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3/2/09

El "pipazo" de Michael Phelps (retomando)

He oído una frase que dice algo así como que hay que juntar el hambre con las ganas de comer… No sé, o al menos no recuerdo, a que apunta aquella sentencia, pero si puedo decir que tras varios meses de dejar botado este medio, que recién hoy, 3 de febrero, las ganas de escribir se han juntado otra vez con la necesidad de hacerlo. El ímpetu de contar algo -una opinión, una visión- ha vuelto levemente y hay que aprovecharlo. Gracias, eso sí, a todos los que me alentaron para que esas dos vertientes, muchas veces paralelas, se toparan otra vez.
Y gracias también a Michael Phelps, el insigne nadador estadounidense, por fumar marihuana y ser fotografiado haciéndolo y, además, reconocerlo con una declaración pública. Fue esa imagen la que me dejó pensando estos días.


El nadador, ganador de 8 medallas de oro en los JJ.OO de Beijing, multi-quebrador de records, el último ícono deportivo-comercial del mundo antes de la crisis, fue sorprendido fumando cannabis en una fiesta de esas universitarias que en EE.UU. parecen ser bastante salvajes con sexo, fotos íntimas, mucha cerveza en vasos plásticos y atletas drogándose.
Al encarar la noticia los medios del mundo han censurado el actuar de Phelps por qué fumar marihuana es malo y por ende es un pésimo ejemplo para los niños, sin importarle demasiado la privacidad del nadador, pues más que mal, y así Rafael Nadal, lo ha subrayado cuando se le ha preguntado por lo de Phelps, lo que hizo lo hizo en el ámbito privado de la vida (que para muchos es toda la vida) sin sopesar que un tarado lo fotografiaría y vendería la instantánea al “The News of the Wolrd”, rotativo londinense que entra de lleno a quitarle lectores a “The Sun”, buque insigne de los tabloides sensacionalistas en inglés.

¿Un superhéroe?
La marihuana es para el tiburón de Baltimore lo que la criptonita para Superman. Es el aura de superhéroe, que mucho quieren ver en un joven de 23 años, lo que se ha trisado o empañado. Esa misma aura que desde que terminaron los JJ.OO. todos los medios han querido mancillar o sacar tajada de ella. Desde septiembre a la fecha, Phelps hizo noticia por unas fotos algo pasado de peso en una playa, unas fotos golpeándole las nalgas a una conejita de playboy, por ser acusado de “falta de personalidad” por otra conejita de playboy que supuestamente salió con él, por calificar de idiota a un periodista que le preguntó demasiado sobre los amoríos que tendría con la mentada conejita de playboy. Por si fuera poco, un millonario pensó que el mejor regalo para
su mujer era que pasara una tarde con Phelps y le pagó para que se metieran a la piscina juntos.
Todos querían algo de él y acudió a todos los late show de EE.UU. anunció su retiro para después de Londres 2012 y dijo que se encerraría un mes en un hotel de Las Vegas para aprender a jugar poker. Su nombre era sinónimo de proeza… y como la suya fue una hazaña de las grandes, muchos, incluido él, cambiaron el sinónimo y de un día para otro Phelps fue equivalente a noticia. Cuando los medios se percataron que seguía vendiendo a pesar de todo, su nombre pasó a ser igualado como escándalo.

Futuro
Su capacidad atlética, si bien no está intacta, no podemos juzgarla hasta que no se vuelva a meter a la piscina y con una motivación estratosférica. ¿Qué se hace después de llegar a la cima personal, que, por añadidura, es histórica y mediática? Phelps ganó los ochos oros pues quería superar a Mark Spitz y lo logró. A todos nos sorprendió y nos gustó ver que lo hiciera. Después cambiamos de canal, volvimos a nuestras rutinas y de vez en cuando una que otra nota nos recordaba lo que había pasado con ese chico de Baltimore. Pero para Phelps sus andanzas son permanentes y, supongo, tras los ocho oros su vida cambió y ya nada fue igual. No sólo por la asquerosa y a veces buscada exposición, sino porque cada mañana, desde el fin de los JJ.OO., se despertó sin un modus vivendi aparente. ¿Qué hacer cuando ya se hizo? Comer, ir de chica en chica, fumar marihuana es lo mínimo para alguien que espera reordenarse en la vida después de un extenuante trabajo y, de paso, buscar otra motivación.
Hay gente como Phelps que si no pedalea hacía algo se cae. Pero, eso sí, no ha toda la gente es fotografiada en cada caída.

20/8/08

La RDA era la mala (polémicas olimpicas 2)

Creo que a los seis años el simplismo geopolítico se define gracias al deporte.
Ejemplo: Cuando recién superaba el lustro de vida habían dos Alemanias, pero ¿Cómo distinguirlas sin saber que era el capitalismo o el comunismo? Ni Guerra Fría, ni II Guerra Mundial, ni muro de Berlín… Sencillo: la Alemania Occidental (RFA) era la buena, pues había ganado dos mundiales de fútbol y tenía a varios de los mejores jugadores de Europa, y la Alemania Oriental (RDA) era escuetamente la mala, ya que tenía escasa figuración futbolera en el orbe.
Seguramente aquella dicotomía estaba fehacientemente influida por el contexto chileno, pues esa era la visión “oficial” que se tenía de la Germania dividida. La RDA, receptora de innumerables exiliados chilenos, era enemiga del Régimen de Pinochet.
Dicho lo anterior, cabe subrayar que a los JJ.OO. de Seúl 1988 –desarrollados cuando tenía seis años- no los seguí con la intensidad que hubiera deseado debido, quizás, por la hora de las transmisiones (madrugada). Sólo poseo recuerdos de algunas postales de aquella cita, pero no retengo en mi memoria visual la plata de Alfonso De Iruarrizaga en tiro al vuelo, por ejemplo.
Es por esto que aquella simple comparación de las alemanias antes descrita no se vio modificada por la cantidad de oros que la RDA consiguió en Seúl (37), bastantes más que los 7 que obtuvo la RFA. Si me hubiera enterado de eso en aquel momento se hubiera producido una entropía más allá del deporte que los años no habrían sanado. “¿Deportivamente la buena es la mala, es mala y mala para el fútbol? ¿Y la buena resulta que no es tan buena, pero es la buena en fútbol y en lo demás?”. La caída del muro un año después impidió que en Barcelona ’92 aquel postergado debate mental se hubiera producido.

Los casos
Se pensaba que una vez unida Alemania sería potencia en todo orden de cosas y más aún en deportes. Si bien en términos económicos lo es –a pesar que las modificaciones en las estructuras económicas de la RDA hayan llevado a la pobreza capitalista a miles de habitantes de la zona del Este- y aunque las instituciones del Siglo XXI imposibiliten un desarrollo militar de envergadura para la antigua Prusia; en lo estrictamente deportivo Alemania no ha dado el gran salto que se presuponía.
En Seúl, Alemania hubiera ganado 44 medallas de oro, en Barcelona, ya unida, sólo consiguió 33. En Atlanta no llegó a los 20 y en Sydney y Atenas el número fue bastante menor: 14.
Muy por el contrario, una vez caído el muro y deshilachadas las vendas de la prensa comunista (o cambiadas por unas más pequeñas, pero igualmente entorpecedoras), estallaron los innumerables casos de dopajes en deportistas orientales, lo que demostró que casi la mitad de los logros de la RDA era frutos de los anabólicos u otras drogas.

Hubo situaciones que han llegado a ser tristemente patéticas, como el caso de Heidi Krüger (en la foto), ahora Andreas Kruger. Quien fuese una de las mejores lanzadoras de bala y disco en la Europa de los ’80, y dos veces campeona continental juvenil, ha tenido que someterse a operaciones para cambiarse de sexo ¿La razón? La cantidad de hormonas masculinas que su entrenador le suministró para lograr un progreso físico inigualable. Andreas demandó a su ex entrenador el año pasado.
Se sitúa en un número cercano a 10 mil los atletas que recibieron algún tipo de dopaje, siendo el Oral Turinabol –hormona para el crecimiento producida por la empresa farmacéutica Jenapharm en Dresden- uno de los más usados y controvertidos. Y es que hay otros casos: la nadadora Christiane Knacke-Sommer, tiró su medalla de bronce en los JJ.OO. de Moscú en medio del juicio por dopaje a doctores de la RDA. “Los médicos han destrozado mi cuerpo y mi mente”, gritaba mientras su presea iba a dar al suelo. Rica Reinisch, tricampeona olímpica de natación, tuvo que operarse de varios tumores en los ovarios a causa de la testosterona, mientras otras quedaron infértiles. Hubo levantadoras de peso a quienes les amputaron sus pechos y mujeres a quienes se les provocaba embarazos –y luego abortos- para aprovechar las primeras semanas de gestación, cuando el rendimiento físico aumenta.

¿Qué se buscaba con todo esto?
Alemania del Este llegó a situarse como la décima potencia industrial a principios de los ’70. La crisis del petróleo de esa década menoscabó ese logro y la única economía socialista con una industria propia y desarrollada comenzó a decaer. Cabe destacar que sólo en 1968 la otra Alemania reconoció la existencia de RDA gracias a las oestpolitik del canciller federal Willy Brand… Todo esto empujó a un carrera fundamental para demostrar –y demostrarse- cual de los dos modelos de alemanias era mejor. El mismo esquema entre URSS y EE.UU. llevado a cabo en límites identitarios e íntimos.
Alemania del Este lo estaba logrando en el apartado deportivo. Parecía ser la vía mientras su economía desaparecía, la Stasi campeaba por Berlín y los ciudadanos intentaban cruzar desesperados el Muro; más la unificación permitió saber la verdad, verdad que en EE.UU. se investigó sólo 10 años después.
Y es que éste análisis va más encaminado en apuntar lo costoso que ha sido para Alemania volver a tener un equipo olímpico de envergadura y al sistemático empleo del doping para lograr objetivos nacionales, ya que si nos ponemos a rebuscar entre los atletas de los ’80 quizás sólo encontremos trampas.

Aún hay cinco récords mundiales vigentes logrados en los '80 por atletas de la RDA:
Ulf Timmermann en lanzamiento de la bala masculino (22,47), Ilona Slupianek en lanzamiento de la bala femenino (22,41), Martina Hellmann en lanzamiento del disco femenino (72,30), el equipo de relevos femenino de 4 x 400 (foto) y Heide Friedrich en los 200 metros libres de natación.

26/6/08

Euro 2008, Italia contra España en un Bar de Parnell Street

El partido se juega lejos, pero también se vive en un bar de australianos ubicado en Parnell Street, en la ciudad de Dublín, en Irlanda; país europeo, sí, pero reñido con la Unión y con la Eurocopa, torneo continental que hoy por hoy se lleva a cabo en Austria y Suiza y que se celebra cada cuatro años. Eire clasificó por única vez en 1988 y en aquel año se anotó el mayor triunfo de la historia futbolística del país: 1 a 0 a la Inglaterra de Gary Lineker y David Platt, con gol marcado por un escoses -Ray Houghton (en la foto)- que al otro día vio su cara estampada en las camisetas de los fanáticos y los no tan fanáticos, pues ganarle al país del cual te independizaste tiene un gustillo especial, que también probó por esos años –y más hondamente- Argentina después de la Guerra de las Malvinas. Ante el mismo invasor... el mismo país.
Bueno, eso en Irlanda, un país limitado en lo futbolístico, por lo que se entiende que en dos colosos como Italia y España la algarabía por el choque de cuartos de final de la Euro 2008 tiene un cariz más dramático, pero quizás menos histórico. De la historia grande, pues el tema del codazo de Mauro Tasotti a Luis Enrique en el Mundial de EE.UU. fue recurrente en las rotativas…
Y en definitiva la tuvo.
Y en medio del bar australiano una leve mayoría de italianos se enfrentaron, entre gritos y cánticos, a los aguerridos españoles convencidos que esta sería su oportunidad, su hora, el instante de cruzar el Rubicom y ser algo más que España, la siempre presente y perdedora España.
Más sin embargo, ante la mirada del neutral, la situación ahí en el bar, y en la proyección televisiva de la grada del Ernst Happel Stadium, no era halagüeña para los ibéricos.

¿Por qué?
No creo que sea sensato encarar un partido de tan alta envergadura y ante el actual campeón del Mundo, con el simpático cántico “alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual”. Antes de comenzar el partido la hinchada roja daba por perdido el partido anunciado que lo principal era la birra y no el pase a las semifinales del campeonato…
Esa disminuida presencia tras la ronda preliminar de canciones, se vio multiplicada a la hora de los himnos. Sabido es que la melodía nacional de España carece de letra y es una marcha militar cargada de un simbolismo político que no aúna a todos los españoles, por lo que en el momento de su ejecución la mayoría se concentró en pedir la segunda o la tercera… Muy por el contrario, el himno de Italia tiene letra, tiene historia y termina con la repetición de la palabra muerte... Y en el bar, y en la TV, los fanáticos se pararon a entonar el himno, con la mano en el corazón, con emoción, con la corta historia de la Italia unificada exudándoles por los poros. Pues son 160 años versus 500 años. Esa es la ecuación histórica que separa a uno del otro contrincante, pero en el momento de los himnos quedó claro porqué la ecuación futbolística se inclina a favor del lado itálico. “Patria es selección nacional de fútbol”, expresó Albert Camus, y al parecer es ahí, donde la patria esta bien cimentada, donde el fútbol triunfa. Identidad, unión, añoranza.

Insultos a la italiana
Y comenzó el partido y España fue tremendamente mejor. El once de Aragonés sabía que se jugaba la historia futbolística del país y eso se notó, aunque los seguidores italianos, sabedores a su vez del mezquino juego de la “Azurra”, entendían que en cualquier momento podían marcar y con eso se liquidaba todo… Pero aparte de lo que ocurría en el campo, los españoles de afuera comenzaron a imponer una tónica mejorada de sus arrebatos –dejando aparcado el “hemos venido a emborracharnos”- lo que se contrapuso a la banalidad itálica para insultar: El Niño Torres coge la pelota tras pase de Senna, y su imagen aparece reproducida en los cuatro televisores y en las dos pantallas gigantes que hay en el bar. Abucheos y aplausos. Una calabresa salta indignada y dice “vete a comer paella” (¿?), como quien dice “vete a tomar por culo”… Tras vivir casi dos años en España y tener un abuelo español, no me pareció aquella sentencia alusiva a lo tan típicamente español un insulto. Y hubo más “Nos veremos en la Plaza de toros”, bramó uno de Milan que, vestido con la camiseta del Inter –con el nombre de Materazzi estampado en la espalda- creyó apuntalar el ánimo de los españoles lanzando al voleo aquella frase cargada de asombro (Lo más paradójico es que pude ver como el milanes escondía la cabeza luego del grito, pensando que algún macho ibérico podría realmente molestarse por la arenga, aún cuando todos sabemos que sólo era un partido de fútbol…)

Semifinales.
Penales y ganó España. España está ad portas de ganar la Eurocopa. Ciertamente sería un avance. Quizás la constitución estatal de Italia tenga su bemoles tal como los tiene las españas contemporáneas (Italia, donde el norte y el sur chocan a diario), pero pienso que un título continental y/o planetario ayudaría a generar una mayor identificación por la selección nacional de fútbol español…
Ese equipo que todos quieren después del club de la Liga o incluso del club de la provincia. Ese equipo al cual los futbolistas vascos renuncian, ese equipo al cual acuden los futbolistas catalanes, pero se doblan las medias para tapar la bandera española de sus calcetines.

A fin de cuentas, en la super era de la globalización deportiva, la mayoría de los atletas profesionales tiene parecidos espacios para desarrollarse y es claro que un Pirlo no es mejor que un Frabregas... Pero es en el minuto 90, con el marcador en blanco, cuando los mitos históricos se agrandan. Por eso ganan siempre los mismos. Es por eso que Alemania está en la final.
Por eso si España gana esta Eurocopa en el futuro sabrá que representa.
Claro, si desde la galería se logra cambiar el repertorio tan curtido de canciones para apoyar al equipo.

12/4/08

Rabat 2024, los primeros JJ.OO. en África

Año bisiesto, año de Juegos Olímpicos.
Aunque tengo vagos recuerdos del año 1987, creo que tomé uso de razón el ‘88 cuando tenía seis años.

Si bien no encuentro antecedentes mentales del 29 de febrero de aquel curso -o de la grandiosa experiencia de vivir un día más-; muchas imágenes visuales aparecen en mis recuerdos al evocar las Olimpiadas de Seúl. A saber: el canadiense Ben Johnson, alzando el índice al ganar los 100 metros planos ultra dopado al siempre correcto estadounidense Carl Lewis, en esa ocasión dopado a medias. Johnson sería descalificado tras dar positivo en los controles antidoping… Otra: el saltador Gerg Louganis golpeándose estrepitosamente la cabeza con el trampolín en las eliminatorias de la prueba de ornamentales. Luego se colgó la de oro, pues, a pesar del golpe, ganó. Después se sabría que Louganis tenía el VIH cuando su sangre se esparció por aquella piscina de la capital surcoreana.
(Paradójicamente no recuerdo nada de la plata de Alfonso de Irruarrizaga en tiro skeet).
Los JJ.OO. siempre generan noticias por sobre el manido espíritu del barón francés Pierre de Cubertain, un preclaro hombre global, cuya frase memorable -“lo importante no es ganar sino competir“- fue manida ya al parir, pues ni siquiera era de su autoría, sino de un cura al cual oyó en un sermón días antes de la inauguración de los JJ.OO. de París en 1900. Todo parece ya manido.
Y la política siempre se manifestó. Los nazis en Berlín ‘36, la matanza de Tlatelolco y el Black Power en México 1968, el asesinato de doce atletas israelitas en Munich 1972 a manos del Septiembre Negro, pero con la complicidad de la inoperante y nerviosa policía alemana.
Luego el boicot de los países africanos a Montreal 1976 (Canadá jugó un partido de rugby con la Sudáfrica del apartheid), luego el boicot de Carter contra la invasión Soviética a Afganistán, luego el boicot de Moscú a Los Ángeles. En fin…
.
El Tíbet
Bueno, toda esta introducción es para manifestar mi profunda discordia con un Occidente cada vez menos crítico y cada vez más atrapado en los horizontes mediáticos controlados por unos pocos.
Este año Pekín albergará los JJ.OO.
Coincidencia o no, una revuelta estalló en el Tíbet, una revuelta de muchas que estallan en esa región dominada por China desde 1948, pero este año, por alguna razón, se filtraron cámaras -algo poco común en las tierras del dragón- e imágenes de la represión roja inundaron las cadenas mundiales. Y cómo somos animales rutinarios y dentro de esa rutina está ver la TV, y nunca informarnos por otros medios menos adheridos al club de inmediatez, Occidente se enteró que existía algo así como el Tíbet, que era una tierra oprimida por el imperialismo chino y ¡vaya coincidencia! (o no) este año las Olimpiadas son en esos lares…
Ocasión perfecta para protestar.
Y la antorcha olímpica se pasea por medio mundo y en medio mundo se levantan simpatizantes de aquellos valerosos monjes tibetanos. Incluso uno de estos protestantes apagó la famosa llama, hecho no confirmado del todo, pero que le da un aura de mayor desprecio a una nación que en breve se convertirá en el EJE imperial ya no del Tíbet sino de la Tierra. Y aparecen voces que hablan de boicot, líderes confirman que no irán a la inauguración, otros que si irán, y otros confirman que todavía no toman una decisión sobre tan crucial evento.
Pero la pregunta surge…
¿Por qué los líderes occidentales se molestan ahora de la política china que desde hace 50 años ha oprimido no sólo a tibetanos, sino que se comporta con una prepotencia digna de una nación expansionista e imperialista, conquistando pequeños islotes asiáticos -como las islas Parecels-, haciéndose con enclaves antes occidentales -como Honk-Kong y Macao- y apuntando misiles nucleares a enemigos infinitamente inferiores que ellos como lo es Taiwán?
(George Bush es un político mediocre que todo lo ha hecho mal y es en suma aborrecible, pero cabe consignar que sí tuvo el olfato para atender al Dalai Lama, líder del movimiento tibetano, personaje vedado en la política mundial por el poder chino, aún cuando en Europa no es del todo bienvenido, y ni hablar en Chile donde Bachelet ni lo meó cuando a fines del 2007 éste visitó Santiago)
Futuro
Lo tragicómico es que todo esto demuestra que los JJ.OO. parecen ser la única forma de promoción de las angustias de los cientos de pueblos oprimidos por Imperios, países, medios países o simples conglomerados económicos. Habrá que esperar entonces que Rabat o Casablanca organicen los JJ.OO. del 2020 para que el mundo se entere del ambiguo estatus que la población del Sahara Occidental vive, un pueblo amparado por una frágil ONU, pero a merced del exiguo, aunque no menos peligroso, expansionismo marroquí.
Y el 2024 la llama olímpica tendrá que encenderse en Estambul, para que entendamos las dificultades del choque identitario que se da en Anatolia entre musulmanes occidentalizados versus el integrismo religioso, choque que se cobra decenas de muertos por año y así dejemos de mirar con desprecio los procesos sociales del “euroasiatico” país de Ataturk.
Y el 2028 tendrá que ser en Moscú u otra urbe rusa para saber las barbaridades que el Kremlin ha cometido en el cáucaso, llegando incluso a inventarse graves atentados cometidos por los servicios de seguridad, pero culpando a rebeldes chechenos…
Y el 2032 en Santiago de Chile ¿Bastarán unos JJ.OO. para que se desnuden las falencias de un modelo social y económico trágico?
Reconozco que el deporte aún se honra esas dos semanas que duran los JJ.OO., pero las Olimpiadas son también un excusa para producir dinero, limpiar la imagen de naciones grandilocuentes, alzar la voz en pro de los DD.HH. a pesar de que el silencio de Occidente frente a los sucesos en el Tíbet en años pasados demuestran un triste oportunismo. No me cabe la menor duda que en dos años más, cuando se inicie el Mundial de Sudáfrica, todos nos enteraremos de la fragilidad y corrupción del Congreso Nacional Africano que gobierna en Pretoria; del autoaislamiento de los blancos y de la casi nula integración de las diversas tribus que poblan el sur del continente...
Desagradables hechos que ahora no existen.

28/10/07

Los correctivos de la elite

En estas últimas semanas dos íconos chilenos, y cuando dijo chilenos me refiero a los de verdad son chilenos y no pretenden ser otra cosa, han caído en desgracia ante los inquisidores ojos de la elite político y social que maneja el país y dicta lo bueno y lo malo en la aldea llamada Chile. Uno es el futbolista Gary Medel y el otro el senador Alejandro Navarro.
Una lástima lo del joven futbolista chileno Gary Medel, o Médel como lo llama el DT argentino Marcelo Bielsa. La noche del viernes 26 de octubre fue detenido conduciendo en estado de ebriedad y sin documento en el nocturno barrio Bellavista de Santiago de Chile. En menos de cuatro meses ha hecho de casi todo: pegarle una patada a un rival en las semifinales del mundial Sub 20, escupir al jugador de Deportes Concepción Patricio Almendra, propinarle un cabezazo a un compañero y dar muestra de que potencialmente puede ser el mediocampista de quite (pivote) que Chile necesita. Un periodista de El Mercurio lo comparó con el volante italiano Giuseppe Gatusso.
Evidentemente el espectro periodístico nacional reaccionó ante el error del novel jugador. Con rapidez los directivos del elitista club al que pertenece –la Universidad Católica- gestionaron una rueda de prensa donde Medel (en la foto) pidió perdón a sus compañeros, a su entrenador y a los hinchas por su actitud. El presidente del club Jorge O’Ryan dijo que para evitar que vuelvan ocurrir este tipo de cosas en la desordenada vida del deportista, arreglaría todo para que Medel y su familia (esposa y dos hijos) se vaya a vivir a una de las casas que tiene la institución cerca del Estadio del equipo, ubicado en el barrio de San Carlos de Apoquindo, una de las zonas más caras de Santiago.
Medel, que vive en el “batustan” de Conchalí, tiene rasgos mestizos más cercanos a los aborígenes que al conquistador europeo, su familia es pobre y a los 16 años ya era padre. Su barrio es de gente humilde, de chilenos pobres, que nunca accederán a una vivienda como la que podrá tener Medel si acepta la oferta del club y que a pesar de la obligatoriedad de la educación durante 12 años, no lograrán entrar a la Universidad, pues la educación pública es mala y no puede competir con los sempiternos colegios particulares. En resumen una pobreza permanente (en Chile hay algo claro: puede que cambie el nivel de vida de la gente, y eso ha ocurrido durante los últimos 30 años, pero los pobres de Chile seguirán siendo los pobres de Chile).
En fin… De más está decir que es una apetitosa oferta la que tiene al frente Medel; que seguramente con el dinero que gane como futbolista podría comprarse grandes casas y tener varios coches. Hasta cierto punto creo que no es importante si acepta o no.
Lo triste es la actitud de los dirigentes del club que creen que los problemas conductuales del jugador se resolverán si se cambia de barrio. Si deja a su gente para irse a vivir a un sitio donde no conoce a nadie y no conocerá a nadie. Donde los vecinos que tendrá él y su esposa lo mirarán con el permanente desdén con la que la clase alta-caucásica de Chile mira a los chilenos. Lo que pretende la UC es reubicar al jugador, para apartarlo de las malas influencias para que se centre en su carrera sin pensar en la estabilidad de Medel ya no como futbolista sino como humano. Esto es paternalismo puro y duro.
¿Hubiera sido esa la solución para que el tenista Marcelo Ríos, nacido y criado en la elitista comuna de Vitacura y cuyo prontuario incluye atropellar a su preparador físico, orinarle las piernas a una chica en La Serena, pegarle a un taxista en Roma, entre otras cosas; cambiara su fatal derrotero conductual?
Nadie en su sano juicio le hubiera sugerido cambiarse de barrio ¿Por qué debemos suponer que esa es la solución para Medel?
Esto es paternalismo de una clase que cree poseer el bien común.

Navarro desaperece
Mientras los sucesos en que se vio envuelto Medel ocupan las portadas de los diarios, el senador Navarro (en la foto) no aparece en los mismos. Uno de los pocos, quizás el único político que tiene claro que la clase dirigente no conecta con el país y que no teme –o no temía- enfrentarse a ciertos poderes fácticos enquistados en la centroizquierdista Concertación de Partidos por la Democracia y de atacar virulentamente a la, cada vez menos, vaca sagrada Ricardo Lagos.
El senador por la Octava Región tuvo bastante visibilidad en el conflicto de los subcontratistas con Codelco, es el único político nacional que dice simpatizar con la revolución bolivariana de Chávez y es un connotado defensor de los derechos de las minorías indígenas. En septiembre encabezó el paro nacional de trabajadores lo que generó malestar en la clase política. El enredo político de la elite chilena es tan tremendo que provoca que un parlamentario miembro de la coalición de Gobierno, como Navarro, sea criticado por participar en una marcha de obreros contraria a La Moneda, aún cuando el germen de la izquierda es ese: los obreros…
Lo tragicómico es que en plena marcha, cuando los trabajadores chocaron con las fuerzas policiales, Navarro recibió un golpe de un efectivo de Carabinero. Es lo que en Chile se denomina lumazo. Su cara ensangrentada fue captada por las cámaras y la imagen del Parlamentario medio moribundo fue fulminante. El hombre iba en camino en transformarse en un mártir viviente.
Pero días después apareció en TV un video en que minutos antes de recibir el lumazo, él agredía al Carabinero. Las imágenes lo desacreditaban, pero eso no bastó. Algunos políticos de la clase dirigente nacional señalaron con el dedo a Navarro y dijeron que su actuar meritaba una acusación constitucional. La intentona quedó en veremos, pero surtió efecto.
Desde ese momento Navarro desapareció de la prensa. Dejó de generar noticia. Se calló.
¿Presión?
Debe ser difícil enfrentarse ante los poderes nacionales. Siempre se dice que todo político tiene su bote de basura donde esconde sus secretos (y que la misión de los contrincantes en campaña es destapar ese bote). Lo claro es que por alguna razón, tal vez la antes descrita, Navarro desapareció de la agenda Setting.

5/10/07

Deportes: off side del progreso

Mi generación, la que nació entre el 80 y el 85, es decir, la que dio sus primeros pasos en los últimos años de la Dictadura y cogió uso de razón política, obviamente difusa por la edad, con el plebiscito del ’88, ha crecido siendo victima del progreso.
Desde que Pinochet dejó La Moneda, incluso antes, la sensación de que el país cambiaba para bien se nos inculcó de manera patológica y año tras año los datos macroeconómicos lo confirmaban. Estábamos y estamos mirando el futuro con la seguridad de que al final del camino está el edén: el desarrollo de corte occidental (¿Existe otro?). Paradójicamente, el “vamos bien, mañana mejor” que instauro Pinochet el año 1980 para aprobar su rocambolesca Constitución, encaja a la perfección con lo vivido y proyectado en los ´90.
Pero dentro de los variados estamentos en que la prepotencia del progreso globalizador ha arrasado -infraestructuras, consumo, energía, tecnología- muchas facetas del Chile de hoy han quedado fuera. Muchas. Demasiadas, pero no es mi intención abarcar todos los desastres del neoliberalismo, sino hablar de deportes.
Increíblemente los deportes en Chile han sido más sensatos que la realidad mediática. Sentía cuando era pequeño, más por la edad que por otra cosa, que esa sensación de progreso que escupía la TV y los diarios también aupaba a los deportes. En los 90 Chile cosechó éxitos que hacían pensar que quizás, tal vez, esa proyección infantil era algo tangible: Colo Colo ganó la Libertadores, el Chino Ríos fue uno del mundo, clasificamos al Mundial de Francia, luego el bronce fútbol en Sydney 2000, después el doble oro en tenis en Atenas, campeones mundiales de hockey femenino... en fin hechos, títulos, logros admirables, pero aislados.
Culpar a alguien en concreto es pretencioso y dudo que una Digeder bien administrada o un Chiledeportes fumigado de mafiosos hubiera cambiado el panorama actual, pero el lícito quejarse del descaro y desinterés de nuestra elite política para con los deportes. El ejemplo sin duda es Chiledeportes y no por ser un nido de corrupción asignando proyectos a políticos en campaña, sino porque cuando se reformuló la Digeder y se creó Chiledeportes se dejaron evidentes lagunas legales que posibilitaron los actos delictivos. En fin... todo esto lo intuyo, no me conozco la ley del deporte al dedillo, pero si tengo claro que el deportes no es rentable políticamente en el corto plazo.
Lo que si es evidente es que los logros deportivos crean una marca, una identidad un reafirmamiento total del Estado.


No nos ubica ni Dios
He comprobado en mis 11 meses en Madrid que Chile no hace noticia. Salvo por Pinochet es poco lo que se sabe de Chile en Europa lo que en su trasfondo es positivo: no hacer noticia significa que no hay malas noticias (aún cuando la pauta editorial del grupo PRISA imponga lo que es noticia en Latinoamérica). Sin embargo esa orfandad informativa va de la mano con la escasa figuración internacional que tiene Chile. No sólo produciendo malas noticias se sale en los periódicos o en la TV, lo que significa entrar en el inconsciente colectivo de la gente, sino también en los dos únicos sitios donde las naciones chocan y no hay sangre (aunque no siempre es así): la cultura y el deporte. Vuelvo a repetir que no es mi plan abarcar en este BLOG muchos puntos, sólo el banal y querido deporte...
Hace unas semanas vi en la DOS el mundial de gimnasia rítmica. Lo empecé a ver cuando estaba terminando la competencia por equipos y las rumanas lloraban por perder el oro. La cámara hizo una panorámica del recinto y comenzaron a salir las puntuación. Asombrado vi que participaron más de 40 equipos. Los primeros diez eran los de siempre: Rumania, Rusia, EE.UU., China, Alemania, España... en fin, no recuerdo cuales más. Luego Suecia, Suiza, Inglaterra, Brasil, Tonga ¿Tonga? Sí, Tonga, después Japón, Turquía, México... La cuadragésimprimera bandera que apareció en la pantalla, con el puntaje más bajo, era la chilena. No espera verla, no pensaba que habría un equipo de gimnasia rítmica que acudiera al Mundial, pero a pesar del último lugar me pareció importante y relevante ver la bandera ahí. A veces el deporte no está para alcanzar logros competitivos sino para que el país esté...aparezca...figure.
Argentina es Argentina no porque en 1945 fuese la novena potencia del mundo, sino porque tiene una selección competitiva en todas las disciplinas por equipos y cualquier nación del mundo la ha enfrentado en alguna de esas disciplinas, seguramente perdiendo.
Si al menos Chile pudiera tener una selección de baloncesto de nivel medio, si alguna vez pudiéramos ganarle a Uruguay y clasificar al mundial de Rugby, si alguna vez ganamos el mundial de hockey masculino, si alguna vez tenemos un atleta que clasifique a algunas de las finales del mundial de Atletismo, si alguna vez se cuela un chileno en la F1...podríamos aspirar a ser reconocidos en el mundo lo que es primer paso para crear un identidad común. Desde Arica a Magallanes, desde La Dehesa hasta La Viuda 9. Una identidad común.
Es pretencioso. No sé como se logra. Lo único que sé es que si las platas de Chiledeportes asignadas a la asociación deportiva del barrio X, para comprar un equipo de tenis de mesa, deberían llegar, porque supongo que de 100 niños que jueguen tenis de mesa uno saldrá bueno... (asumo el simplismo de la última frase).

Espero que el plan ADO que quiere instalar o está instalando el COCh, ese que hizo que España dejase de ser un país del montón (sumado eso si con los JJ.OO de Barcelona ’92), logre los objetivos antes descritos: no ganar, sino estar. Estoy seguro que a medida que se repita lo segundo llegarán los triunfos.