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14/8/08

Pólemicas olímpicas 1

Lo bueno, bonito y barato de los Juegos Olímpicos es que todo el mundo puede opinar de ellos sin saber nada de deportes. Y no me refiero al ciudadano promedio, que opina de todo sin saber casi de nada, sino de algunas voces, avezadas en espinados temas, que se sienten en la obligación de enlazar tendencias económicas y/o geopolíticas a lo que ahora está sucediendo en China. Aunque puede ser que todo relacionado.Cada JJ.OO. trae consigo la semilla de la polémica y en algunos post anteriores de éste humilde medio traté de ello. En Beijing esos “temas” saltan como garrapatas a las rotativas: un atentado en el norte de China, una protesta pro-Tibet, la niña que cantó en la ceremonia inaugural no era niña o algo por el estilo…
Sin embargo, en este verano boreal la rápida y violenta Guerra del Caucaso ensombreció esas polémicas, ya que quienes suelen dar con ellas estaban ocupados de un asunto de verdad. Un asunto que involucró al menos 2000 muertos, un desplazamiento militar sin precedentes desde la Guerra Fría, un presidente -Mijaíl Saakashvili (en la foto)- que quiso emular a Leopoldo Fortunato Galtieri con Las Malvinas y una nación, Rusia, que esperaba éste momento quizás desde agosto de 1991.
Una vez acabados los enfrentamientos, gracias a la mediación de Nicolás Sarkozy, germinaron los primeros dimes y diretes y el azar quiso que España fuese uno de los involucrados.

Ojo con los ojos
La selección de baloncesto ibérica acepto posar en una sesión fotográfica modificando su visaje rasgando sus ojos con los dedos, simulando ser orientales. Una perfomance bastante imbécil, inocua, tonta, que generó ronchas en los medios de países los anglosajones, quienes acusaron a España, una vez más de ser racista, recordándole los dichos de Luís Aragonés a Fernando Torres en noviembre de 2004 (cuando le decía que “era más que ese negro de mierda” refiriéndose a Thiery Henry) y los insultos de algunos hinchas a Lewis Hamilton en el circuito de Valencia de Formula 1… Incluso se aventuraron a decir que ese tipo de eventos podía afectar la candidatura de Madrid para los JJ.OO. el 2016.
España se sintió tocada. Los BLOG de destacados opinadores de Marca y As defendieron la mentada foto de manera patética y nerviosa, burlándose además del fanatismo “progre” de The New York Times o The Guardian, por citar algunos.
Olvidan, quienes esgrimieron la defensa española, que los antecedentes de racismo deportivo a los cuales se refirieron los periódicos de habla inglesa obviaron otros hechos de igual o peor magnitud. Los gritos contra el camerunés Samuel Eto’o en La Romareda de Zaragoza hace dos años, por ejemplo. O sin ir más lejos, los gritos del entrenador del equipo Sub-20 del Espanyol de Barcelona contra el combinado nacional de Chile hace apenas dos semanas.
Si a eso le sumamos videos que muestran golpizas contra inmigrantes sudamericanos o vejamenes contra ciudadanas de Europa oriental (efectuados por la propia policía), la ecuación de la cual irónicamente habla Santiago Siguero en su blog del diario Marca si que es plausible.
España no es un país xenófobo por que los jugadores de baloncestos poses en una mofa de foto. España en general no es un país racista, es más, ha vivido el desprecio europeo con igual intensidad que ellos al despreciado al latinoamericano. Y no es que sea una situación de igualdad, sino que demuestra que en España se sabe lo que es emigrar. Pero tienen los españoles en estos momentos un tejado de vidrio enorme, una hoja de vida manchada, antecedentes por montones. Si quiere los JJ.OO. si que debería preocuparse, pensar dos veces antes de hacer tonterías y recordar que ya tiene un frente abierto enorme referido a los dopings de EPO en ciclismo como para abrir otro.

21/4/08

Llueve en Madrid...

Una vez le preguntaron a Albert Einstein como sería la III Guerra Mundial según él.
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Aún humeaban los vestigios del segundo conflicto denominado “mundial” y el temor a una inminente conflagración nuclear tenía a todos asustados: se olía en el ambiente que la tecnología militar evolucionaba más rápido que la asimilación planetaria de la paz; y a esa altura, cuando le preguntaron a Einstein sobre su íntima proyección, EE.UU. y la U.R.S.S ya se habían rifado los escuadrones de científicos del Tercer Reich. Ahora ambas potencias tenían la Bomba H. “No sé como será la III Guerra Mundial“, respondió humildemente el judío alemán para luego añadir, “pero sí pienso que la IV, la humanidad la peleará con palos y piedras”.
Una mente preclara la de Einstein, que demostraba intuir sociológicamente tanto o más que en términos puramente físicos.
Como él, muchos analistas o simples hombres de ciencias han predicho diversas utopías o destopías o posibles cauces por donde la humanidad se enfrentará en el futuro.
Ahí esta el fin de la Historia de Fukuyama, por ejemplo, con el capitalismo y la democracia como estadios culmines de un proceso que nace con la ilustración y la revolución industrial.
Y las teorías positivistas de los neocon, manifestadas en escritos que llegan a Chile camuflados de liberalismo económico, pero nunca social, que buscan mermar el interés y la capacidad de la Democracia, apuntando de que ahora en más (en el presente y en el futuro) ya no habrá más enemigos políticos, salvo los comerciales, por lo que optar entre una colectividad u otra es una mera decisión de consumo.
A mediados de los ‘90 algunas voces señalaron que las guerras futuras no serían por el petróleo -tan de moda tras la II Guerra del Golfo Pérsico- sino por el agua…
Y con Al Gore y el cambio climático en términos súper mediáticos y removiendo las conciencias de los ciudadanos de bien, el tema del agua ya es principal. Ya asusta, ya genera enojos, molestia, peleas, rabia, desprecios. Y detrás de ese bien cada vez más transable se esconde la perpetua lucha por la energía.
Y esos enfrentamientos por ella ya se palpan acá en España, por ejemplo, y en África donde siempre fue una necesidad entre necesidades varias.
En esta semana el agua ha hecho noticia doblemente en la península ibérica.
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El trasvase.
Por características geográficas Barcelona es una ciudad que no cuenta con un caudal cercano y potente que le proporcione raudales del líquido vital. El agua del grifo es, además de un mal sabor, no como la de Madrid. La sequía de estos últimos años ha multiplicado ese problema, ya de por si potenciado debido a que BCN es BCN, una ciudad industrial que demanda agua para funcionar por sobre la necesidad de otros.
Geopolíticamente España se divide por Comunidades Autónomas bajo el alero de un gobierno central que administra, entre otras cosas, las relaciones entre esas diversas comunidades. Y esta semana el gobierno central, en manos de Zapatero, optó por dar luz verde a un polémico proyecto que posibilitará desviar agua desde el río Ebro (lecho que atraviesa Aragón) hasta la ciudad Condal mediante cañerías y pantanos varios.
Es lo que se denomina trasvase, aunque el gobierno central no lo llame así y yo no sepa dilucidar un nombre certero para el entuerto, pues no soy hidrógrafo ni geólogo o como se llame la profesión que estudia los temas acuáticos, aunque en este caso la denominación va de la mano más bien de la pericia legal y del buen ojo político.
La Gerenalitat Valenciana y Murcia también requieren agua y no están dispuestas a aceptar que a Barcelona les den agua y a ellos no.
Y claro la ecuación política es simple. Cataluña y Aragón están en manos del PSOE y Valencia y Murcia son comunidades mandadas por el PP. También se oyen alaridos referentes al daño ecológico que la merma de caudal en el Ebro podría producir.
Y mientras todo esto ocurre, paradójicamente, en España llueve como nunca yo había visto…
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Llueve en Madrid.
Sumando y restando llevo dos años en España y en efecto nunca había visto dos semanas como estás. Dos semanas de temporal, de lluvia intensa, de inundaciones, de puertos cerrados, de partes radiales informando por el estado de las carreteras, de sirenas raudas al anochecer, cuyo ruido se mezcla con el incesante golpeteo de miles de gotas que caen en la ventana. Y el frío, ingrediente extraviado en otras jornadas, ahora se muestra con prepotente desidia para recordarnos que las cuatro estaciones nunca están del todo claras en Madrid y que esta Primavera más parece un Otoño envejecido.
Y me gusta. Me gusta la lluvia y alguna vez afirmé que la tímida lluvia que había conocido en Madrid no se comparaba con la de Chile: lluvia ágil, dura y duradera. Que aúna frió, agua, asfalto, barro y unas ganas de armar un refugio en una cama y aguantar el chaparrón entre el humo crema, la música, lecturas varias y una sopa de tomate.

Cuando iba a la Universidad y entre el 2000 y 2002 se produjeron grandes inundaciones en STGO, siempre agradecí la posibilidad de disfrutar la lluvia en esos términos agradables. Iba en la micro, de esas amarillas, y mientras caían las primeras gotas y los matinales de la TV ya desplegaban a sus periodistas por los barrios más mal construidos de la capital, donde el anegamiento es siempre seguro, yo disfrutaba del agua y del frío y me negaba a entrar en la catarsis colectiva de la mitad de chilenos. Esos que ante las imágenes de TV que mostraban a la otra mitad de chilenos incapaces de mantener una relación pro-positiva con la lluvia, pues para ellos sí que es un ente dañino y malvado, se alzaban para ayudar y salvar sus almas.
Y ahora en Chile tampoco ha llovido según parece, pero como Chile es una República centralizada al máximo no habrá trasvase ni nada por el estilo. Y es que no hay ríos, no hay represas, no hay gas y la falta de agua no sólo afecta el sistema hidrológico, sino al energético, en Chile, para evitar problemas y para ahorrar, habrá racionamiento eléctrico.

12/4/08

Rabat 2024, los primeros JJ.OO. en África

Año bisiesto, año de Juegos Olímpicos.
Aunque tengo vagos recuerdos del año 1987, creo que tomé uso de razón el ‘88 cuando tenía seis años.

Si bien no encuentro antecedentes mentales del 29 de febrero de aquel curso -o de la grandiosa experiencia de vivir un día más-; muchas imágenes visuales aparecen en mis recuerdos al evocar las Olimpiadas de Seúl. A saber: el canadiense Ben Johnson, alzando el índice al ganar los 100 metros planos ultra dopado al siempre correcto estadounidense Carl Lewis, en esa ocasión dopado a medias. Johnson sería descalificado tras dar positivo en los controles antidoping… Otra: el saltador Gerg Louganis golpeándose estrepitosamente la cabeza con el trampolín en las eliminatorias de la prueba de ornamentales. Luego se colgó la de oro, pues, a pesar del golpe, ganó. Después se sabría que Louganis tenía el VIH cuando su sangre se esparció por aquella piscina de la capital surcoreana.
(Paradójicamente no recuerdo nada de la plata de Alfonso de Irruarrizaga en tiro skeet).
Los JJ.OO. siempre generan noticias por sobre el manido espíritu del barón francés Pierre de Cubertain, un preclaro hombre global, cuya frase memorable -“lo importante no es ganar sino competir“- fue manida ya al parir, pues ni siquiera era de su autoría, sino de un cura al cual oyó en un sermón días antes de la inauguración de los JJ.OO. de París en 1900. Todo parece ya manido.
Y la política siempre se manifestó. Los nazis en Berlín ‘36, la matanza de Tlatelolco y el Black Power en México 1968, el asesinato de doce atletas israelitas en Munich 1972 a manos del Septiembre Negro, pero con la complicidad de la inoperante y nerviosa policía alemana.
Luego el boicot de los países africanos a Montreal 1976 (Canadá jugó un partido de rugby con la Sudáfrica del apartheid), luego el boicot de Carter contra la invasión Soviética a Afganistán, luego el boicot de Moscú a Los Ángeles. En fin…
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El Tíbet
Bueno, toda esta introducción es para manifestar mi profunda discordia con un Occidente cada vez menos crítico y cada vez más atrapado en los horizontes mediáticos controlados por unos pocos.
Este año Pekín albergará los JJ.OO.
Coincidencia o no, una revuelta estalló en el Tíbet, una revuelta de muchas que estallan en esa región dominada por China desde 1948, pero este año, por alguna razón, se filtraron cámaras -algo poco común en las tierras del dragón- e imágenes de la represión roja inundaron las cadenas mundiales. Y cómo somos animales rutinarios y dentro de esa rutina está ver la TV, y nunca informarnos por otros medios menos adheridos al club de inmediatez, Occidente se enteró que existía algo así como el Tíbet, que era una tierra oprimida por el imperialismo chino y ¡vaya coincidencia! (o no) este año las Olimpiadas son en esos lares…
Ocasión perfecta para protestar.
Y la antorcha olímpica se pasea por medio mundo y en medio mundo se levantan simpatizantes de aquellos valerosos monjes tibetanos. Incluso uno de estos protestantes apagó la famosa llama, hecho no confirmado del todo, pero que le da un aura de mayor desprecio a una nación que en breve se convertirá en el EJE imperial ya no del Tíbet sino de la Tierra. Y aparecen voces que hablan de boicot, líderes confirman que no irán a la inauguración, otros que si irán, y otros confirman que todavía no toman una decisión sobre tan crucial evento.
Pero la pregunta surge…
¿Por qué los líderes occidentales se molestan ahora de la política china que desde hace 50 años ha oprimido no sólo a tibetanos, sino que se comporta con una prepotencia digna de una nación expansionista e imperialista, conquistando pequeños islotes asiáticos -como las islas Parecels-, haciéndose con enclaves antes occidentales -como Honk-Kong y Macao- y apuntando misiles nucleares a enemigos infinitamente inferiores que ellos como lo es Taiwán?
(George Bush es un político mediocre que todo lo ha hecho mal y es en suma aborrecible, pero cabe consignar que sí tuvo el olfato para atender al Dalai Lama, líder del movimiento tibetano, personaje vedado en la política mundial por el poder chino, aún cuando en Europa no es del todo bienvenido, y ni hablar en Chile donde Bachelet ni lo meó cuando a fines del 2007 éste visitó Santiago)
Futuro
Lo tragicómico es que todo esto demuestra que los JJ.OO. parecen ser la única forma de promoción de las angustias de los cientos de pueblos oprimidos por Imperios, países, medios países o simples conglomerados económicos. Habrá que esperar entonces que Rabat o Casablanca organicen los JJ.OO. del 2020 para que el mundo se entere del ambiguo estatus que la población del Sahara Occidental vive, un pueblo amparado por una frágil ONU, pero a merced del exiguo, aunque no menos peligroso, expansionismo marroquí.
Y el 2024 la llama olímpica tendrá que encenderse en Estambul, para que entendamos las dificultades del choque identitario que se da en Anatolia entre musulmanes occidentalizados versus el integrismo religioso, choque que se cobra decenas de muertos por año y así dejemos de mirar con desprecio los procesos sociales del “euroasiatico” país de Ataturk.
Y el 2028 tendrá que ser en Moscú u otra urbe rusa para saber las barbaridades que el Kremlin ha cometido en el cáucaso, llegando incluso a inventarse graves atentados cometidos por los servicios de seguridad, pero culpando a rebeldes chechenos…
Y el 2032 en Santiago de Chile ¿Bastarán unos JJ.OO. para que se desnuden las falencias de un modelo social y económico trágico?
Reconozco que el deporte aún se honra esas dos semanas que duran los JJ.OO., pero las Olimpiadas son también un excusa para producir dinero, limpiar la imagen de naciones grandilocuentes, alzar la voz en pro de los DD.HH. a pesar de que el silencio de Occidente frente a los sucesos en el Tíbet en años pasados demuestran un triste oportunismo. No me cabe la menor duda que en dos años más, cuando se inicie el Mundial de Sudáfrica, todos nos enteraremos de la fragilidad y corrupción del Congreso Nacional Africano que gobierna en Pretoria; del autoaislamiento de los blancos y de la casi nula integración de las diversas tribus que poblan el sur del continente...
Desagradables hechos que ahora no existen.

28/10/07

Los correctivos de la elite

En estas últimas semanas dos íconos chilenos, y cuando dijo chilenos me refiero a los de verdad son chilenos y no pretenden ser otra cosa, han caído en desgracia ante los inquisidores ojos de la elite político y social que maneja el país y dicta lo bueno y lo malo en la aldea llamada Chile. Uno es el futbolista Gary Medel y el otro el senador Alejandro Navarro.
Una lástima lo del joven futbolista chileno Gary Medel, o Médel como lo llama el DT argentino Marcelo Bielsa. La noche del viernes 26 de octubre fue detenido conduciendo en estado de ebriedad y sin documento en el nocturno barrio Bellavista de Santiago de Chile. En menos de cuatro meses ha hecho de casi todo: pegarle una patada a un rival en las semifinales del mundial Sub 20, escupir al jugador de Deportes Concepción Patricio Almendra, propinarle un cabezazo a un compañero y dar muestra de que potencialmente puede ser el mediocampista de quite (pivote) que Chile necesita. Un periodista de El Mercurio lo comparó con el volante italiano Giuseppe Gatusso.
Evidentemente el espectro periodístico nacional reaccionó ante el error del novel jugador. Con rapidez los directivos del elitista club al que pertenece –la Universidad Católica- gestionaron una rueda de prensa donde Medel (en la foto) pidió perdón a sus compañeros, a su entrenador y a los hinchas por su actitud. El presidente del club Jorge O’Ryan dijo que para evitar que vuelvan ocurrir este tipo de cosas en la desordenada vida del deportista, arreglaría todo para que Medel y su familia (esposa y dos hijos) se vaya a vivir a una de las casas que tiene la institución cerca del Estadio del equipo, ubicado en el barrio de San Carlos de Apoquindo, una de las zonas más caras de Santiago.
Medel, que vive en el “batustan” de Conchalí, tiene rasgos mestizos más cercanos a los aborígenes que al conquistador europeo, su familia es pobre y a los 16 años ya era padre. Su barrio es de gente humilde, de chilenos pobres, que nunca accederán a una vivienda como la que podrá tener Medel si acepta la oferta del club y que a pesar de la obligatoriedad de la educación durante 12 años, no lograrán entrar a la Universidad, pues la educación pública es mala y no puede competir con los sempiternos colegios particulares. En resumen una pobreza permanente (en Chile hay algo claro: puede que cambie el nivel de vida de la gente, y eso ha ocurrido durante los últimos 30 años, pero los pobres de Chile seguirán siendo los pobres de Chile).
En fin… De más está decir que es una apetitosa oferta la que tiene al frente Medel; que seguramente con el dinero que gane como futbolista podría comprarse grandes casas y tener varios coches. Hasta cierto punto creo que no es importante si acepta o no.
Lo triste es la actitud de los dirigentes del club que creen que los problemas conductuales del jugador se resolverán si se cambia de barrio. Si deja a su gente para irse a vivir a un sitio donde no conoce a nadie y no conocerá a nadie. Donde los vecinos que tendrá él y su esposa lo mirarán con el permanente desdén con la que la clase alta-caucásica de Chile mira a los chilenos. Lo que pretende la UC es reubicar al jugador, para apartarlo de las malas influencias para que se centre en su carrera sin pensar en la estabilidad de Medel ya no como futbolista sino como humano. Esto es paternalismo puro y duro.
¿Hubiera sido esa la solución para que el tenista Marcelo Ríos, nacido y criado en la elitista comuna de Vitacura y cuyo prontuario incluye atropellar a su preparador físico, orinarle las piernas a una chica en La Serena, pegarle a un taxista en Roma, entre otras cosas; cambiara su fatal derrotero conductual?
Nadie en su sano juicio le hubiera sugerido cambiarse de barrio ¿Por qué debemos suponer que esa es la solución para Medel?
Esto es paternalismo de una clase que cree poseer el bien común.

Navarro desaperece
Mientras los sucesos en que se vio envuelto Medel ocupan las portadas de los diarios, el senador Navarro (en la foto) no aparece en los mismos. Uno de los pocos, quizás el único político que tiene claro que la clase dirigente no conecta con el país y que no teme –o no temía- enfrentarse a ciertos poderes fácticos enquistados en la centroizquierdista Concertación de Partidos por la Democracia y de atacar virulentamente a la, cada vez menos, vaca sagrada Ricardo Lagos.
El senador por la Octava Región tuvo bastante visibilidad en el conflicto de los subcontratistas con Codelco, es el único político nacional que dice simpatizar con la revolución bolivariana de Chávez y es un connotado defensor de los derechos de las minorías indígenas. En septiembre encabezó el paro nacional de trabajadores lo que generó malestar en la clase política. El enredo político de la elite chilena es tan tremendo que provoca que un parlamentario miembro de la coalición de Gobierno, como Navarro, sea criticado por participar en una marcha de obreros contraria a La Moneda, aún cuando el germen de la izquierda es ese: los obreros…
Lo tragicómico es que en plena marcha, cuando los trabajadores chocaron con las fuerzas policiales, Navarro recibió un golpe de un efectivo de Carabinero. Es lo que en Chile se denomina lumazo. Su cara ensangrentada fue captada por las cámaras y la imagen del Parlamentario medio moribundo fue fulminante. El hombre iba en camino en transformarse en un mártir viviente.
Pero días después apareció en TV un video en que minutos antes de recibir el lumazo, él agredía al Carabinero. Las imágenes lo desacreditaban, pero eso no bastó. Algunos políticos de la clase dirigente nacional señalaron con el dedo a Navarro y dijeron que su actuar meritaba una acusación constitucional. La intentona quedó en veremos, pero surtió efecto.
Desde ese momento Navarro desapareció de la prensa. Dejó de generar noticia. Se calló.
¿Presión?
Debe ser difícil enfrentarse ante los poderes nacionales. Siempre se dice que todo político tiene su bote de basura donde esconde sus secretos (y que la misión de los contrincantes en campaña es destapar ese bote). Lo claro es que por alguna razón, tal vez la antes descrita, Navarro desapareció de la agenda Setting.

14/10/07

La decadencia de un imperio llamado EE.UU.

El debate en “América” como suelen decir los españoles ya está instalado y el madrileño diario El País, cuando escasean las noticias internacionales, editorializa con el tema que algunos consideran tempranero, otros antojadizos y otros necesario: Estados Unidos, el imperio imperante, está entrando en su decadencia y en menos de 150 años será otro (¿China?) el estamento político –Estado y /o nación- que bien o mal dicte las pautas para la globalizada comunidad internacional.
Sin embargo, no es mi intención hablar sobre el fin de la menguada pax americana, sino subrayar que en definitiva y para los ojos de otros siglos venideros EE.UU. no es más que otro imperio dominador, con símbolos diferentes, con un sistema político diferente, pero con objetivos más bien parecidos a los que aspiraban anteriormente un sultán otomano, un zar ruso, un emperador romano o incluso Ghegis Kan (¿el Preste Juan?). Paradójicamente, y pesar de la globalización, ni siquiera pasará a la historia por ser el primer imperio totalitario, a pesar de que sus símbolos (Coca Cola) estén en casi todos los países del globo, pues la antigua Roma gobernó todo lo que hasta ese instante era el mundo: el mar mediterráneo.
Justamente comparándolo con Roma, podemos decir que ambos sistemas eran, o son, sumamente tolerantes en variados aspectos. Religión, por ejemplo. Lo único que exigía Roma forzosamente era pleitesía para el Cesar. Lo único que exige Estados Unidos es la adopción de la democracia, a la fuerza también y en es punto podemos decir que la gran diferencia entre los imperios pasados y los posmodernos (capitalismo y comunismo) era que estos no buscaban abarcar sino convencer. Si bien Roma exigía un impuesto para mantener a las legiones, EE.UU. exige un libre mercado con todas las ganancias que eso implica.
Incluso más... si se le pregunta a la gente corriente por el nombre de un emperador romano seguro dirá Julio Cesar, el primero y más famoso de los emperadores romanos por dominar las galias, cruzar el Rubicom y ser asesinado por cinco senadores cercanos entre ellos Bruto (“Tu también hijo mío”). Uno que otro nombrará a Augusto, los menos a Nerón, Calígula, Tiberio y Claudio, que fueron los inmediatos sucesores de Julio Cesar, pero nadie recuerda a Trajano, Carracalla, Marco Aurelio o Constantino emperadores responsable del esplendor romano...
¿Qué quiere decir esto?, puede que los ciudadanos de a pie del siglo XXVI, si las campanadas de Al Gore no son ciertas y el planeta no fenece antes, no recuerden el nombre de los próximos presidentes de Estados Unidos, pero si los que construyeron el imperio americano: Delano Roosevelt, Eisenhawer, Wilson, también Kennedy y también Nixon y aunque suene asqueroso también los Bush. Analizaran los historiadores del siglo XXVI la democracia como ahora se investiga la organización administrativa de las provincias romanas. Cuesta, pero a veces hay que ver las cosas con perspectiva. Y la perspectiva nos dice que nada es eterno ni permanente. Me atrevo a afirmar que dentro de 20 años el mapa de Europa no será igual al actual, nacerá un nuevo estado en Sudamérica y de Rusia puede que aparezco otro también.

Ciudades imperiales
Un síntoma de posible declive de Estados Unidos lo vemos en el fenómeno de la inmigración. Durante el XIX y parte del XX América recibió millones de inmigrantes que han nutrido a la nación. Hasta hace poco su esencia se basaba en eso. Con Bush y el 11-S las cosas han cambiado y se le ha puesto coto a ese choque cultural tan propio de los imperios...
Hoy es Europa la cuna imperial que recepciona inmigrantes. Tal como la antigua Roma o Constantinopla, hay mega ciudades imperiales que son la fuente del progreso, la vanguardia cultural, económica y social del mundo, digna de imitar o vivir. Londres, Paris, Amsterdam, Zurich, Madrid, Berlín son el anhelo de millones de chinos, turcos, bolivianos, peruanos, bosnios, pakistaníes, ucranianos, georgianos, chilenos, argentinos, senegaleses, marroquíes, ecuatorianos,
rumanos, macedonios y un largo etc. Estás ciudades han reemplazado a las de EE.UU. que continúa siendo la atracción de mexicanos y centroamericanos.
En definitiva EE.UU., como continuador imperial de Europa, ha formado un imperio con nuevos accesorios, pero con la misma intencionalidad que los de otras épocas lo que no es un hecho negativo, más bien natural en la cíclica historia.
No hay que dejarse vislumbrar por los enormes avances tecnológicos de los últimos siglos para pensar que lo hoy existe será permanente. El primer y más dramático choque cultural, donde el intercambia de identidad y social llegó a extremos nunca vistos en la humanidad no fue gracias al MSN, facebook o los BLOG sino a las cruzadas. Más revolucionario, traumático e integrador que internet fue el ferrocarril, 150 años antes...Estados Unidos próximamente caerá y la cuestión es saber si el próximo ente ordenador también usará la democracia como sistema político o se inculcará otro....

5/7/07

Puente Genil, pero Polonia

Lo que más me sorprendió de Puente Genil fue una noticia que vi en el telediario. En Madrid también me hubiera sorprendido, pero el calor y la soledad de la habitación del hotel Xenil donde me alojé, hicieron de la sorpresa un instante elástico, que se estiró y extendió por el techo del pulcro habitáculo y no se cortó hasta ya entrada la noche, pues en el bar donde cené la noticia me acompañó (de hecho fue mientras saboreaba una ensaladilla con un pincho de pollo cuando empecé a escribir esta idea)...

"Los hermanos gemelos Lech y Jaroslaw Kaczynski. Cefalea permanente de Alemania y la UE. Incordio del mundo gay, pero dos políticos de nivel"





Y la idea no es más que una afirmación: Polonia está de moda...
Para bien o para mal, para mal o para bien, porque si algo tiene la Polonia de los integristas gemelos Kaczynski es que lo que para unos es ocio o libertad, para otros es vergüenza o libertinaje, y viceversa. Blanco o negro, rojo o blanco, amigos o enemigos y todos los lugares comunes que puede parir una dicotomía, incluida la peor: moralidad versus amoralidad.
El tema surge por el piloto polaco Robert Kubica, que al parecer es un ferviente católico (o nacionalista polaco, que no es lo mismo, pero le anda rondando). Aunque por desconocimiento del currículum extradeportivo del corredor, no sé en que parte de los extremos está, aunque tenemos un gran indicio... Kubica corre a 250 km/hora con una enseña del ex Papa Juan Pablo II en su casco. Eso fue suficiente para que el Vaticano abriera un investigación para averiguar si la milagrosa salvada que el piloto tuvo el 10 de junio en el circuito de Canadá, tras chocar espectacularmente fue precisamente eso: un milagro.
Se supone que el dios ese al que alaban los católicos está en todos partes y ¿por qué no? en un montón de asfalto y motores esparcidos en un orden mecánico. Pero en la Polonia de hoy; esa que quiere prohibir la homosexualidad, esa que le quería abrir un expediente al sospechoso Tinky Wynky (o como se escriba), esa que quiere declarar a Jesucristo Rey de Polonia, esa que investiga a todos los nacidos antes de 1972 por su posible afiliación al Partido Comunista en la dictadura de Jarulesky, esa que enarbola banderas ridículas para molestar a los grandes de Europa; esa Polonia caricaturesca sólo da risa, cuando no miedo, por lo que lo de Kubica no deja de ser otra historieta mitológica más allende el Order, aunque en este caso la iniciativa venga de Roma. Y seguramente, tal como muchas de los antecedentes antes nombrado finalmente quede en nada.



HISTORIA
Detrás de todo lo anterior hay un denominador común que es importante recalcar. Sólo hace 17 años que Polonia es un país más o menos libre, no sólo democrático, sino sacudido de influencias de una potencia extranjera (o dos), por lo que cada reacción de Varsovia debe mirarse no tan sólo con la perplejidad que de por sí generan Lech y Jaroslaw, sino con la seguridad de que las heridas de la II Guerra Mundial están muy lejos de supurar en una Europa posbélica.
Polonia, como nunca en su historia, puede faltarle el respeto a Rusia y a Alemania sin el miedo a un represaría catastrófica. Por eso no duda en pasar la cuenta del martirio que el país de báltico sufrió casi toda su existencia. Por eso reclama por las victimas de la II Guerra, que según Jaroslaw, redundarían en la población polaca y por tanto en el peso del país en la UE. Por eso veta las negociaciones que la UE mantiene con Moscú en lo que se refiere a las salvaguardas del trigo y los temas energéticos que tanto Berlín como Moscú quisieran tratar libremente, sin que entre ellos existiera eso... Polonia (aunque para los rusos sigue y será siendo un tapón para las “ambiciones” germanas).
Además ir en contra la corriente de una Europa cada vez más –por fin- laica esconde una inmadura reafirmación de la Idea de ser un Estado, de ser una Nación. Polonia se ha trasformado en el baluarte del intregismo católico no por un tema de defensa moral, que también, sino como una forma de reafirmarmiento de su existencia.
Por fin Polonia saborea el “ser” y lo hace sin pudor.
Quizás es una exageración, considerando la importancia política que tuvo el sindicato Solidaridad; pero creo que desde el 1 de septiembre de 1939, y por otras circunstancias, Polonia no daba tantos dolores de cabezas. Ni Boniek, ni Lato, ni Kapusinky, ni el matrimonio Curie. Son los gemelos los que han puesto en órbita a Polonia. Con armas horribles sin lugar a dudas, pero con el objetivo bien claro y lográndolo, hasta el momento... Me atrevo a decir que de todos los países del ex bloque comunista, el que mejor aspecto tiene para trasformarse en un Estado viable es Polonia y aunque esos hermanos pasen a la historia como un par de bufones, su labor estaría hecha.
¿Y de Puente Genil qué?Aparte del calor no muchos más. Otra vez me aventuré llegar a un pueblo perdido de la España profunda (antes fue Don Benito) a la hora de la siesta y con el sol sobre mi cabeza. El resultado de esa combinación es desastroso y por más que la gente sea amable con el viajero, la sensación de entrada que da el pueblo es nefasta. No pasó lo mismo en Ronda, no pasó lo mismo en Torremolinos, no pasó lo mismo en Cádiz, no pasó lo mismo en Gibraltar, pero es otra historia y por razones muy distintas.




PS: Me da lata hacer links, así que si hay algún dato que no se entienda o no se conosca, recurra a la web. Gracias.