenece –la Universidad Católica- gestionaron una rueda de prensa donde Medel (en la foto) pidió perdón a sus compañeros, a su entrenador y a los hinchas por su actitud. El presidente del club Jorge O’Ryan dijo que para evitar que vuelvan ocurrir este tipo de cosas en la desordenada vida del deportista, arreglaría todo para que Medel y su familia (esposa y dos hijos) se vaya a vivir a una de las casas que tiene la institución cerca del Estadio del equipo, ubicado en el barrio de San Carlos de Apoquindo, una de las zonas más caras de Santiago.
Medel, que vive en el “batustan” de Conchalí, tiene rasgos mestizos más cercanos a los aborígenes que al conquistador europeo, su familia es pobre y a los 16 años ya era padre. Su barrio es de gente humilde, de chilenos pobres, que nunca accederán a una vivienda como la que podrá tener Medel si acepta la oferta del club y que a pesar de la obligatoriedad de la educación durante 12 años, no lograrán entrar a la Universidad, pues la educación pública es mala y no puede competir con los sempiternos colegios particulares. En resumen una pobreza permanente (en Chile hay algo claro: puede que cambie el nivel de vida de la gente, y eso ha ocurrido durante los últimos 30 años, pero los pobres de Chile seguirán siendo los pobres de Chile).
En fin… De más está decir que es una apetitosa oferta la que tiene al frente Medel; que seguramente con el dinero que gane como futbolista podría comprarse grandes casas y tener varios coches. Hasta cierto punto creo que no es importante si acepta o no.
Lo triste es la actitud de los dirigentes del club que creen que los problemas conductuales del jugador se resolverán si se cambia de barrio. Si deja a su gente para irse a vivir a un sitio donde no conoce a nadie y no conocerá a nadie. Donde los vecinos que tendrá él y su esposa lo mirarán con el permanente desdén con la que la clase alta-caucásica de Chile mira a los chilenos. Lo que pretende la UC es reubicar al jugador, para apartarlo de las malas influencias para que se centre en su carrera sin pensar en la estabilidad de Medel ya no como futbolista sino como humano. Esto es paternalismo puro y duro.
¿Hubiera sido esa la solución para que el tenista Marcelo Ríos, nacido y criado en la elitista comuna de Vitacura y cuyo prontuario incluye atropellar a su preparador físico, orinarle las piernas a una chica en La Serena, pegarle a un taxista en Roma, entre otras cosas; cambiara su fatal derrotero conductual?
Nadie en su sano juicio le hubiera sugerido cambiarse de barrio ¿Por qué debemos suponer que esa es la solución para Medel?
Esto es paternalismo de una clase que cree poseer el bien común.

Navarro desaperece
Mientras los sucesos en que se vio envuelto Medel ocupan las portadas de los diarios, el senador Navarro (en la foto) no aparece en los mismos. Uno de los pocos, quizás el único político que tiene claro que la clase dirigente no conecta con el país y que no teme –o no temía- enfrentarse a ciertos poderes fácticos enquistados en la centroizquierdista Concertación de Partidos por la Democracia y de atacar virulentamente a la, cada vez menos, vaca sagrada Ricardo Lagos.
El senador por la Octava Región tuvo bastante visibilidad en el conflicto de los subcontratistas con Codelco, es el único político nacional que dice simpatizar con la revolución bolivariana de Chávez y es un connotado defensor de los derechos de las minorías indígenas. En septiembre encabezó el paro nacional de trabajadores lo que generó malestar en la clase política. El enredo político de la elite chilena es tan tremendo que provoca que un parlamentario miembro de la coalición de Gobierno, como Navarro, sea criticado por participar en una marcha de obreros contraria a La Moneda, aún cuando el germen de la izquierda es ese: los obreros…
Lo tragicómico es que en plena marcha, cuando los trabajadores chocaron con las fuerzas policiales, Navarro recibió un golpe de un efectivo de Carabinero. Es lo que en Chile se denomina lumazo. Su cara ensangrentada fue captada por las cámaras y la imagen del Parlamentario medio moribundo fue fulminante. El hombre iba en camino en transformarse en un mártir viviente.
Pero días después apareció en TV un video en que minutos antes de recibir el lumazo, él agredía al Carabinero. Las imágenes lo desacreditaban, pero eso no bastó. Algunos políticos de la clase dirigente nacional señalaron con el dedo a Navarro y dijeron que su actuar meritaba una acusación constitucional. La intentona quedó en veremos, pero surtió efecto.
Desde ese momento Navarro desapareció de la prensa. Dejó de generar noticia. Se calló.
¿Presión?
Debe ser difícil enfrentarse ante los poderes nacionales. Siempre se dice que todo político tiene su bote de basura donde esconde sus secretos (y que la misión de los contrincantes en campaña es destapar ese bote). Lo claro es que por alguna razón, tal vez la antes descrita, Navarro desapareció de la agenda Setting.

20/10/07

Informadores y herramientas de internet

Varios factores me han llevado a sucumbir ante las herramientas del Internet global. Antes, en Chile, el pudor y la abulia me impidieron estructurar un BLOG, por ejemplo. Ahora ya han pasado cuatro meses desde que tengo este y he publicado más de 20 entradas a pesar de que aún no tengo muy claro porque lo hago. ¿Objetivo o satisfacción? No lo sé. Ambas quizás, pues en rigor, son cosas distintas.
Trasmitir ideas o vivencias puede ser un objetivo.
Escribir regularmente puede llegar a ser una satisfacción.
En su trasfondo el BLOG logra que los sucesos que me ocurren, y que seguramente en Chile se los hubiese contado a un Cucurullo o a un Felipe Pérez -logrando sus risas o su indeferencia- tengan un germen de novedad, tal vez porque vivo en un país que no es el mío. No es que no tenga a quien contarle lo que pienso o me sucede, pero la distancia me da la excusa de publicarlo abiertamente aunque tampoco tengo del todo claro quien lee mi BLOG ni mucho menos que piensan al leerlo.
¡¡¡Cuatro meses y por fin aparece un aforismo en mi BLOG!!! Helo aquí: “La distancia reduce el pudor”.
Sin embargo, asumo que me he autocensurado y muchas de mis vivencias y pensamientos están reservados para algún libro que escribiré algún día en alguna vida. Pero no es una disculpa y así reza la frase de mi amigo Milan Kundera que se antepone a la foto de Belgrado en llamas.
Toda esta reflexión no es causal, es más bien constante, pero ahora surge con más fuerza porque hace unos días me he unido a un mundo paralelo llamado Facebook.

Blog versús Facebook
Lo de publicar fotos propias no es mi especialidad, nunca haría un fotolog por ejemplo, aún cuando en Chile se está tornando un rasgo identitario tenerlo. Pero me empezaron a llegar invitaciones de amigos y conocidos para unirme a este escenario de la globalidad-modernidad outsider aún del monopolio GOOGLIANO (hasta que los dólares digan lo contrario), y el sábado pasado empecé con eso del facebook sin mucho apuro.
Aún es precario. Tengo pocos contactos y no he puesto ninguna carpeta con fotos, no creo que publique fotos personales, quizás paisajes… Los que lean esto y hayan visitado mi facebook me reprocharán que la foto de cabecera que tengo sea una precisamente mía, aun cuando puedo poner la foto de Belgrado en llamas que tanto cariño le tengo, o la de un mapa, siempre tan recurrentes en mi BLOG… Merezco el reproche.
Sin embargo, todo lo que el BLOG me da para mantenerme ciertamente conectado con Chile y mis amigos del mundo, Facebook me lo está quitando. Suena paradójico, pero, al igual que pasó con irrupción del móvil, Facebook es un enemigo de la casualidad, del azar.

Los preglobales ‘90
Antes, para quedar con tus amigos o para cualquier cita, había que fijar lugar y hora de antemano. Incluso había sitios donde quedar. Sitios donde estabas seguro que podías ver a algunos de los tuyos. Un bar, una esquina, una cafetería, el frontis de una residencial… Ahora todo queda supeditado a la exactitud horaria que da el móvil o celular. Si quieres quedar con alguien: llamas, si quieres reunirte con tus amigos coordinas todo con mensajes. Si te atrasas mandas un mensaje de disculpa y listo…
Esos momentos tan propios de los ’90, cuando aún era un lujo tener celular, en que salías de casa sin haber hablado con nadie y llegabas a la plaza de tu barrio (la de Llo-lleo en mi caso) y veías caras conocidas han sido borradas de un plumazo. Se perdió la sensación de vértigo que se producía cuando doblabas por la esquina de la plaza y no estabas seguro de ver los rasgos distintivos de tus amigos… ¿Puede que ya se fueron? ¿Puede que no se juntasen ahí? Ahora, al más mínimo temor de hallarte sólo un sábado por la noche en medio de la nada, sólo tienes que hacer un clik en tu móvil…
¿Qué tiene que ver eso con Facebook? Pues ocurre que ya tengo 25 años y en mi vida he acumulado muchos amigos a los quienes no quiero por eso sino porque viví cosas con ellos. Experiencias.
Se dice (la verdad lo oí en la película Sand by my basada en la novela de Stefen King y donde salía un imberbe River Phonix) que los mejores amigos de tu vida son los que hacen cuando eres menor, infante o adolescente. No sé si en estos 25 años acumulé los mejores amigos de mi vida, pero si una gran cantidad de amigos y conocidos a los cuales estimo por algo simple: los vi crecer y ellos me vieron crecer.
Mucho de ellos se elevaron a una categoría donde la hermandad se antepone a la amistad y aunque ahora estoy lejos de la mayoría de ellos los añoro y los extraño (que no es lo mismo). Otros desaparecieron de mi realidad, pero no de mis recuerdos, y emprendieron su vida, y yo la mía, y las circunstancias difícilmente me permitan volverlos a ver. Ahí es cuando entra el azar…
Gracias a Facebook sé cómo está y que está Carola Muñoz en Canadá, Alejandra Álvarez en Chile o Astrid Bustamante en Ámsterdam. Sé que Sebastián Flores regresó a Chile (aunque eso ya lo sabía por mi madre). Todo ellos compañeros de colegio o instituto. Gracias a facebook volví a hablar con mi compañero de universidad Jaime Meneses y reanudé el contacto con mi primer y gran amigo español que tuve y que ahora está Londres, Carlos Miras…
En fin, suena bonito, es realmente satisfactorio.
Lo que la red me permite hacer ahora se lo está robando a la realidad tangible del futuro. La posibilidad que el azar me junte con esas personas se reduce un montón. Estaremos condenados a mantenernos en contacto (y me gustaría hacerlo) así que difícilmente se produzca un encuentro fortuito.
O pongámoslo desde otra perspectiva. Si se produce un encuentro, fortuito o programado, los temas de conversación se tornarán previsibles, pues medularmente sabras que ha sido de la vida de la persona en cuestión: sus viajes, sus trabajo, sus estudios, sus amigos, sus momentos alegres y no se producirá la sorpresa cuando me cuente que visitó China. Eso ya lo supiste gracias a facebook… Te sorprendiste antes, en la soledad de tu casa o en un ciber. Habrás visto las fotos de la muralla china, de la Plaza de Tiananmen o de la Ciudad Prohibida y te bastará con leer su descripción en el pide de la foto que explica, en nueve o diez palabras, un momento culmine de la otra persona.
En fin, esto es sólo una opinión. Quizás sólo quiero parir un pretenciosa destopía.

5/10/07

Deportes: off side del progreso

Mi generación, la que nació entre el 80 y el 85, es decir, la que dio sus primeros pasos en los últimos años de la Dictadura y cogió uso de razón política, obviamente difusa por la edad, con el plebiscito del ’88, ha crecido siendo victima del progreso.
Desde que Pinochet dejó La Moneda, incluso antes, la sensación de que el país cambiaba para bien se nos inculcó de manera patológica y año tras año los datos macroeconómicos lo confirmaban. Estábamos y estamos mirando el futuro con la seguridad de que al final del camino está el edén: el desarrollo de corte occidental (¿Existe otro?). Paradójicamente, el “vamos bien, mañana mejor” que instauro Pinochet el año 1980 para aprobar su rocambolesca Constitución, encaja a la perfección con lo vivido y proyectado en los ´90.
Pero dentro de los variados estamentos en que la prepotencia del progreso globalizador ha arrasado -infraestructuras, consumo, energía, tecnología- muchas facetas del Chile de hoy han quedado fuera. Muchas. Demasiadas, pero no es mi intención abarcar todos los desastres del neoliberalismo, sino hablar de deportes.
Increíblemente los deportes en Chile han sido más sensatos que la realidad mediática. Sentía cuando era pequeño, más por la edad que por otra cosa, que esa sensación de progreso que escupía la TV y los diarios también aupaba a los deportes. En los 90 Chile cosechó éxitos que hacían pensar que quizás, tal vez, esa proyección infantil era algo tangible: Colo Colo ganó la Libertadores, el Chino Ríos fue uno del mundo, clasificamos al Mundial de Francia, luego el bronce fútbol en Sydney 2000, después el doble oro en tenis en Atenas, campeones mundiales de hockey femenino... en fin hechos, títulos, logros admirables, pero aislados.
Culpar a alguien en concreto es pretencioso y dudo que una Digeder bien administrada o un Chiledeportes fumigado de mafiosos hubiera cambiado el panorama actual, pero el lícito quejarse del descaro y desinterés de nuestra elite política para con los deportes. El ejemplo sin duda es Chiledeportes y no por ser un nido de corrupción asignando proyectos a políticos en campaña, sino porque cuando se reformuló la Digeder y se creó Chiledeportes se dejaron evidentes lagunas legales que posibilitaron los actos delictivos. En fin... todo esto lo intuyo, no me conozco la ley del deporte al dedillo, pero si tengo claro que el deportes no es rentable políticamente en el corto plazo.
Lo que si es evidente es que los logros deportivos crean una marca, una identidad un reafirmamiento total del Estado.


No nos ubica ni Dios
He comprobado en mis 11 meses en Madrid que Chile no hace noticia. Salvo por Pinochet es poco lo que se sabe de Chile en Europa lo que en su trasfondo es positivo: no hacer noticia significa que no hay malas noticias (aún cuando la pauta editorial del grupo PRISA imponga lo que es noticia en Latinoamérica). Sin embargo esa orfandad informativa va de la mano con la escasa figuración internacional que tiene Chile. No sólo produciendo malas noticias se sale en los periódicos o en la TV, lo que significa entrar en el inconsciente colectivo de la gente, sino también en los dos únicos sitios donde las naciones chocan y no hay sangre (aunque no siempre es así): la cultura y el deporte. Vuelvo a repetir que no es mi plan abarcar en este BLOG muchos puntos, sólo el banal y querido deporte...
Hace unas semanas vi en la DOS el mundial de gimnasia rítmica. Lo empecé a ver cuando estaba terminando la competencia por equipos y las rumanas lloraban por perder el oro. La cámara hizo una panorámica del recinto y comenzaron a salir las puntuación. Asombrado vi que participaron más de 40 equipos. Los primeros diez eran los de siempre: Rumania, Rusia, EE.UU., China, Alemania, España... en fin, no recuerdo cuales más. Luego Suecia, Suiza, Inglaterra, Brasil, Tonga ¿Tonga? Sí, Tonga, después Japón, Turquía, México... La cuadragésimprimera bandera que apareció en la pantalla, con el puntaje más bajo, era la chilena. No espera verla, no pensaba que habría un equipo de gimnasia rítmica que acudiera al Mundial, pero a pesar del último lugar me pareció importante y relevante ver la bandera ahí. A veces el deporte no está para alcanzar logros competitivos sino para que el país esté...aparezca...figure.
Argentina es Argentina no porque en 1945 fuese la novena potencia del mundo, sino porque tiene una selección competitiva en todas las disciplinas por equipos y cualquier nación del mundo la ha enfrentado en alguna de esas disciplinas, seguramente perdiendo.
Si al menos Chile pudiera tener una selección de baloncesto de nivel medio, si alguna vez pudiéramos ganarle a Uruguay y clasificar al mundial de Rugby, si alguna vez ganamos el mundial de hockey masculino, si alguna vez tenemos un atleta que clasifique a algunas de las finales del mundial de Atletismo, si alguna vez se cuela un chileno en la F1...podríamos aspirar a ser reconocidos en el mundo lo que es primer paso para crear un identidad común. Desde Arica a Magallanes, desde La Dehesa hasta La Viuda 9. Una identidad común.
Es pretencioso. No sé como se logra. Lo único que sé es que si las platas de Chiledeportes asignadas a la asociación deportiva del barrio X, para comprar un equipo de tenis de mesa, deberían llegar, porque supongo que de 100 niños que jueguen tenis de mesa uno saldrá bueno... (asumo el simplismo de la última frase).

Espero que el plan ADO que quiere instalar o está instalando el COCh, ese que hizo que España dejase de ser un país del montón (sumado eso si con los JJ.OO de Barcelona ’92), logre los objetivos antes descritos: no ganar, sino estar. Estoy seguro que a medida que se repita lo segundo llegarán los triunfos.

29/9/07

Portugal como paradigama, Sudáfrica como reflejo

El ministro de Hacienda de la Republica de Chile, Andrés Velasco, entregó en cadena nacional los alcances del presupuesto del Estado para el curso 2008. El catedrático de Hadvard subrayó que el gasto social aumentará un 11,4% aún cuando el presupuesto sólo crecerá un 8,8%.
Las reacciones políticas al discurso del hombre de Expansiva no se hicieron esperar y no sólo los políticos respondieron las diatribas de Velasco, sino también un listado enorme de economistas de diversos thin thank y/o universidades. Sin embargo, lo más llamativo del discurso fue un año –2020- un país –Portugal- y un reto: ser una nación desarrollada en trece años más alcanzando ingresos per cápita cercanos a los de Lusitania, la más pobre de las 15 naciones primarias de la Unión Europea.
Semanas antes, el economista de la Universidad de Chile, Joseph Ramos, ya lo había comentado en una de sus columnas en el diario La Tercera y la noción -emular a Portugal- fue un discurso que se oyó en La Moneda de Lagos cuando el desarrollo llegaría el 2010 y no una década después. Para lograrlo es necesario crecer a una tasa anual cercana al 5,5%.
Chile, ahora en más, caerá en lo que se podría llamar paradigma portugués. La continua comparación con Lisboa puede llegar a ser enfermiza y en su fondo equivoca el camino que debe imitar Chile, no por índices económicos, sino por historia e historia económica (que no es lo mismo).
Primeramente, Chile no cuenta con los fondos que los portugueses reciben de la Unión Europea para subsidiar, por ejemplo, trenes, carreteras o puentes (o transantiagos). Chile no tiene una historia imperial a sus espaldas, su economía nunca fue del todo estatista, como si lo fue la Portugal de Salazar, y no cuenta con los sobrados ingresos del turismo que dejan ingleses y alemanes en las costas del Algarbe o Alentejo. El germen del desarrollo europeo tiene sus raíces en profundos traumas (II Guerra Mundial, Imperialismo, revolución industrial) y el camino chileno ha sido distinto, también traumático (dictadura de Pinochet), pero dentro de un cabal consenso político que se saltó la dicotomía comunismo-capitalismo para encallar en un ultraneoliberalismo que haría sonrojar a Adam Smith.

Las comparaciones cambian
Un antecedente de esta enfermedad lo vemos ya en nuestros periódicos. Desde que apareció en la prensa que la OECD (el club de países ricos) pensaba incluir entre sus socios a Rusia, Estonia, Chile e Israel, nuestro país tuve una suerte de “cambio de pelo”. La sección de tendencias de La Tercera, que hasta hace pocos meses llenaba sus insulsas noticias estadísticas con gráficos comparativos de Chile con el resto de América (e
l país menos corrupto de la región, Santiago es la capital más segura, el PIB nacional es el segundo más alto, la mortalidad infantil es mínima, etc); ahora esos mismos gráficos y esas mismas estadísticas sirven para comparar a Chile con los poderosos países de la OECD y el resultado es paupérrimo (Chile es el país que menos invierte en educación, Chile es el país que menos invierte en ecología)... En definitiva la paradoja, Portugal como horizonte, nos empuja a dejar atrás el lastre de ser latinoamericano aún cuando somos lo que somos...
Gran error el de fijar una meta tan difusa y diferente a la realidad nacional. Chile tiene sus espejos en Malasia, Corea del Sur, Bostawa, México, países con vidas cortas y parecidas a la nacional. Con grandes saltos de desarrollos en un corto plazo y que son economías que han abrazado la globalización con sádica pasión, como Chile. Pero claro... Malasia y Bostawa no quedan en Europa...

Velasco miente
Sin menospreciar lo antes escrito, creo de todas formas que Velasco miente. Como todo político bien nacido miente. Y lo hace al decir que Chile será un país desarrollado el 2020. Se olvida Velasco que Chile ya es un país desarrollado.
Se olvida que un 15% de los chilenos lleva unos niveles de vida que no tiene parangón ni con España ni con Portugal ni con Grecia. Las carreteras y el aeropuerto son del primer mundo y los índices de corrupción y trasparencias ya se los quisiera Italia, por ejemplo. La cuestión es cuando ese 15% va dejar de vivir en la estratosfera, va dejar de pensar que Chile es occidental y va aunar una verdadera identidad que permita que la vergüenza les lave la cara y sientan que la pobreza de los chilenos es de todos los chilenos pero la riqueza, por una ecuación que no logro descifrar, no es de todos. Algunos llaman esto desigualdad.
Este fenómeno enquistado en nuestra sociedad desde Pedro de Valdivia e Inés de Suárez ha generado verdaderos enclaves cerrados en las urbes chilenas aún no regidos por la delincuencias, sino por la discriminación étnica, racial y socioeconómica...
El desarrollo de Chile ha sido tan mutante que en su ejercicio ha dejado en la vera a los mismos de siempre. Si bien los 20 años de crecimiento han desmantelado las poblaciones callampas (villa miserias o favelas), han aparecido verdaderos batustanes dentro de las ciudades. Grandes y caóticas construcciones de casas copeva o “chuvi” alejadas de los conos urbanos modernos, limpios y ordenados, y encerradas entre carreteras de alta velocidad que sólo buscan conexión entre esos conos urbanos y el mar o la nieve o el aeropuerto, ejemplificado en la jactanciosa costanera norte. ¿A cuantos santiaguinos les sirve realmente esa autopista?
Este concepto, batustan, era utilizado por la Sudáfrica del aperheit para señalar las ciudades o barrios donde vivían los individuos de raza negra, lejos de los vistosos desarrollos de la Sudáfrica blanca y europeísta. Aunque a la distancia parezca una insensatez, lo que buscaban los boer era el desarrollo para todos los sudafricanos (blancos y negros), pero en niveles separados, construyendo sociedades separadas y con abundante paternalismo. El argumento era simple: un negro no puede autogobernarse. Por lo mismo: ¿Es realmente el sistema electoral chileno representativo o alienta a las elites para que sean ellas las que gobiernen? Ante esto respuesta banal, pero sencilla: de los 48 Senadores de la República uno es mestizo (Andrés Navarro) y del gabinete presidencial también sólo un ministro lo es (Yasna Provoste). Chile, la Concertación, la Alianza por Chile deben plantearse un reto más humano y cercano: eliminar la desigualdad lo antes posible. No sólo en el aspecto económico, sino también cultural y en las maneras que se accede al poder.

1/9/07

Suecia 2. Malmöfestivalen

He tenido la suerte de llegar a Malmö, la capital de Skane (Escania), en la semana que se desarrollaba la fiestas de la ciudad, entre el 17 y 24 de agosto.
Sus habitantes y los de los pueblos circundantes (Lund, Trellenborg, Svedala, Klagshamm) estaban volcados a la calle y se percibía que el evento –gratitud al verano que se va- tenía un trascendencia similar a la que pueden poseer las fondas y ramadas en Chile para el 18 de septiembre.
Habían juegos mecánicos (la rueda o la noria según se quiera), conciertos gratuitos en la plaza principal (jazz, rock, pop), promociones de eventos culturales y artísticos. Habían también casi una centena de chiringuitos donde se vendía comida, pero a diferencia de Chile donde para las fiestas patrias se vende y se come sacrosantamente la comida nacional; en Malmö las salchichas y las albóndigas quedaban aparcadas para degustar los placeres culinarios del resto de países del mundo: de los 100 stand que rodeaban la plaza principal, en 80 se vendía platos de Grecia, China, Pakistan, Bosnia, Croacia, Japón, México, Brasil, Afganistán y otros lugares... a un precio promedio de 50 coronas suecas, algo así como 5 euros con 30 céntimos (3800 pesos para más señas).
Pude notar que algunos sitios eran más concurridos que otros. En un chino, un bosnio y uno sueco, donde se vendían tacos rellenos con gambas; habían filas enormes esperando pacientemente para comer ahí. Luego me enteré que un periodista del diario local, el Sydsvenskan, había hecho una crítica de los sitios y había elegido los cuatro mejores. Los fieles lectores del periódicos habían acatado el gusto del periodista-crítico-culinario-sueco y los dueños de estos puesto de comida se estaban llenando los bolsillos de billetes con la cara de Selma Lagerlof y Karl Von Linne.
Realmente eran muchos los sitios para comer por lo que esa mañana no recorrí toda la plaza del rey Gustavo Adolfo (Gustav Adolf Stortoget) y me decanté por una carne griega con una salsa de yogurt, pepinos y pimienta que ya había probado alguna vez, pero, y esto debido más bien al hambre, me supo bastante sabroso. Luego media vuelta y a seguir caminando por las medievales calles de la ciudad, que alguna vez perteneció a Dinamarca, hasta llegar al extremo sur donde la torre más alta de los países escandinavos (Turning Torso) rompía el perfil de Malmö. Torre bastante fea, que a diferencia de los rascacielos que conocía, éste no era de oficina sino de pisos habitables... caros y de lujos eso si.
Luego regresé a Stortoget recorriendo la ribera de uno de los canales de la ciudad, asombrándome en cada esquina por la cantidad de bicicletas que circulaban por las adoquinadas calles, pasé por un pulcro cementerio luterano y por una sencilla iglesia de esa misma religión. Al volver al ruido y a la algarabía de la plaza por la esquina oeste puede ver a la estrella solitaria que ondeaba con fuerza y misticismo.
LONGAS EN GUSTAV ADOLF TORG
Era improbable que en Suecia, donde hay miles de chilenos que pararon ahí luego de Pinochet, no hubiera un sitio de comida chilena... Son esas cosas que uno las intuye, pero no se las plantea, por eso cuando vi que el chiringuito nacional no me sorprendí. La sorpresa se generó al observar la atestada fila de suecos, vikingos, teutones esperando a comerse una longaniza. El sitio, con un nombre que llamaba a la nostalgia del exiliado –“Víctor Jara”-, también había sido reconocido por el periodista-crítico y era, junto al sueco de los tacos con gambas, los de mejor nota. (Al otro día me conseguí el diario en cuestión y me tradujeron el artículo. Decía, si mal no recuerdo, que como todos los años Víctor Jara tenía la mejor comida y además era un sitio limpio y muy bien organizado...). Vendían sólo longanizas y hamburguesas... Lo que demuestra que siempre hay adaptarse al gusto de los demás, pues todos sabemos que las hamburguesas son de un país llamado McDonals, aunque muy sabia y engañosamente, se presentaba al público como “lomito chileno”...
Hice la cola. No tenía mucha hambre, pero una longa con abundante grasa y jugo me esperaba. En un primer momento pensé presentarme, decir que era chileno, pero no tenía claro que esperaba con eso. No quiero ser majadero, pero la sensación de alegría por ver la bandera chilena y sitio de comida combatía con el temor de asumir lo que soy o no soy, aún cuando no lo tengo claro (aunque eso de ser más
chileno que los terceros lugares me encantó)... Además ¿Iba a ganar una longa gratis por ser chileno? ¿Una conversación nostálgica con alguno de los que atendía? ¿Un vaso de chicha o pisco de la botella escondida detrás del mostrador?
Sonaba Tommy Rey, la Sonora Palacio, una que otra de Víctor Jara y Violeta Parra, pero la mayoría de las canciones era de fiesta...
-Hola compare, deme una longa y una coca zero...
-Son 60 coronas...
El hombre no se sorprendió por mi “chilenidad”, pero respondió en chileno y el dialogo fue en chileno... Le pasé dos billetes de 50.
-No tení 10 coronas.
-No, creo que tengo 5.

Me devolvió uno de los billetes de 50, me pasó la coca zero y gritó señalándome “dos longas por acá”. Siguió en lo suyo sin mirarme y sin darme oportunidad de darle las gracias atendiendo al resto de la fila hablando ahora sí en sueco y con acento escanio según me enteré después...
En medio de la noche escandinava, donde las nubes sólo dejaban penetrar algunas pocas estrellas. En un banco perdido de Stortoget de Malmö, cubriéndome con un paraguas por la veraniega e intermitente lluvia de agosto; saboreé dos longas que, quise con todas mis ganas, fueran de Chillán (pero con cueva eran de Lund) y tuve bajo esas circunstancias mi 18 de septiembre privado y adelantado.

La longas no estaban malas, pero la coca zero no evitó que se me repitieran, situación que me hacía recordar mi chilenidad aparente cuando ya en el tren regresaba a Lund. Atrás quedaba mi primer y único dialogo en chileno en Suecia.

26/7/07

Cádiz, Calamaro, Corleone, creerle a los españoles y el escote de Gema

No recuerdo si la conversación ocurrió en el autobús rumbo Torrelodones o en las caminatas que nos pegabamos entre Ciudad Universitaria y Moncloa, cuando precisamente íbamos a coger el bendito autobus después de clases. Quizás fue en un perdido bar madrileño (o de Torrelodones...), pero un día mi amigo Javi, el casi-vasco, expresó la siguiente idea: “Si te das cuenta todas las ciudades del mediterráneo se parecen. Una ciudad del Levante español no es muy diferente a una ciudad costera de Líbano, por ejemplo Tiro, o Trípoli en Libia”...
Le di el beneplácito protocolar a mi buen amigo, pero pensé que hasta que no conociera más puertos del Mare Nostrum, no podría confirmar cabalmente lo que él me decía con tanta seguridad. En aquel entonces (hace seis meses) yo sólo había orinado en algunos pueblos marítimos españoles -Barcelona, Cartagena y Garrucha en Almería- y otros tantos en Croacia -Omis, Dubrovnik, Split y Pula- además de Venecia; pero en rigor no se parecían mucho y podría haber discutido la observación con argumentos. Sin embargo, antes de decir nada recordé que en el fondo todo el Mediterráneo fue en algún momento de la historia romano (Roma se ha tomado mi vida, pues estoy leyendo con gran ahínco Yo, Claudio) por lo que arquitectónica y/o administrativamente sí podría haber semejanza. Y de hecho la hay... SuperSarko lo sabe y mientras levanta puentes sobre ese mar, Turquía se va al garete en su intención de entrar en la UE a pesar de los limpios comicios del Domingo pasado...
En fin...
Tuvo que pasar medio año para que lo anterior se hiciera patente en mi vida. Y eso fue ayer (25 de julio) cuando en el bar “La Taberna del Almirante” de Cádiz, me percaté que un tipo que tocaba el violín en una de las mesas de la terraza entonaba la famosa canción de la película El Padrino. Al oír la melodía, mi subconsciente evocó rápidamente las escenas de la película de Francis Ford Coppola cuando Miguele Corleone está refugiado en precisamente Corleone tras asesinar al capitán de Policía Macklusky y a Sollozzo, el turco, en Nueva York. Miré a mi alrededor y vi los derruidos edificios gaditanos, las terrazas llenas de turistas y la luna nueva en un cielo des-estrellado y concluí que, usando los parámetros impuestos en la producción hollywoodense, podía imaginar sin esfuerzo que estaba en Corleone, el pequeño pueblo de Sicilia; empero estaba en Cádiz la gran ciudad de Andalucía, llamada Gades por los romanos, en el verano de 2007 trabajando para una multinacional.

Una vuelta por Gades
Antes de llegar a esa reflexión, di una vuelta larga por el casco antiguo de Cádiz. Mientras me sentaba en el malecón de la ciudad –que los gaditanos se encargan de subrayar que no tiene nada que envidiarle al famosos malecón de La Habana (de hecho las escenas de “Otro día para Morir”, la última película de Pierse Brosnam como Bond, que supuestamente trascurren en la capital cubana fueron rodadas en la capital de la provincia de Cádiz, España)- entendí que Cádiz se merecía tener un espacio más grande en mi BLOG que las cuatro líneas que le dedico en “Un Recuerdo y Gilbraltar”. (La foto es una vista del mentado malecón, con la Catedral de Santa Cruz de fondo)
Las circunstancias de mi vida me han llevado a Cádiz tres veces en un mes... Es después de Madrid y Segovia, la cuidad que más he visitado en España. No es especialmente bella, pero tiene mar, mar por todos lados y aunque arquitectónicamente quizás necesite una “manito de gato”, mantiene un perfil de ciudad envidiable.
Luego de la vuelta busqué un bar y di con La Taberna del Almirante ubicado en una callejón lleno de terrazas. Como iba sólo y tampoco había sitio en la terraza, me senté en la barra y aunque al principio me hice acompañar por la lectura de Yo, Claudio, no me fue difícil trabar amistad con Juan y Gema las personas que llevaban el bar, además de charlar al pasar con los clientes que iban a la barra. Todo rodeado magníficamente con el sonido del violín, las risas, la excelente temperatura de la noche gaditana...
Pero la noche se hizo noche y el violinista se fue. Juan puso un CD y resultó ser Alta Suciedad de Andrés Calamaro y lo que al principio fueron sólo frases con Gema se trasformaron en discusiones sobre cual era la mejor canción de Calamaro. La chica era guapa y tenía un escote inmoralmente atractivo. Me divertía viendo como los clientes (borrachos portugueses, borrachos italianos) la miraban sin disimulo o sin el disimulo que yo creía poseer (de verdad, y a riesgo de que muchos rebatan la siguiente afirmación con excesivo sarcasmo, soy algo pudoroso como para mirarle la tetas a una chica sin reparos)...
Entre idas y venidas, pues debía poner copas en las mesas, concluimos que Los Aviones era una de las mejores canciones de Andrés... Creo que ese fue el único acuerdo, pues ambos nombramos decenas de canciones y cuando lo hacía uno, el otro respondía “si, tienes razón” y comenzaba a cantarla. Con Los Aviones debe haber ocurrido que la nombramos al mismo tiempo, pero no lo puedo afirmar... ya era muy de noche.
Luego me preguntó si era argentino. Los fantasmas de la identidad aparecieron. ¿Cómo explicarle que era chileno, pero no estaba del todo seguro, pero si que lo era, aunque podría haber nacido en Argentina o en Cuba?... ¿Cómo explicarle eso a una chica que había nacido y crecido en la parte antigua de Cádiz? (Y que se enorgullecía al decir que su madre no había salido del casco antiguo para dar a luz. Eso, señores, es Identidad)...
-Soy chileno, vivo en Madrid.
-Ah, picha, es que to usteé hablan iguar. Argentinos, uruguayos y chilenos hablan iguar y una se confunde. Eh Juan, ¿de donde ‘e la novia de José?... ¿De Uruguay?... De Uruguay, pero habla iguar que tu”
-No, nada que ver. Hablamos muy distinto. Aunque para ustedes debe ser difícil distinguir el acento. Para mi todos los andaluces hablan parecido, pero tu oído podría definir de mejor manera de que parte geográfica es una persona...
-Si picha, los de Sevilla habla muy ma. Lo de Jaen hablan canta’o. Lo de Huerva hablan fatal también y... ¡¡¡los de Almería no hablan jejejeje!!!

Al otro día...
Me despedí de casi todos al irme del Bar. En algún momento de la jornada le pedí fuego a uno de los parroquianos y este me dijo que me prestaba el mechero si le mostraba que leía. Le pasé el libro y comentamos un poco sobre la historia de Roma. Cuando me despedí de él me recordó que me llevase el libro. Yo lo tenía bajo el brazo y le dije que me quedaba muy poco para terminarlo como para dejarlo abandonado, sonrió y me regaló el mechero, pero ya no le quedaba gas...
A la mañana siguiente me junté con los chicos que me Merchanservis me había asignado para ayudarme en mi faena (aún no explico en que consiste mi trabajo, ya lo haré), uno era de Sevilla y el otro de Algeciras. “Anoche trabajé en una fiesta en mi pueblo y no he dormido nada”, se disculpó este último, pero resultó ser mucho más presto que el otro. Mientras hacíamos lo nuestro, y entre llamadas urgentes a Madrid, comprobé lo distinto que hablan los sevillanos y los gaditanos.
Tal como Javi, Gema tenía razón, aunque en un principio no les creí del todo. Pero la intención de este relato no es dejar una moraleja, no siempre hay que creerle a los españoles. Aunque sean de Cádiz o de el País Vasco...
(Pero a Javi si le creo que alguna vez tuvo un dialogó con Yasset Arafat y a Antonio le creo todo lo que me contó sobre la simpatía de la periodista Leticia Ortiz, ahora Princesa...)

19/7/07

Identidad y lo que pudo ser

A veces el recuerdo deja de ser el alma de la opinión para trasformarse en el cuerpo mismo. De esta manera se desvirtúa cualquier posibilidad de ser constante o cuasi-profesional en el pseudo-arte de mantener a flote un BLOG, por una razón fundamental: el pudor... Aquel “pre-moderno” sentimiento levanta los ánimos de la desidia y la abulia y ambas forman una cruzada contra la simpleza de trasmitir opinión. Los recuerdos aparecen y no lo puedo evitar por más que quiera y además, no los quiero dejar pasar. Menos cuando la nostalgia y España me evocan lo que soy y lo que no fui. Lo que puedo ser (aunque siempre guardaré las composturas, como mi amigo Milan Kundera demanda).

Benjamín Blanco Díaz
Ya no estoy en Aviles, ciudad portuaria del Principado de Asturias. Fui en un viaje relámpago que duró exactas 24 horas hace ya unas semanas. De hecho ahora estoy a bordo de un TALGO 200 con destino a Málaga, pero fue ahora, o más bien ayer tras conversar con alguien que sabe, que concluí que mis pensamientos, sensaciones y evocaciones de lo que pudo ser son certeros y en ningún caso menores...
Muchos de los que lean este BLOG (o mejor dicho los pocos que lo leen) sabrán que Benjamín Blanco Díaz, mi abuelo, nació en Infiesto, pueblo cercano a Piloña, pueblo, a la vez, cercano a Fresnosa, todos enclaves de Asturias. Emigró a América y llegó a Buenos Aires, pero, sin que yo tenga claridad al respecto, un contacto de él ya se había instalado en Chile y le brindaba cierta cobertura para comenzar una nueva vida allende Los Andes. Las razones del exilio no son otras que la pobreza que azotaba la región minera del norte de España. Mi abuelo tuvo la suerte, o la ocurrencia, de emigrar antes de que la Guerra Civil arrasara el país (más concretamente 1929, el año de la gran crisis mundial).
Se casó con una hija de emigrantes españoles (padre de Zamora, madre de Cataluña) y concretamente hizo la “América”. Con permanente boina calada nunca perdió el acento. Desde que tengo noción se celebraban en mi casa los 12 de octubres, una fecha tan ambigua, que para la colonia española en la provincia de San Antonio representaba tanto. Paseos al campo, tortilla de patatas, pesudo-paellas. Con la llegada del cable a mediados de los ’90, Antena 3 y TVE pasaron a ser los canales favoritos de mis abuelos.
Otro apunte: Mi padre vivió en España en los postrimeros años de Franco y una hermana mía nació en Madrid.
Puede que hasta hace unos días, concretamente desde que estuve en Aviles, España era Europa, era Fanny, era un roce académico, era conocer... Y claro, lo antes descrito, el vínculo sanguíneo con una tierra llena de mitos, leyendas, evocaciones tristes.Y es que mi abuelo antes que español era mi abuelo. Y mi padre, no sé porqué, era muy chileno, con un nacionalismo que yo estuve a punto de heredar y que talvez explica porque nunca mi hizo los trámites para recuperar la nacionalidad española, algo que ahora yo lamento... En definitiva, aquella ensalada de prejuicios era lo que representaba interiormente España para mi. Algo fuerte sin duda. Era evidentemente después de Chile el país más importante en mi vida.


Mapa de Asturias, la tierra donde nacío
mi abuelo.




Lo que pudo ser...
Pero en Aviles, en la Estación de Renfe de Aviles, tuve algo parecido a una epifanía. Vi a un tipo cercano a los 22 años vestido con chándal, gorro con visera, una polera deportiva. Alto, ojos café, pelo castaño, sin barba. Fumaba un cigarillo marca Fortuna. Lo acompañaba un chica guapa, pelo castaño, tez más blanca que él y también vestía modestamente, sin aspavientos. Parecía sumisa, pero, pude notar a cierta distancia que discutían siendo ella quien imponía mayor encono a las palabras. Luego llegó el tren, el apuro, el apremio. Los perdí de vista sin nunca saber el tema de la discordia.
El tipo no se parecía físicamente a mi. Tampoco sé cuales son mis gestos característicos, pero dudo que él los tuviera. Sin embargo, me vi reflejado en él y en todas sus desventuras y preocupaciones. En sus gozos y sus penas. Imaginé cuales podrían ser, concluyendo que podrían haber sido las mías.
Independiente del legado de mi madre y sus raíces alemanas, si mi abuelo no hubiera emigrado mi situación no sería muy distinta a la de aquél personaje. Hubiese sido un buen albañil, un buen mecánico. Quizás minero. O tal vez hubiese ido a la Universidad de Oviedo, pero seguramente no hubiese estudiado periodismo.

¿Chileno?
¿Y si mi abuelo se hubiese quedado en Mendoza? ¿Me pasaría la vida tomando mate y sería bueno para el fútbol? ¿Y si en vez de Chile mi abuelo hubiese elegido Venezuela como destino final? ¿O Cuba?
Soy una decisión del padre de mi padre. Soy hijo, no ya de la emigración, sino de la pobreza de España. ¿Entonces que tan chileno soy?
Mariano, mi querido amigo de la infancia, se define como chileno-llolleino y da en el clavo. El amor que él siente por ese pueblo (aunque ni siquiera es pueblo, pues pertenece administrativamente a San Antonio) es tremendo. La cara que tiene cuando lo veía bajar por avenida Providencia del brazo de su madre denotaba –y seguramente denota- una satisfacción tremenda que mi terquedad y mi crítica constante me hacían imposible sentir.
¿Dónde aparece el vínculo con Chile? ¿De donde surge o podría surgir la identidad de chileno que tengo?
Podría, sin lugar a dudas, decir que Llo-Lleo (y Santo Domingo, Cartagena, Barrancas) son mi patria y no algo tan grande y difuso que se llama Chile. Cuando la nostalgia invade mi habitación generalmente abre la puerta para recuerdos de mi niñez que son los recuerdos que realmente atesoramos (y es que los recuerdos posteriores, los de la mi época universitaria en la ciudad-Estado de Santiago, aún son y serán por mucho tiempo anécdotas). Todos esos remembranzas infantiles están relacionadas con los barrios antes descritos. No pienso en la bandera, en la cordillera, ni en la copia feliz del edén... Si en el paseo Bellamar, si en la playa de Las Rocas, si en Pelancura, si los block de Barrancas, si en el Parque DYR donde casi pierdo dos dientes tras caer de mi bicicleta, pero donde por primera vez toqué un par de tetas a mediados de los ’90 (con música de Nirvana, Pearl Jam y La Ley de fondo). Si pienso en la calle Santa Lucía, en Angámos, en el cerro del Cristo y en el sinnúmero de personas que me vieron crecer y yo vi envejecer.
Lo único claro es que Llo-lleo está en Chile. Y esa contención hace un link de difícil definición, pero que logra que me quede despierto hasta las 2 de la mañana para seguir a la gloriosa sub-20 en Canadá. Ese link y el nacionalismo que casi heredé de mi padre, resumen porque me da lo mismo si España pierde en cuartos de final, pero porque siento vergüenza y pena cuando a once borrachos le meten seis goles en la Copa América.
Todo me parece confuso. Estoy en plena búsqueda de mi identidad y espero, más temprano que tarde, encontrar esa definición, ese link que enlaza Llo-Lleo con Chile con Asturias. Algo no menor en los tiempos en que la globalización campea y devora las raíces histórica de los países imponiendo la visión de otros. O imponiendo una verdad global.