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27/7/08

Un Radovan diferente

Radovan. Radovan es el nombre.
Conocí a un Radovan hace poco, quizás siete u ocho semanas atrás, cuando acudí a mis cortas clases de inglés acá en Dublín (en la foto la fachada de mi académia). Mi curso reunía un cúmulo de nacionalidades que incluía franceses, españoles, coreanos, brasileños, un tipo nacido en Angola, pero de padres portugueses, una mujer algo mayor de Letonia, tres saudíes y un hombre de 35 años aproximadamente, con un inglés peor que el mío, con una voz ronca y aletargada, con una vistosa chaqueta de cuero marrón, con una barba muy bien cuidada, pero abundante. Ese era Radovan y venía de Eslovaquia.
N
o hablé mucho con él en las clases, pero era agradable saludarlo por las mañanas. Alguna vez compartimos una de las dinámicas que Katt, mi profesora de inglés made in Finlandia, nos hacía, pero tampoco saqué mucho en limpio del porqué de su venida a Irlanda. Sin embargo, un día sábado, uno de mis primeros sábados, mientras esperaba el autobús en Parnell Street y lo vi caminar con una bolsa del supermercado Lidl lo saludé y lo acompañé. Ambos suponíamos que sería un diálogo de sordos, pues él no entendería mi acento y claramente yo no le entendería el suyo, tan cargado a las R a veces, o a las G en otras. Pero ambos lo intentamos, ambos pusimos la mejor de nuestras partes para hacer del pequeño diálogo algo fructífero.
Ese día comenzaba la Eurocopa y le comenté que jugaba República Checa y traté de explicarle si ante esa disyuntiva futbolera su condición de eslovaco lo llevaba a apoyar a los antagonistas de los checos en esta ocasión. No entendió mi pregunta y se largó a explicarme que desde 1993 Checoslovaquia se había separado y que ahora eran dos países distintos. “Ya lo sé Radovan” le dije en español esperando el milagro, pero éste no ocurrió y le hablé de Karol Kucera y Dominic Hrvaty y quedó contento, tanto así que se detuvo 4 minutos para explicarme cual era la mejor forma, según él, para regresar al paradero o llegar al siguiente paradero más cercano y esperar mi bus.
No hablé mucho más con él. Y se acabaron las clases y aunque me recordaba a Cristóbal López, un amigo de infancia de semblante similar al eslovaco, mi memoria no volvió a evocarlo hasta que la noticia de la detención de Radovan Karadzic (en la foto) colmó las rotativas.

Otro Radovan

La detención de quien fuera el presidente de la República Srpska, líder militar de los serbo-bosnios y responsable de extremas atrocidades en la Guerra de los Balcanes, no se esperaba, aunque quizás más de un servicio secreto, como el griego, lo intuía. Quien para los serbios es un héroe, vivía camuflado en el mismo Belgrado con una identidad y una vida falsa y se hacía pasar por un psiquiatra.
Intuyo, incluso, que Karadzic sabía que sería apresado por las autoridades serbias hace ya meses. Los mismos servicios secretos que lo cuidaron debieron informarle de lo que se venía y él, sabedor de los entretelones internacionales, debió llegar a la siguiente conclusión: Me van a entregar al Tribunal Penal de La Haya, pues soy la presa que desea Europa para expiar sus responsabilidades y ahora que habrá cambio de administración en EE.UU. (y no llegará otro Clinton), sumado a que la independencia de Kosovo no fue reconocida por todos, es cuando Belgrado se baja los pantalones. Apuesto mi barba cana, debió pensar Karadzic, que Ratko Mladic caerá cuando ya se sepa quien gobernará EE.UU. y llegue el fin del invierno.
Serbia, en la guerra de los Balcanes, perdió por sobre todo la guerra de propaganda y este episodio de Karadzic, un campeón de las violaciones de los derechos humanos, es una prueba más de esto.
Por ejemplo:
Una de cada cinco personas que viven en Serbia no es de origen serbio. Más aún, Serbia, junto a Macedonia, son los únicos países desmembrados de la EX-Yugoslavia que constitucionalmente se declaran multiétnicos, algo que ni Eslovenia, ni Croacia, ni Kosovo han hecho. Un punto no menor si consideramos que la limpieza étnica siempre se asoció a Belgrado o Pale y nunca a Zagreb.

En aspectos de limpieza étnica, en funestos términos de eficacia, podemos señalar que el 4 de agosto de 1995, casi un mes después de las matanzas de Srebernica, el nuevo ejercito croata –armado gracias a EE.UU., Alemania, Carlos Menen y Augusto Pinochet, entre otros, atacaron la población serbia de Krajina (enclave ortodoxo en territorio de la actual Croacia) y evacuaron a más de 150 mil serbios que vivían ahí hace siglos (los serbios fueron los “guardias fronterizos” del Imperio Otomano en tiempos en que limitaba con el Imperio Austro-húngaro, por eso, a pesar de no estar conectadas con Serbia, habían grandes extensiones en Croacia habitadas por los descendientes de estas avanzadas otomanas), los más ancianos que no pudieron huir fueron asesinados y quemaron casi la totalidad de las viviendas serbias. No sólo no hubo espanto en la comunidad internacional, sino que es sabido que aquella operación tenía el OK de Clinton, la UE e incluso Slovodan Milosevic, pues aquel enclave serbio en territorios croatas complicaba las secretas negociaciones que desembocarían en los acuerdos de Dayton (todo esto queda reflejado en el libro El juego de las Mentiras del belga Michael Collon).

La diferencia
¿Es Karadzic un criminal de guerra?
Sí, lo es.
¿Le corresponde al TPIY de La Haya juzgarlo?
Sí.
¿Puede la prensa seguir atribuyéndoles el monopolio de la maldad a los serbios en los Balcanes?
No, pero es justamente la prensa la que nos demuestra que lo diferente no tiene cabida en la Europa del siglo XXI.
Si Serbia hubiera entregado a todos sus héroes manchados con sangre a La Haya, si hubiera desistido de acosar a los albano-kosovares, si hubiera sacado a Milosevic en el momento indicado, lo más seguro es que tampoco estaría en carpeta para ingresar al cada vez menos selecto grupo de Bruselas. La gran diferencia de Serbia con el resto de los ex países socialistas es que no siguió las directrices del Banco Mundial y el FMI a principio de los 90’ y se convirtió en un paria económico. La guerra de propaganda hizo el resto.

26/2/08

Un respeto para Serbia

Hoy, en minutos más, se realizará el debate presidencial entre José Luís Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy Brey. Se suponía que lo vería con Edu, en su casa, trabándonos en un debate sobre el debate, a la par de un Cuba Libre (¿?), pero el repentino paro de los chóferes de autobuses en Madrid minó tal posibilidad y acá estoy… escribiendo una nueva idea desde el sofá de mi casa, esperando el mentado debate para verificar si el enfrentamiento dialéctico entre dos políticos españoles de escaso nivel podrá aportar una luz certera y cegadora de quien formará Gobierno en España el próximo cuartenio; algo improbable de saber en los tiempos actuales, donde los gestos están demasiado medidos, comedidos, pensados, extraviando la inteligencia emocional.
Sin embargo, y como suele ocurrir en este BLOG, no hablaré sobre el tema con el cual abro.
Ha pasado una semana ya desde que Kosovo declaró su independencia unilateral y, ya sea por la renuncia de Castro o por otra novedad mundial, la noticia se desinfló el martes, tomo aire nuevamente con el incendio de la embajada de Estados Unidos en Belgrado y ha vuelto a apagarse…
UNA CONTRADICCIÓN
El resquemor y el odio está ahí. En los verdes bosques de Serbia, en las calles de Beograd, ciudad que tuve la suerte de conocer y que reúne entre sus adoquines y derruidos edificios templos para variados dioses; símbolo de una tolerancia que, por ejemplo acá en España, por diversas ramificaciones de la historia, se suprimió por el 1500 de nuestra era por orden y gracia de la Santa Inquisición.
Quizás los pocos que lean este BLOG encontrarán una gran contradicción en este escrito, comparado con otros o con otras posturas que antes he plasmado. Sí, debe resultar extraño que aplauda la identidad y ahora me declaré totalmente filo-serbio en este juego diplomático que ha surgido desde la llamada Trampa Balcánica.
Continuo apelando a la identidad como manera de evitar el arrollo de la globalización.
Pero no hoy, febrero del 2008.
Hoy no es la víctima Kosovo y su declaración unilateral de independencia no me produce ningún regocijo.
Tampoco lo es Serbia, pero ningún país surgido tras la caída del muro ha tenido un trato tan amargo como el que Europa (y EE.UU.) le ha brindado a la patria de Milroad Pavic. Es reconocible que la imagen de Milosevic minó la posibilidad de que Serbia sea vista con otros ojos, pero vale subrayar que la prepotencia, el nacionalismo y las limpiezas éticas no sólo fueron perpetradas por ortodoxos: croatas no sólo mataron inocentes bosnio y serbios, sino que dejaron que aldeas de mayoría croata fueran arrasadas para conmover a la opinión publica, como ocurrió en la ofensiva del Ejercito Federal Yugoslavo en la zona de Eslavonia en 1991. Franco Tujman, el líder croata intimo amigo de Andrónico Luksic, contó siempre con la veía de Alemania -histórico aliado de los croatas- y del Vaticano. Murió antes de que La Haya se percatara de que la limpieza étnica en la EX-Y era una política de Estado -o de aspirantes de estados- y que tirase la bengala de la justicia supranacional. Justicia que llevó al banquillo a Milosevic.
Bosnia tres cuartos de lo mismo. Alija Inztbegovic, líder musulmán de la mayoría musulmana de Bosnia también jugó la baza del victimismo mientras los muyahidines se contaban por montones en las orillas del Drina arrasando si piedad a las pandillas y grupo paramilitares de la República de Sparksa, como las Avispas Amarillas o los Tigres de Arkan, grupillos de la pero calaña. Eso que no se dude.
En fin…
Los bombardeos de marzo de 1999 le dieron a Serbia el rótulo de enemigo de occidente. La patente aún le pesa. Europa desprecia a Serbia y estos se encierran en un nacionalismo cada vez más peligroso. Artículos de periodistas europeos, como el de Ramón Lobo en El País del día 18 de febrero, nada ayudan cuando estos se burlan del misticismo que el nacionalismo serbio le otorga a la derrota que el príncipe Lazard sufrió en los Campos de Mirlos en 1289 a manos de los jenízaros otomanos. Esa derrota, en el actual territorio kosovar, encierra el espíritu nacional de una patria eslava, pero ortodoxa. Similar situación molestaría a muchos si se declarase independiente la comuna de Maipú con Templo Votivo y todo… O Despeñaperros. O Navas de Toloza…
Y Lobo tacha ese espíritu de infantil



MI EXPERIENCIA
En julio de 2005 fui a Serbia con un grupo de españoles. La ciudad aún tenía huellas de los bombardeos que la OTAN lanzó el ‘99. Edificios a medio caer, chimeneas de industrias destruidas del todo y afiches con la cara de Milosevic adornando algunas ventanas.
Era verano, hacía calor y nos perdimos por las calles de la ciudad sin rumbo fijo. Me retrasé un poco del grupo y me metí en una perdida librería en un barrio cercano al río Drina. Lo llevaba un hombre algo mayor, de 65 ó 70 años que apenas me miró cuando entré. El ambiente era encantador aún cuando todos los textos estaban en serbios y por tanto impresos con el alfabeto cirílico, (pude detectar, eso si, una colección de Bukovsky en un escaparate bien posicionado foto). Había olor a té, un gato gris detrás de un ventilador y montones de libros que dejaban el espacio vital del señor reducido a una escueta silla.
Decidí, apenas entré, que algo me llevaría de ese lugar, mi souvenir personal y no convencional. La oferta se reducía debido al idioma, pero sin mucho esfuerzo di con un mapa de Kosovo, impreso por serbios, con evidentes tintes propagandísticos que acusaban a los kosovares de perpetrar una limpieza étnica durante siglos sin que nadie le importara demasiado. El precio estaba situado en una etiqueta: 35 dinares. Le pagué con un billete de 50 y una voz lejana me conminó a apurar el paso, el resto de expedición ya llevaba varias manzanas recorridas…
“Is ok” exclamé y me aventuré a salir del local con mi mapa, pero sin el vuelto. “No” dijo el hombre secamente, y si bien no podría interpretar los pensamientos del aquel librero, que seguramente nunca más veré, que quizás ya murió, que por sus azules ojos vieron historias, revueltas, guerras, muertes y odios que yo nunca vislumbraré; puedo asegurar que su dignidad estaba en juego. Se paró y con movimientos lentos y poco ágiles abrió la vetusta caja registradora y me alcanzó el dinero sobrante. Todo con un desplante lleno amabilidad, con una lentitud nada exasperante: podría haber contemplado esa escena durante minutos y no me hubiera aburrido. El serbio me miró, sonrió, me dijo algo en su lengua. Luego me agitó la mano… Desde ese instante Serbia se caló en mi corazón de elemental viajero.

2/8/07

El Mladic chileno finalmente fue Gotovina (Aunque no le llega ni a los talones)

Y otra vez pasa lo mismo... Bueno, esa es la gracia. A veces me olvido del espíritu del epígrafe de este BLOG, que establecí ya hace meses, comentar como las decisiones de otros –los elegidos- afectan mi vida. No es que la captura de Raúl Iturriaga Neumann (RIN desde ahora) cambie mi vida o la afecte (en lo más mínimo, aunque reconosco que un poco más feliz y tranquilo me siento), pero tenía otras idea para relatar esta semana y me veo sorprendido con la noticia. La cena étnica del sábado, la semblanza a mi adolescencia llo-lleina, pedida por Mariano; y los comentarios del libro “Comunidades imaginadas” de Benedict Andersson tendrán que esperar un tiempo...

Después de 52 días prófugo RIN ha sido capturado en un departamento de Viña del Mar por nuestra profesional Policía de investigaciones. Los parabienes se multiplican y me aventuro a opinar que el zar de la inteligencia de los ’90 y ahora ministro del Interior, Belisario Velasco, hará de este arresto un logro de su gestión al mando del orden del país.
Al final RIN tenía una cobertura de corto alcance que no se llegó a consolidar. Si la vergüenza se midiera en días estos 52 amaneceres son un moco de pavo comparados con las 503 jornadas de pudor que el fallecido Dictador Pinochet nos hizo pasar arrestado en Londres.
RIN estaba armado con una 9 mm al momento de ser apresado y su aspecto era pésimo. Si en el DVD que envió a la prensa hace ya casi dos meses su apariencia era tenebrosa, ahora su imagen es patética. Presumo que no debe ser la culpa, pero algo corroía el espíritu del otrora subdirector de la DINA durante estás semanas, lo que no deja ser intrigante. Suponiendo que la “importante red de protección” que RIN tenía se encargó de ir a dejarle las marraquetas todos los días, podemos decir que no es el hambre lo que tiene enjuto al personaje en cuestión (en cana seguro que engordará, pero a cargo del erario público).
Pienso que huir debe ser difícil. Tensión permanente, miedo al otro (algo muy común en Chile), imposibilidad de ver a tus seres queridos, imposibilidad de ir a la esquina por el diario, imposibilidad de ser. El vaivén de los pasos apurados por la escalera debe helar la espalda. La tortuosa sensación de que el Opel Corsa que va detrás de ti te sigue, coarta no sólo el actuar, también limita tus pensamientos y te condena a vivir reducido a líneas imaginativas recurrentes: como eludir, como escapar, por donde podría evitar... , tengo suficiente comida para no salir de casa durante una semana... tengo mi arma a mano...
Lo del coche que te sigue puede ser subjetivo. Pienso en un Opel Corsa puesto que es un coche de mi generación, pero se puede usar otro modelo para la recreación, como un Chevrolet Impala o un Ford falcon, de color negro preferentemente, aunque quizás es tipo muy setentero, algo pasado de moda, una reliquia en el mundo tuerca. Un símbolo de cuando todo Chile vívia como RIN...
Y es que sentado en mi escritorio no dejo de pensar en RIN caminando por las calles oscuras de Viña del Mar, ataviado con una gabardina, oyendo el rugir de un motor que pasa por su lado e imagino su cara demacrada, desencajada, deshabitada. Pienso que ojalá piense en todos los miembros del MIR que sintieron ese rugir alguna vez en las calles de Santiago de Chile cuando la huida era perpetua y no había escapatoria. Pienso, no sé porque, en Lumy Videla que tras ser arrestada y torturda hasta la muerte por la DINA a mediados del '74 su cuerpo fue arrojado a los patios de la Embajada de Italia para advertir a otros "subersivos".

El croata liberador de Krajina
El ex prófugo croata Ante Gotovina lo dijo cuando cayó el 8 de diciembre de 2005 en Tenerife. “Estoy cansado de huir”. Gotovina, un verdadero héroe si lo comparamos con nuestro excelso RIN, era buscado por el Tribunal Penal Internacional para la Ex Yugoslavia por la muerte de 150 civiles serbios en la región de Krajina ubicada en el centro del país de Suker y Boban. Krajina era un enclave serbio en la provincia de Croacia bajo el marco de la República Popular de Yugoslavia. Tras la implosión de esta nación a principios de los ‘90, y la posterior declaración de independencia de Croacia, los habitantes serbios del lugar fundaron la República Serbia de Krajina, la cual, ayudada por Belgrado, subsistió entre 1991 a 1995 sin que ninguna potencia exterior la reconociera (hay que recordar que Suecia, Alemania y El Vaticano demoraron 24 horas en reconocer a Eslovenia y Croacia cuando se declararon independientes).
Sin embargo, era complicado que una Krajina serbia sobreviviera bajo los límites físicos de una región histórica como es Croacia y cuyos límites no son meros trazos burocráticos o geográficos... Lo que hoy es Croacia antes era el Imperio Austrohúngaro, lo que hoy es Bosnia antes era el Imperio Otomano y la minoría serbia que habitaba en Krajina son los descendientes de los mercenarios que Viena contrataba para proteger sus fronteras de los jenízaros de La Sublime Puerta...
No pocos libros sobre los Balcanes aluden a que la Casa Blanca de Clinton estaba conciente de lo anterior (leer La Trampa Balcánica de Francisco Veiga) por lo que para alcanzar la paz había que lograr que las fronteras históricas –y que Tito mantuvo durante la existencia de Yugoslavia- fuesen las mismas antes de la debacle (hay varios factores más, no lo duden, pero sucintamente esa puede ser una de las causas fundamentales). Por eso EE.UU., Alemania y la diáspora en Chile y Argentina se preocuparon de armar al, en un principio, desastroso e incompetente Ejercito Croata. Además Washington prestó apoyo logístico, y Alemania puso los marcos, para llevar a cabo una operación para recuperar Krajina (y Dalmacia) en agosto de 1995.
Para tan importante misión, quizás la futura paz en Dayton dependía de ello, se convocó a un ex mercenario croata, veterano de la guerra civil en Chad: Ante Gotovia, quien, de manera bastante expedita logró hacerse con la mentada región...
A su paso, claro está, dejó muerte destrucción, deportaciones, vidas truncadas, penas, odios, violaciones y todas esas horripilantes cosas que en las orillas del Drina y del Danubio fueron tópicos hace 15 años...
Cuando todo volvió a la normalidad Europa, no EE.UU., pidió la cabeza de Gotovina y de muchos otros, como nuestro conocido Ratko Mladic. Mientras Zagreb pasó a retiro a Gotovina y este se vio obligado huir, Belgrado protegió y quizás aún protege a Mladic...
Gotovina tuvo que errar por varios países (entre ellos Chile, donde nuestra profesional Policía de investigaciones lo dejó entrar sin inconvenientes). Cuando fue arrestado comía en un restaurante de Arona en Gran Canaria y no opuso resistencia. Estaba bien vestido, mantenía un afeitado pulcro y fácilmente podría pasar como un empresario croata de vacaciones en aquellas islas españolas. Las diferencias con RIN al respecto son apabullantes (comparar fotos)...

Esos factores
Lo de RIN es casi ordinario. Un vulgar prófugo. Aunque el buque insignia del grupo Prisa se encargue de subrayar que “había un importante red que protegía a RIN” el hombre cayó en 52 días y por más que se busque detrás de él no hay ninguna aura romantica, virtud usual en los prófugos.
Podemos concluir que ciertamente la policía chilena es profesional pues logró birlar esa supuesta “protección” en menos de dos meses. Pero a la vez los crímenes de RIN no tienen ningún atenuante. ¡Sí!, sé que no es comparable lo que ocurrió en la EX-Yugoslavia con lo que pasó en Chile... pero los Gotovinas, los Mladic tenían objetivos claros y sus propósitos eran tangibles. La página
www.antegotovina.com clarifica que el croata es un héroe en las barriadas pobres de Split, Omis, Zagreb... A RIN no lo lamenta nadie, salvo unos pocos uniformados que temen vivir las mismas circuntancias que Iturriaga.
Finalmente RIN está preso y el Estado de derecho sano y salvo. Los medios de comunicación hablarán de que cayó el Osama chileno. Pero ahora que justamente cayó, y con todas los bemoles antes señalados, su historia se parece más a la de Gotovina que a la de Osama y sería bonito que un avispado se percate y no se caiga otra vez en el ejemplo fácil e inocente.

25/6/07

El Mladic chileno

Se suponía que las escenas con botas sobre la mesa y la pistola con bala pasada habían quedado archivadas en los albores de los años ’90. Se suponía que la secuencia de Manuel Contreras atrincherado en el fundo Fresia y hablando en directo por Teletrece para decir que no acataba el falló sobre el caso Letelier, que llevaba el juez Bañados; era parte de un vodevil noventero, con música de Pearl Jam o Nirvana de fondo...con un final feliz, por cierto, puesto que en definitiva el “Mamo” acabó entre rejas, en la pseuda cárcel de Punta Peuco, pero entre rejas y jugando taca taca con otros milicos (no sé que es peor, irse en cana o jugar taca taca con militares)...
Se suponía que después de Pinochet en Londres y el juez Guzmán, la Justicia chilena entraba en una era, no digamos de globalización, pero si de cuasi post-modernidad; donde nos dábamos de bruces con la verdad, los militares desfilaban en tribunales e inventábamos una figura legal única y ambigua, el secuestro permanente, para juzgarlos y así lavar la terrible vergüenza de ver como el imperio español y el imperio inglés se hacían cargo de algo que nosotros no pudimos hacer. En definitiva, puras weas, porque el gran error de la transición chilena ha sido compararse con otras (España, Sudáfrica), siendo que ha sido única en la historia de la humanidad y con Pinochet vivo o muerto, con Pinochet en la Comandancia en Jefe o en el Senado; se efectuó el Informe Retting, se metió preso al antes nombrado Contreras, al Brigadier Pedro Espinosa (por el mismo crimen que el anterior) a los pacos del caso Degollados o se vetó el ascenso de varios militares implicados en turbios crímenes... No cabe duda que lo anterior se hizo justamente con el tufillo que humildemente intenté describir en el párrafo anterior, es decir, con las botas arriba de la mesa, pero no es menos cierto que se hizo, mientras que en otros países el que mandaba murió en la cama y no se desarticuló el régimen después de dos años de muerto el perro.
En fin, se suponían tantas cosas hasta que el General (r)
Raúl Iturriaga Neumman (desde ahora RIN) apareció en TV diciendo que se le había “condenado por una mentira”, que no deja de dar más risa que pena...
Ahora el weón es prófugo, la policía lo busca y no porque nuestra policía civil se apuntó un tanto con Zacarach, vamos olvidar que dejó entrar sin despeinarse al multiviolador de los DD.HH. Alberto Fujimori a territorio nacional. Así que me temo que pasarán varias semanas antes que el subdirector de la DINA entré en Punta Peuco.
Algunos, como el periodista Rafael Cavada, han efectuado un
paralelismo de la situación de RIN con la de Osama Bin Laden. Onda mandar videos, onda estar cerca, pero escondido, onda burlarse del poder... Sin embargo, con quien más semejanzas tiene RIN es con el general serbio Ratko Mladic (en la foto), buscado por el Tribunal internacional para la ExYugoslavia por la masacre de Sebernica en 1995.
En aquel enclave bosnio-mulsulman fueron asesinados en una noche de julio de 1995 3.000 personas mulsulmanas (los datos aún difieren y pueden que los muertos sean muchos más) por ordenes de Radovan Karadzic (Pinochet si usted quiere) a la sazón presidente de la Republica de Sparksa y ejecutadas por Mladic (RIN si usted quiere), es decir, una limpieza étnica pura y dura...
Osama esconde tras de si un mito. Un mito que los videos que envía a los medios de comunicación ayudan a agrandar. Detrás de su figura hay más preguntas que certezas siendo la principal si es que aún está con vida... Esto difiere con un RIN demacrado, con barba mal afeitada, ido y asustado, pero vivo y escondido en los rincones de un Estado más o menos firme; no en un Afganistán en guerra y con una geografía propicia para el escondite. Bin laden no tiene cooperadores, tiene un grupo organizado ( no a la manera occidental, pero organizado) que son los talibanes que lo protegen y vaya uno a saber que otra fuerza, magia o poder está detrás de su barba, mal afeitada también, ero eso no viene al caso...

VERGÜENZA
Sin embargo, un RIN prófugo tiene ribetes más simplones. Sin lugar a dudas una red de colaboradores, ojalá de corto alcance, le debe dar una cobertura, ojalá de corto alcance, que debe contar con algunos miembros activos del Ejercito, ojalá pocos, y quizás con leve ayuda internacional. Seguramente una especie de plan Cóndor de la huida debe funcionar por nuestro continente.
Por su parte, Mladic es buscado no por la justicia de su país o en su defecto por la de Bosnia, como RIN, sino por la justicia internacional (a la cual Chile está adscrito al firmar el 2002 el estatuto de Roma). Tras más de 10 años en permanente huida, es un hecho que a Mladic lo protegen un extensa red de colaboradores que van desde las Avispas, los Tigres de Arkan, ex miembros del Ejercito Popular Yugoslavo, del Ejercito Yugoslavo, del Ejercito de la República de Sparksa, por agentes de seguridad de la actual Serbia y de Montenegro. A diferencia de Ante Gotovina, no tuvo que irse de su país para escapar.
Belgrado no se esfuerza en buscarlo (Mladic es héroe para la mayoría de los Serbios); y sólo se mueve cuando Bruselas avisa que las negociaciones para una hipotética entrada a la Unión Europea se pueden estancar, si alguna vez se han movido algo. A diferencia de RIN, un día más que Mladic pasa en libertad es una vergüenza para todos (aunque los
holandeses lo deben sentir con mayor pudor). Un día más que pasa RIN en libertad es una vergüenza para todos los chilenos y cabe preguntarse quien está detrás de la logística del prófugo en cuestión. Da la sensación que cada día que pasa esa red se agranda y da la sensación que si se extiende en el tiempo se terminará agrandando físicamente como la Mladic, aun cuando el Estado chileno no sea como el serbio, pues todas las instituciones lo buscan. Incluido, supongo, el Ejercito, por más que un par de desubicados le prestasen un jeep o ropa de camuflaje o un corvo para acampar en la cordilera...
Y en lo que respecta al paralelismo de Osama, el error de los medios chilenos no es caer en la comparación con el gran profugo de nuestro tiempo; sino nunca informar sobre quien es Mladic
o Karadzic o que pasa ahora en la EX-Y que se acabó la guerra, pues de haber sido así, hubiera sido facíl usar el ejemplo del ex "soldado" eslavo.