13/11/07

El guión se escribió en Caracas

Aznar no venía a cuento. Chávez lo lanza a la palestra llamándolo fascista; Zapatero pica el anzuelo y defiende al ex presidente de Gobierno porque su cargo lo demanda y su talante así lo dicta. Chávez responde incólume, hay un frío dialogo y el presidentísimo de Caracas pone cara poker, muy poco habitual en su visaje plagado de sonrisas e ironías, pero calculada desde antes: en Venezuela los universitarios se lavantan ante el caudillo bolivariano... La tensión recorre el Espacio Riesco, sito en Santiago de Chile, donde se reúnen los dignatarios de las Repúblicas latinoamericanas y el Reino de España en la clausura de la XVII cumbre iberoamericana.
Bachelet, como anfitriona y tibia representante de la
socialdemocracia más o menos europea, intercede tímidamente con una frase que pasará a la historia por lo insulsa, tan insulsa como la del mexicano Fox, hace tres años, cuando en una cumbre del mismo estilo el ex presidente boliviano Carlos Meza habló sobre la salida al mar y Ricardo Lagos le respondió con enérgica sobriedad, sobriedad que se echó en falta en Espacio Riesco y en quienes organizaban la fiesta…
Entonces el Rey de todas las Españas, de cuyo talante poco se intuye y poco se escribe, advirtiendo que la reacción políticamente correcta del demócrata Zapatero nada podía hacer ante las voces del autoritarismo-populista del vice dictador Chávez, reacciona como nunca nadie lo había visto, o mejor dicho reacciona como sólo una vez se le vio: en el 23-F de 1981, fecha en que la novel democracia española podía haber muerto de adolescencia. Juan Carlos Borbón y Borbón dejó su castillo protocolar, salió a cabalgar por las llanuras del hastío y se vistió con los ropajes de Monarca que es, por la gracia de Dios (o del Generalísimo), y mandó a callar al representante de Venezuela con un tono duro y con muecas que decían mucho más que la ahora famosa frase…
Luego de salir del asombro, sensación compartida por toda España y toda Latinoamérica, Chávez se frotó las manos: el Rey había bajado a su nivel o… “¿¡Me estará subiendo a mí al nivel de él!?”, debió pensar el caribeño para sus adentros... Y es que frente a frente habían dos hombres que encarnan el Estado-Nación por si solos, inmersos en una reyerta que está por sobre el resto de presidentitos de los demás países que sólo duran 4 ó 6 años en el cargo… (El Rey es que el mandatario que más veces ha estado presente en las cumbres iberoamericanas seguidos por… Chávez).
UN REY
El Rey, cansado de tanta política, coge el sendero del desencanto, que no es más que el pasillo que conduce al bar de la cumbre, para tomar, supongamos, un café. O un doble sin hielo para rebajar tensiones… Y es que luego de Chávez es el neo-sandinista presidente de Nicaragua Daniel Ortega el que lanza terrones de tierra a la inmaculada rojigualda. Demasiado para un día y, sinceramente, Ortega no merece ni un comentario, no es Chávez, y que Godoy se encargue de él, perdón, Zapatero…
Pero vuestra merced dejó el balón dando bote en plena área chica y Chávez comenzará a marcar goles permanentemente, como ya lo hizo al abandonar Chile: “Muy Rey será, pero a mi no me hace callar, porque yo fui electo”. Como esas vendrán más, pues Chávez, en su rol de caudillo indigenista quiere de España la misma imagen que Estados Unidos: la de un moustro imperial. Ese traje a España quizás no le queda ha medida, pero si le combina con los colores de su historia; esto si consideramos que hace 200 años aún nos mandaba, hace sólo 100 aún decía ser un imperio y hace unos pocos días otro país se sintió pisoteado por la actitud del Reino de España luego de que el Monarca en cuestión visitara dos enclaves ubicados en su territorio continental. Continental y demandado como propio: Ceuta y Melilla y el agraviado es otro reino, el de Marruecos. Si ha esto le sumamos las prepotentes maneras de algunos empresarios españoles que, adalides del progreso, campean por las devastadas provincias latinoamericanas, el cóctel está servido. Sólo faltaban los vasos y el Rey se encargó de ponerlos.

5/11/07

Un año, pero aún me pierdo en Madrid

Entonces salí a dar una vuelta sin rumbo fijo.
Era domingo, el primero de noviembre, y todo estaba distinto.
Caminé unas manzanas para coger el autobús fuera de mi barrio y así hacer un recorrido diferente a los que generalmente hago para abandonar el vecindario madrileño donde vivo: el patio trasero del Barrio del Pilar, más concretamente en unos pisos posteriores al centro comercial La Vaguada, al cual todo madrileño bien nacido le tiene un poco de cariño, pues fue el primero de Madrid y tal vez, en algún momento de la historia consumista europea, el más grande del continente. (Al respecto hay varios mitos: algunos dicen que el más grande está en Lisboa, otros en Berlín, pero lo singular es que todos lo que me han comentado algo al respecto me lo han dicho con un tono misterioso, como si hablasen del moustro del lago Ness, como si el dato fuese imposible de comprobar y que la única certeza es que La Vaguada es uno de los más grandes…).
Mi norteño barrio, el mismo donde vivió Iván Zamorano cuando militaba en el Real Madrid y el club tenía su ciudad deportiva de entrenamiento donde ahora se erectas las cuatro torres más altas de España (en la foto), las cuales por poco no le hacen sombra a mi ventana, me tiene (tenía) un poco aburrido pues, entre otras cosas, está lejos del centro y las comunicaciones del mismo dependen en demasía del abominable metro (vivo a una distancia equidistante e igualitaria de las estaciones Herrera Oria, Barrio del Pilar y Av. De la Ilustración).
Por eso me gusta el autobús y ese domingo la razón para dar vueltas por la superficie eran alentadas por el sonido del partido del Atlético de Madrid versus el Villarreal que mi MP3 captaba, señal que en las fauces del metro no hubiera conseguido sintonizar.

Pero además el templado clima ayudaba, el temprano ocaso (han cambiado la hora y sólo se diferencia España con Chile por cuatro) también hacía lo suyo y esa modorra que ralentiza los pasos propia de un domingo por la tarde después de un trasnoche hacían el resto.
Aunque cogí el 147, que une Callao con el mencionado Barrio del Pilar, el recorrido fue distinto a pesar de que los paisajes urbanos por los cuales transitaba la máquina ya los conocía.
Durante las últimas semanas una mala sensación me había atravesado. Una cierta rutina y el reiterado encuentro fortuito con algunas caras que ya había visto, me hicieron pensar que: 1) ya conocía Madrid y 2) ubicaba la suficiente gente (no más de 100 personas) como para perder el atuendo del anonimato…
Lo anterior se veía alentado por un dato no menor: el 1 de noviembre cumplí un año en España… Con 365 días –y contando- tienes suficiente como para saber dónde es donde y cuál es cual en una ciudad que, si bien es grande, está bien organizada e integrada. Además los distintos avatares me han llevado a conocer gente en distintos estamentos, lo que abre el catálogo de caras que puedes reconocer en un autobús, por ejemplo, o en e metro o en X barrio o en X universidad. Rostros que he visto en entrevistas de trabajo, aulas de clases, bares, pisos de amigos de amigos…etc.
Entonces el 147 (mención especial para el destartalado Fiat 147 de mi padre el cual, pilotado por Felipe Pérez, nos llevó a innumerables sitios del puerto de San Antonio…) dio varias vueltas, bajo por Plaza de Castilla, tomo la Castellana, luego, no estoy seguro, la calle Génova -o una paralela a ésta- y después se metió a Chamberí. Cuando pasaba fuera del metro de Bilbao divisé una librería abierta (¡domingo!) y aunque dudé en bajarme, el Kun Aguero me empujó a hacerlo… el argentino acababa de marcar el tercer del Atlético y el equipo de Sabina y Torrente derrotaba al equipo de Pellegrini por 3 a 2…

Me perdí

En la librería había abundantes ejemplares de bolsillos (cuestan 10 euros de promedio) así que decidí que me iba a comprar uno. Pero, como siempre me pasa cuando voy a comprar libros o ropa, la duda me apremiaba en todo momento. Recorrí los estantes varías veces y no me decidía cual adquirir, aunque debo reconocer que uno de Mankell y Moby-Dick llevaban la delantera. En eso empató el Villarreal mediante el turco Nihat y pensé que un punto en el Calderón era suficiente. Pero el turco otra vez marcó, a falta de un minuto, y el Villarreal ganó y yo celebré con un pequeño salto y entonces opté por Moby-Dick y pagué con un billete de 5 euros y algunas monedas sueltas y salí a la calle contento e iban a comenzar los comentarios post-partido en la Ser y se me acabaron las pilas y me di cuenta que soy hincha del Villarreal aunque nada me identifica con el club de la única comunidad autónoma (más Galicia) que no conozco dentro de la península ibérica.
Fui entonces a un café franquiciado que se llama, ¡oh, divina originalidad!, Café y Té, que es la versión española de Sturbuks (tal como Expreso House lo es en Suecia y el Barón Rojo lo es en Santiago). Me puse a leer sobre leviatanes y ballenas en la terraza del mismo y me di cuenta que si bien sabía que estaba en Chamberí, la temprana noche no me ayudaba para distinguir el sitio exacto donde me encontraba. Conocer una ciudad por partes inconexas mediante el metro provoca que a veces te sorprendas al darte cuenta que tal calle desemboca en tal avenida y que tal lugar queda cerca de otro lugar que situabas en otra punta diferente de la urbe en cuestión. Es un ejercicio divertido cuando las veces que te subes a un coche –y puedes unir los barrios y las calles- son contadas con el índice y el pulgar y se reducen aún más cuando Antonio está en Londres y su auto verde, que cada sábado llegaba con un accesorio menos a clases, pasó a mejor vida o a peores manos…
Mientras tomaba el 147 de regreso a mi barrio agradecí la circunstancia de que, después de un año, aún puedo desorientarme en la capital española.

28/10/07

Los correctivos de la elite

En estas últimas semanas dos íconos chilenos, y cuando dijo chilenos me refiero a los de verdad son chilenos y no pretenden ser otra cosa, han caído en desgracia ante los inquisidores ojos de la elite político y social que maneja el país y dicta lo bueno y lo malo en la aldea llamada Chile. Uno es el futbolista Gary Medel y el otro el senador Alejandro Navarro.
Una lástima lo del joven futbolista chileno Gary Medel, o Médel como lo llama el DT argentino Marcelo Bielsa. La noche del viernes 26 de octubre fue detenido conduciendo en estado de ebriedad y sin documento en el nocturno barrio Bellavista de Santiago de Chile. En menos de cuatro meses ha hecho de casi todo: pegarle una patada a un rival en las semifinales del mundial Sub 20, escupir al jugador de Deportes Concepción Patricio Almendra, propinarle un cabezazo a un compañero y dar muestra de que potencialmente puede ser el mediocampista de quite (pivote) que Chile necesita. Un periodista de El Mercurio lo comparó con el volante italiano Giuseppe Gatusso.
Evidentemente el espectro periodístico nacional reaccionó ante el error del novel jugador. Con rapidez los directivos del elitista club al que pertenece –la Universidad Católica- gestionaron una rueda de prensa donde Medel (en la foto) pidió perdón a sus compañeros, a su entrenador y a los hinchas por su actitud. El presidente del club Jorge O’Ryan dijo que para evitar que vuelvan ocurrir este tipo de cosas en la desordenada vida del deportista, arreglaría todo para que Medel y su familia (esposa y dos hijos) se vaya a vivir a una de las casas que tiene la institución cerca del Estadio del equipo, ubicado en el barrio de San Carlos de Apoquindo, una de las zonas más caras de Santiago.
Medel, que vive en el “batustan” de Conchalí, tiene rasgos mestizos más cercanos a los aborígenes que al conquistador europeo, su familia es pobre y a los 16 años ya era padre. Su barrio es de gente humilde, de chilenos pobres, que nunca accederán a una vivienda como la que podrá tener Medel si acepta la oferta del club y que a pesar de la obligatoriedad de la educación durante 12 años, no lograrán entrar a la Universidad, pues la educación pública es mala y no puede competir con los sempiternos colegios particulares. En resumen una pobreza permanente (en Chile hay algo claro: puede que cambie el nivel de vida de la gente, y eso ha ocurrido durante los últimos 30 años, pero los pobres de Chile seguirán siendo los pobres de Chile).
En fin… De más está decir que es una apetitosa oferta la que tiene al frente Medel; que seguramente con el dinero que gane como futbolista podría comprarse grandes casas y tener varios coches. Hasta cierto punto creo que no es importante si acepta o no.
Lo triste es la actitud de los dirigentes del club que creen que los problemas conductuales del jugador se resolverán si se cambia de barrio. Si deja a su gente para irse a vivir a un sitio donde no conoce a nadie y no conocerá a nadie. Donde los vecinos que tendrá él y su esposa lo mirarán con el permanente desdén con la que la clase alta-caucásica de Chile mira a los chilenos. Lo que pretende la UC es reubicar al jugador, para apartarlo de las malas influencias para que se centre en su carrera sin pensar en la estabilidad de Medel ya no como futbolista sino como humano. Esto es paternalismo puro y duro.
¿Hubiera sido esa la solución para que el tenista Marcelo Ríos, nacido y criado en la elitista comuna de Vitacura y cuyo prontuario incluye atropellar a su preparador físico, orinarle las piernas a una chica en La Serena, pegarle a un taxista en Roma, entre otras cosas; cambiara su fatal derrotero conductual?
Nadie en su sano juicio le hubiera sugerido cambiarse de barrio ¿Por qué debemos suponer que esa es la solución para Medel?
Esto es paternalismo de una clase que cree poseer el bien común.

Navarro desaperece
Mientras los sucesos en que se vio envuelto Medel ocupan las portadas de los diarios, el senador Navarro (en la foto) no aparece en los mismos. Uno de los pocos, quizás el único político que tiene claro que la clase dirigente no conecta con el país y que no teme –o no temía- enfrentarse a ciertos poderes fácticos enquistados en la centroizquierdista Concertación de Partidos por la Democracia y de atacar virulentamente a la, cada vez menos, vaca sagrada Ricardo Lagos.
El senador por la Octava Región tuvo bastante visibilidad en el conflicto de los subcontratistas con Codelco, es el único político nacional que dice simpatizar con la revolución bolivariana de Chávez y es un connotado defensor de los derechos de las minorías indígenas. En septiembre encabezó el paro nacional de trabajadores lo que generó malestar en la clase política. El enredo político de la elite chilena es tan tremendo que provoca que un parlamentario miembro de la coalición de Gobierno, como Navarro, sea criticado por participar en una marcha de obreros contraria a La Moneda, aún cuando el germen de la izquierda es ese: los obreros…
Lo tragicómico es que en plena marcha, cuando los trabajadores chocaron con las fuerzas policiales, Navarro recibió un golpe de un efectivo de Carabinero. Es lo que en Chile se denomina lumazo. Su cara ensangrentada fue captada por las cámaras y la imagen del Parlamentario medio moribundo fue fulminante. El hombre iba en camino en transformarse en un mártir viviente.
Pero días después apareció en TV un video en que minutos antes de recibir el lumazo, él agredía al Carabinero. Las imágenes lo desacreditaban, pero eso no bastó. Algunos políticos de la clase dirigente nacional señalaron con el dedo a Navarro y dijeron que su actuar meritaba una acusación constitucional. La intentona quedó en veremos, pero surtió efecto.
Desde ese momento Navarro desapareció de la prensa. Dejó de generar noticia. Se calló.
¿Presión?
Debe ser difícil enfrentarse ante los poderes nacionales. Siempre se dice que todo político tiene su bote de basura donde esconde sus secretos (y que la misión de los contrincantes en campaña es destapar ese bote). Lo claro es que por alguna razón, tal vez la antes descrita, Navarro desapareció de la agenda Setting.

20/10/07

Informadores y herramientas de internet

Varios factores me han llevado a sucumbir ante las herramientas del Internet global. Antes, en Chile, el pudor y la abulia me impidieron estructurar un BLOG, por ejemplo. Ahora ya han pasado cuatro meses desde que tengo este y he publicado más de 20 entradas a pesar de que aún no tengo muy claro porque lo hago. ¿Objetivo o satisfacción? No lo sé. Ambas quizás, pues en rigor, son cosas distintas.
Trasmitir ideas o vivencias puede ser un objetivo.
Escribir regularmente puede llegar a ser una satisfacción.
En su trasfondo el BLOG logra que los sucesos que me ocurren, y que seguramente en Chile se los hubiese contado a un Cucurullo o a un Felipe Pérez -logrando sus risas o su indeferencia- tengan un germen de novedad, tal vez porque vivo en un país que no es el mío. No es que no tenga a quien contarle lo que pienso o me sucede, pero la distancia me da la excusa de publicarlo abiertamente aunque tampoco tengo del todo claro quien lee mi BLOG ni mucho menos que piensan al leerlo.
¡¡¡Cuatro meses y por fin aparece un aforismo en mi BLOG!!! Helo aquí: “La distancia reduce el pudor”.
Sin embargo, asumo que me he autocensurado y muchas de mis vivencias y pensamientos están reservados para algún libro que escribiré algún día en alguna vida. Pero no es una disculpa y así reza la frase de mi amigo Milan Kundera que se antepone a la foto de Belgrado en llamas.
Toda esta reflexión no es causal, es más bien constante, pero ahora surge con más fuerza porque hace unos días me he unido a un mundo paralelo llamado Facebook.

Blog versús Facebook
Lo de publicar fotos propias no es mi especialidad, nunca haría un fotolog por ejemplo, aún cuando en Chile se está tornando un rasgo identitario tenerlo. Pero me empezaron a llegar invitaciones de amigos y conocidos para unirme a este escenario de la globalidad-modernidad outsider aún del monopolio GOOGLIANO (hasta que los dólares digan lo contrario), y el sábado pasado empecé con eso del facebook sin mucho apuro.
Aún es precario. Tengo pocos contactos y no he puesto ninguna carpeta con fotos, no creo que publique fotos personales, quizás paisajes… Los que lean esto y hayan visitado mi facebook me reprocharán que la foto de cabecera que tengo sea una precisamente mía, aun cuando puedo poner la foto de Belgrado en llamas que tanto cariño le tengo, o la de un mapa, siempre tan recurrentes en mi BLOG… Merezco el reproche.
Sin embargo, todo lo que el BLOG me da para mantenerme ciertamente conectado con Chile y mis amigos del mundo, Facebook me lo está quitando. Suena paradójico, pero, al igual que pasó con irrupción del móvil, Facebook es un enemigo de la casualidad, del azar.

Los preglobales ‘90
Antes, para quedar con tus amigos o para cualquier cita, había que fijar lugar y hora de antemano. Incluso había sitios donde quedar. Sitios donde estabas seguro que podías ver a algunos de los tuyos. Un bar, una esquina, una cafetería, el frontis de una residencial… Ahora todo queda supeditado a la exactitud horaria que da el móvil o celular. Si quieres quedar con alguien: llamas, si quieres reunirte con tus amigos coordinas todo con mensajes. Si te atrasas mandas un mensaje de disculpa y listo…
Esos momentos tan propios de los ’90, cuando aún era un lujo tener celular, en que salías de casa sin haber hablado con nadie y llegabas a la plaza de tu barrio (la de Llo-lleo en mi caso) y veías caras conocidas han sido borradas de un plumazo. Se perdió la sensación de vértigo que se producía cuando doblabas por la esquina de la plaza y no estabas seguro de ver los rasgos distintivos de tus amigos… ¿Puede que ya se fueron? ¿Puede que no se juntasen ahí? Ahora, al más mínimo temor de hallarte sólo un sábado por la noche en medio de la nada, sólo tienes que hacer un clik en tu móvil…
¿Qué tiene que ver eso con Facebook? Pues ocurre que ya tengo 25 años y en mi vida he acumulado muchos amigos a los quienes no quiero por eso sino porque viví cosas con ellos. Experiencias.
Se dice (la verdad lo oí en la película Sand by my basada en la novela de Stefen King y donde salía un imberbe River Phonix) que los mejores amigos de tu vida son los que hacen cuando eres menor, infante o adolescente. No sé si en estos 25 años acumulé los mejores amigos de mi vida, pero si una gran cantidad de amigos y conocidos a los cuales estimo por algo simple: los vi crecer y ellos me vieron crecer.
Mucho de ellos se elevaron a una categoría donde la hermandad se antepone a la amistad y aunque ahora estoy lejos de la mayoría de ellos los añoro y los extraño (que no es lo mismo). Otros desaparecieron de mi realidad, pero no de mis recuerdos, y emprendieron su vida, y yo la mía, y las circunstancias difícilmente me permitan volverlos a ver. Ahí es cuando entra el azar…
Gracias a Facebook sé cómo está y que está Carola Muñoz en Canadá, Alejandra Álvarez en Chile o Astrid Bustamante en Ámsterdam. Sé que Sebastián Flores regresó a Chile (aunque eso ya lo sabía por mi madre). Todo ellos compañeros de colegio o instituto. Gracias a facebook volví a hablar con mi compañero de universidad Jaime Meneses y reanudé el contacto con mi primer y gran amigo español que tuve y que ahora está Londres, Carlos Miras…
En fin, suena bonito, es realmente satisfactorio.
Lo que la red me permite hacer ahora se lo está robando a la realidad tangible del futuro. La posibilidad que el azar me junte con esas personas se reduce un montón. Estaremos condenados a mantenernos en contacto (y me gustaría hacerlo) así que difícilmente se produzca un encuentro fortuito.
O pongámoslo desde otra perspectiva. Si se produce un encuentro, fortuito o programado, los temas de conversación se tornarán previsibles, pues medularmente sabras que ha sido de la vida de la persona en cuestión: sus viajes, sus trabajo, sus estudios, sus amigos, sus momentos alegres y no se producirá la sorpresa cuando me cuente que visitó China. Eso ya lo supiste gracias a facebook… Te sorprendiste antes, en la soledad de tu casa o en un ciber. Habrás visto las fotos de la muralla china, de la Plaza de Tiananmen o de la Ciudad Prohibida y te bastará con leer su descripción en el pide de la foto que explica, en nueve o diez palabras, un momento culmine de la otra persona.
En fin, esto es sólo una opinión. Quizás sólo quiero parir un pretenciosa destopía.

14/10/07

La decadencia de un imperio llamado EE.UU.

El debate en “América” como suelen decir los españoles ya está instalado y el madrileño diario El País, cuando escasean las noticias internacionales, editorializa con el tema que algunos consideran tempranero, otros antojadizos y otros necesario: Estados Unidos, el imperio imperante, está entrando en su decadencia y en menos de 150 años será otro (¿China?) el estamento político –Estado y /o nación- que bien o mal dicte las pautas para la globalizada comunidad internacional.
Sin embargo, no es mi intención hablar sobre el fin de la menguada pax americana, sino subrayar que en definitiva y para los ojos de otros siglos venideros EE.UU. no es más que otro imperio dominador, con símbolos diferentes, con un sistema político diferente, pero con objetivos más bien parecidos a los que aspiraban anteriormente un sultán otomano, un zar ruso, un emperador romano o incluso Ghegis Kan (¿el Preste Juan?). Paradójicamente, y pesar de la globalización, ni siquiera pasará a la historia por ser el primer imperio totalitario, a pesar de que sus símbolos (Coca Cola) estén en casi todos los países del globo, pues la antigua Roma gobernó todo lo que hasta ese instante era el mundo: el mar mediterráneo.
Justamente comparándolo con Roma, podemos decir que ambos sistemas eran, o son, sumamente tolerantes en variados aspectos. Religión, por ejemplo. Lo único que exigía Roma forzosamente era pleitesía para el Cesar. Lo único que exige Estados Unidos es la adopción de la democracia, a la fuerza también y en es punto podemos decir que la gran diferencia entre los imperios pasados y los posmodernos (capitalismo y comunismo) era que estos no buscaban abarcar sino convencer. Si bien Roma exigía un impuesto para mantener a las legiones, EE.UU. exige un libre mercado con todas las ganancias que eso implica.
Incluso más... si se le pregunta a la gente corriente por el nombre de un emperador romano seguro dirá Julio Cesar, el primero y más famoso de los emperadores romanos por dominar las galias, cruzar el Rubicom y ser asesinado por cinco senadores cercanos entre ellos Bruto (“Tu también hijo mío”). Uno que otro nombrará a Augusto, los menos a Nerón, Calígula, Tiberio y Claudio, que fueron los inmediatos sucesores de Julio Cesar, pero nadie recuerda a Trajano, Carracalla, Marco Aurelio o Constantino emperadores responsable del esplendor romano...
¿Qué quiere decir esto?, puede que los ciudadanos de a pie del siglo XXVI, si las campanadas de Al Gore no son ciertas y el planeta no fenece antes, no recuerden el nombre de los próximos presidentes de Estados Unidos, pero si los que construyeron el imperio americano: Delano Roosevelt, Eisenhawer, Wilson, también Kennedy y también Nixon y aunque suene asqueroso también los Bush. Analizaran los historiadores del siglo XXVI la democracia como ahora se investiga la organización administrativa de las provincias romanas. Cuesta, pero a veces hay que ver las cosas con perspectiva. Y la perspectiva nos dice que nada es eterno ni permanente. Me atrevo a afirmar que dentro de 20 años el mapa de Europa no será igual al actual, nacerá un nuevo estado en Sudamérica y de Rusia puede que aparezco otro también.

Ciudades imperiales
Un síntoma de posible declive de Estados Unidos lo vemos en el fenómeno de la inmigración. Durante el XIX y parte del XX América recibió millones de inmigrantes que han nutrido a la nación. Hasta hace poco su esencia se basaba en eso. Con Bush y el 11-S las cosas han cambiado y se le ha puesto coto a ese choque cultural tan propio de los imperios...
Hoy es Europa la cuna imperial que recepciona inmigrantes. Tal como la antigua Roma o Constantinopla, hay mega ciudades imperiales que son la fuente del progreso, la vanguardia cultural, económica y social del mundo, digna de imitar o vivir. Londres, Paris, Amsterdam, Zurich, Madrid, Berlín son el anhelo de millones de chinos, turcos, bolivianos, peruanos, bosnios, pakistaníes, ucranianos, georgianos, chilenos, argentinos, senegaleses, marroquíes, ecuatorianos,
rumanos, macedonios y un largo etc. Estás ciudades han reemplazado a las de EE.UU. que continúa siendo la atracción de mexicanos y centroamericanos.
En definitiva EE.UU., como continuador imperial de Europa, ha formado un imperio con nuevos accesorios, pero con la misma intencionalidad que los de otras épocas lo que no es un hecho negativo, más bien natural en la cíclica historia.
No hay que dejarse vislumbrar por los enormes avances tecnológicos de los últimos siglos para pensar que lo hoy existe será permanente. El primer y más dramático choque cultural, donde el intercambia de identidad y social llegó a extremos nunca vistos en la humanidad no fue gracias al MSN, facebook o los BLOG sino a las cruzadas. Más revolucionario, traumático e integrador que internet fue el ferrocarril, 150 años antes...Estados Unidos próximamente caerá y la cuestión es saber si el próximo ente ordenador también usará la democracia como sistema político o se inculcará otro....