19/2/08

Casablanca, la Barcelona del Magreb (Marruecos 2)

El orden de las ciudades que visitarás en un país que estás a punto de conocer, orden que generalmente se efectúa días antes del viaje, en la comodidad de tu casa y guía en mano -o quizás ya a bordo del vuelo low cost que te llevará a destino, mientras las azafatas te ofrecen esas mini Coca Colas de 125 ml a un euro y todo está matizado por las ansias de llegar y la incomodidad de los criminales asientos de aquellas líneas aéreas de bajo costo, llámese Ryanair, llámese EasyJet, que uno las putea ya antes de subir, pero que si no fuera por ellas, al menos yo, no hubiera conocido ni un ápice de las europas-, puede ser del tipo trascendental y trasformar la visión que se coja de un país o nación o terruño.
Mi visión de Marruecos hubiera sido totalmente distinta si antes de ir a Marrakech hubiera conocido Casablanca.



Plaza Djemma El-Fna, corazón de la Medina de Marrakech.


Pero si bien aterricé en Casablanca me fui rápidamente en tren hasta Marrakech donde me extasié admirando otra forma de “hacer” la vida, pero donde lamentablemente el dinero es un bien demasiado preciado, más aún cuando en las apariencias pareces occidental, lo que es sinónimo de euros. Sin embargo, el sabor es embriagador. Positivo. El trato es afable, las miradas inquisidoras y lascivas de muchos pierden fuelle cuando recuerdas el ambiente, la noche, las sonrisas de gente con la cual nunca pensaste entablar un nexo y que de pronto nunca más olvidarás.
(-¿Son ustedes de España?
-No, de Chile.
-¡¡¡¡De Chile!!!! Zamorano, Salas, Colo-Colo... Víctor Jara.
-Conoces algo de Chile. Qué bien (sonrisa instantánea de orgullo patrio fuera de contexto) ¿Y a cuánto me dejas esa camiseta y los zapatos?
-300 Dirhams
-¡¡¡300!!!, No po’ amigo. 200 no má. Yo te ofrezco 200.
-¿Qué dice? Esta camiseta es de muy buena tela, es original de Marruecos y los zapatos están hechos a mano. 280 Dirhams “Colo-Colo”.
-No, mucho. 220.
-¿Qué dice? Precio loco “Colo-Colo”, precio loco. 260 y que no se hable más “Colo-Colo”.
-250 Dirhams.
-Uff, precio loco “Colo-Colo”.
-Mejor voy al hotel.
-No, qué dice, amigo “Colo-Colo”. 255 y que no se hable más.
-Hecho)

Pero no es mi intensión describir en este artículo ambas ciudades o Marruecos en general. Quiero graficar ciertas diferencias. Una, Marrakech, es turística, afrancesada, moderna (con Zara y Penélope Cruz abriendo la Av. Mohamed V), antigua, identitaria, tradicional, caótica, hermosa. En resumen te quiere mostrar algo y no se avergüenza de nada. La otra, Casablanca, es un puerto -por tanto más liberal, como ya he señalado en este Blog en un artículo anterior- sucia, con olor a orines madrugadores (o como diría Bea olor a Valparaíso), cosmopolita, grandiosa, oscura, industrial. Vanguardia organizada del espíritu marroquí junto a Rabat, la capital.

Hechas las diferencias, la anécdota es la siguiente.
Entras a un bar pides un té a la menta y te atiende un chico de 18 ó 20 años. Entiende el mensaje y te pregunta en árabe algo que, evidentemente no entiendes. Ya llevas 3 días en el reino Alaui y ya sabes el truco, por tanto comienzas las inevitables preguntas ¿Español? ¿Inglés? ¿Francés?. Pero a diferencia de todos los sitios (60% en el idioma de Proust, 30% en el de Shakespeare y sólo 10% en el de Cervantes), esta vez saltó de lo lejos el encargado de la tetería. Un hombre de 40 años, con mirada culta y un cuerpo algo corpulento. “¿Por qué él tiene que saber español? ¿Por qué no sabes tú marroquí mejor?, vociferó en un perfecto castellano y el local reparó rápidamente en nosotros. Perplejo me limité a recuperar los vocablos más chilenos que nunca he olvidado del todo gracias a Redolés y Con$pirazión para decir: “y acaso vo’sa’í shileno weón”...
¿Chileno?, preguntó, luego se rió con sarcasmo e ironía y desapareció detrás de unas telas manteniendo un visaje lleno de desprecio por mí, un supuesto español.
El chico, algo avergonzado por la escena, trajo los tés con una habitual sonrisa.
Aquello, un incidente idiomático con tintes identitarios, sólo me había ocurrido en un lugar. En la bella y majestuosa Barcelona. Para ser más específico en el Fnac de la ciudad condal y también en el aparcamiento del mismo. El link rápidamente apareció en mi mente mientras saboreaba el té a la menta, brebaje al cual me hice asiduo. Casablanca -industrial y cosmopolita y apurada y continente de un espíritu anti-francés y anti-español o, para resumir, anti-colonial- tiene un sutil y fino símil con la Barcelona actual, esa ciudad con la cual cuesta conectar si no hablas en su idioma. (No es que sea filovasco -que sí, algo lo soy-, pero en Euskal Herria, si bien el sentimiento anti-español es tanto o más grande que en Catalunya, la identidad está tan definida que no necesitan refirmarla constantemente al usar su lengua con el extranjero que no la conoce).
No hay que generalizar dicen algunos. No se trata de eso, pero para construir una idea se requieren algunos datos y con eso, quizás, sea parida una teoría y se obtengan las respuestas. Ya me lo habían advertido, pero Casablanca (En la foto se aprecia un costado de la Medina, franqueda con modernos edificios ubicados en la Plaza de las Naciones Unidas) me pareció una ciudad muy Europea (la mayoría de las mujeres en Casablanca no usan pañuelo, por ejemplo), a pesar de querer parecer otra cosa y que sus ciudadanos quieran de su entorno hacer otra cosa. Su distanciamiento con el Marruecos profundo va por ahí y no por asegurar un nacionalismo que triunfa en otros países islámicos, como Egipto, Siria Líbia o Túnez.
Y tampoco por ser la cuna de radicales que perpetran atentados casi todos los años, no sólo el 2003.

13/2/08

Tricontinental...(Marruecos 1)

El mito dice que Chile es un país tricontinental.
Eso nos hacían creer algunos profesores de básica, eso se repetía solapadamente en la televisión y, bajo ese paradígma, la Armada chilena aspiraba a tener juridición en un extenso territorio marítimo que, en forma triangular, abarcaba desde Arica a Punta Arenas para llegar a la Isla de Pascua, último vértice de una fabulosa figura geométrica que aparecía proyectada en las mentes de algunos valientes Almirantes de principios de los '90, cuyo tufillo aún apestaba a los '80.
Chile= América del Sur.
Isla de Pascua= Oceanía.
La Antartida= pues eso... La Antartida.
Asumir que en rigor los kilometros cuadrados de Chile no son los 2 millones que aparecen en los Atlas impresos por el Instituto Geográfico Militar, esos que colman las biblotecas de los colegios, sino que son algo así como 750.000 -dato que reiterativo una vez zarpado de Pudahuel- fue un proceso duro, pero revelador. La Antartida nunca fue chilena y la leve soberanía de ese extenso territorio se sostiene con alfileres. La Gran Bretaña, con maneras tíbias y reservadas, porque venir al fin del mundo a demandar terruños aún trae recuerdos imperiales, reindicó hace poca la peninsula antartica -supuestamente chilena, supuestamente argentina- y de momento lo único que logró es que las diplomacias a ambos lados de la cordillera actuaran coordinadas.
En fin... el asunto no es ese. El tema es que en horas viajaré a Marruecos y podré decir con propiedad que he visitado tres continentes.
El concepto tricontinental se me vino a la cabeza y con el, de la mano, el recuerdo de aquellas “ideas fuerzas” que siempre nos repitieron. Uno no sabe de donde lo aprendiste, pero ahí están, dando vuelta en tu subconsiente y por eso me fue imposible separar una historia de otra: Tricontinental y Marruecos.
Y por lo mismo hago ese ejercío que antes efectué antes de ir a Suecia o Irlanda. Buscar cual es la imagen de Marruecos que daba vuelta en mi cabeza hace 10 ó 5 años. Una imagen matizada por el concepto de “frontera”.



El Reino Alaui en horas
El choque cultural está garantizado.
Si, es cierto. No hay duda, pero ese choque es permanente y reiterativo en los trenes de Madrid, donde conviven todas las nacionalidades inmigrantes en la España de este siglo (no me sorpenderé, creo, al ver a las mujeres con la cabeza cubierta).
Además, Casablanca y Marrakech, las ciudades que visitaré, son dos urbes enormemente turísticas. No como podría ser el caso de la escondida Agadir, última enclave antes de pasar al Sahara Occidental, Nación sin Estado, con poca prensa, pero con muchos adehrentes en el País Vasco...
No como podrían ser los barrios de los alrredores de Casablanca, los cuales hay que visitar con tino y coche alquilado y donde se cuece gran parte del movimiento integrista del Magreb no siempre vinculado a Al-Quaeda.
En Marruecos, al igual que cuando me adentré en la Ex-Yugoslavia, el éxtasis viene dado por la historia y no tanto por la cultura.
Un dato no menor. Mañana, después de 18 años, volveré a estar en un Estado dictatorial. Dictatorial a maneras occidentales claro está.
Pero luego de 16 meses viviendo en la “progre” España de Zapatero donde todo es posible, para bien o para mal (aunque las secretas ilusiones aún estan pendientes, porque más que mal España es una monarquía de aquellas) moverme bajo la férula de un estado policiaco tendrá, supongo, un morbo especial.
Y es que no es la posibilidad que te estalle una bomba islamista en Casablanca como ocurríó en el 2003, ni tampoco que te disparen una bala perdida como en la película Babel (el primer dato tristemente real, el segundo un tópico).
Tampoco es la visita, por primera vez en mi vida, a una Nación Islámica, donde todo tiene un cariz sagrado y legal y violar aquellas lógicas puede tener un costo.
No.
Lo que me trastorna a horas de viajar al Reino Alaui es observar ese límite impuesto por el desarrollo de dos maneras, igualitarias hace 500 años, pero enormemente diferentes en el ahora. Ninguna mejor o peor que otra. Ninguna con la salvación eterna asegurada. Pero es entre Ceuta y Gilbraltar donde se teje la esperanza de algunos y el desprecio y el miedo de otros.
Viajo a Marruecos a desconectar de la rutina.
Viajo a Marruecos para buscar más herramientas para comprender.

5/2/08

Tradición contra Modernidad

Es el Guggenheim la atracción máxima de Bilbao. Al menos eso dicen los entendidos en viajes y arquitectura urbana, mientras que otros muchos subrayan que el museo en cuestión le aportó cierto dinamismo turístico a la alicaída capital de Vizcaya. Con el museo y el ornamento de la riada bilbaina la ciudad mutó positivamente al parecer, esto a luces de la afluencia de viajeros extranjeros que han posibilitado que Bilbao deje el lastre de toda ciudad manufacturera que se erigió como tal con la segunda revolución industrial (fines del XIX principios del XX), es decir, con desorden, con fealdad, con la prepotencia del progreso mal implementado por la premura del miedo, del miedo que el progreso pase por fuera y nos deje varados en la inopia modernista
Cuando el sábado pasado vi el inmueble no me sorprendió del todo. Inaugurado en 1997, con polémica de por medio debido al alto presupuesto que la obra chupó de las arcas vascas destinadas al apartado de “cultura”, su estructura de titanio copulaba perfectamente con el puente de Santiago Calatrava y con las esculturas en la ribera del río. Sin embargo, yo ya estaba obnubilado por los verdes montes que ensombrecían la cañada y los puentes y posibilitan que, si se miraba al poniente, se vieran las casas de piedra caliza de los montes, y si se miraba al levante le titanio emergiera con sus alaridos de modernidad que a veces perturban otras te seducen, pero casi nunca te dejan indiferente.

Puppy

No había ni tiempo ni euros para entrar a la pinacoteca, por lo que la foto en el frontis del Guggenheim iba a ser el mayor pedazo que podía rescatar de esa obra de arte en si, continente de muchas otras...Pero había más... Había que sacarse también una foto más, esas que nunca están de más, pero que en rigor a nadie le interesan. “Puppy” lo llaman y es un perro gigante hecho de flores que defiende la entrada del museo. En efecto estaba lleno de turistas sacándose una instantánea con el adefesio aquel; ese sábado, en su mayoría, japoneses...


Presos

Pero ahí, ahí fue cuando la artificial modernidad se diluyó. Frente a “Puppy” había una manifestación -lo que no es novedad en Euskal Herria- de padres y madres de etarras presos en las cárceles españolas. Mujeres y hombres de 60, 70 o incluso 80 años que, con una dignidad enorme y con bastante frío, denunciaban las políticas carcelarias del PSOE y el PP que consisten en repartir a los etarras presos por varias cárceles de la geografía hispana ¿Es correcto? No me queda del todo claro y más parece que una carta en si, una opción siempre fácil de darle un caramelo a los asesinos cuando estos titubeen con la paz. Lo hizo Aznar, seguramente lo iba hacer ZP y quizás lo haga si salé elegido otra vez y en rigor los beneficios para el Estado español se me antojan cortos y banales ante la cara de esos padres que nada tiene que ver con la osadía y la estupidez de sus retoños, pero que sufren como víctimas más de una dinámica que no va a parar por más legalizaciones, negociaciones y de mases.No dudo que ser víctima o familiar de una víctima del terrorismo etarra debe ser terrible, pero cuesta empatizar con organizaciones atenazadas por visiones políticas. Yo tampoco tengo nada que ve con el hombre que me entregó un panfleto con información referida a los presos, ni con las madres que aguardaban la lluvia matinal de ese sábado, pues son pocas las cosas que pueden esperar. Pero esa mañana en Bilbao agradecí ver esa expresión de rutina -tradición- de un puñado de hombres y mujeres fuera de foco, off-side, que gastan su jubilación en trenes y autobuses para ver a sus hijos, la mayoría, quizás, bien encarcelados...
“Puppy” me pareció un experimento vació de una ciudad pretenciosa. La inofensiva manifestación me mostró, una vez más, que para ser universal no es vital exportar eventos de otras culturas, sino mantener lo propio siempre arriba, siempre en alza. Sumando y restando Bilbao me pareció hermosa, completa, entregada y, en resumen, el País Vasco es la región de la península ibérica más adorable geográficamente. Y la más intrigante.

27/1/08

Catrileo y Troncoso en la calle y no en la TV

La información por canales antes convencionales es escasa, esporádica y tardía. Con un enfoque artificial y sin ir al fondo de problema, disfrazando ese fondo con los arropados vestidos de los intereses económicos y sociales de una elite que ya escribió la historia y no pretende modificarla, ni modificará el statu quo en que nos encontramos inmersos. Esos medios son las páginas webs de los periódicos y radios más importantes de Chile: emol.com, latercera.cl, cooperativa.cl y la mayoría de los cls.
Acá en España fue mínimo lo que se publicó sobre la muerte de la figura cada día más heroica de Matías Catrileo, el joven comunero mapuche que no renunció jamás a sus raíces a pesar de criarse en la urbana ciudad de Santiago y que prefirió seguir sus estudios en la región de la Araucanía, viviendo con otro iguales y comprendiendo lo que la mayoría de los chilenos nos ha costado entender: no somos occidentales, somos mapuches o mestizos, regidos eso si por una burguesía made in Europa que nos ha hecho creer que somos diferentes a los otro pueblos latinoamericanos… Racial y económicamente diferentes. L
os “ingleses de Sudamérica”, los “jaguares”, los “democráticamente estables”. Todo caricaturas y falacias…
Catrileo murió por un disparo ejecutado por un carabinero mientras éste defendía un fundo que Catrileo y otros diez comuneros pretendían tomarse. El fundo en cuestión es de un empresario de origen alemán llamado Jorge Luchsinger Viliger quien, en una entrevista en El Mercurio, se refirió a las personas pertenecientes a la etnia mapuche en los siguientes términos:
“El indio no ha trabajado nunca. El mapuche es un depredador, vive de la naturaleza, no tiene capacidad intelectual, no tiene voluntad, no tiene medios económicos, no tiene insumos, no tiene nada (...). Entregándoles tierras no van a dejar de ser miserables. ¿Ha visto los campos que les entrega la Conadi? No queda nada, ni un árbol, no producen nada”.
Triste, pero real.
Tampoco se ha publicado mucho sobre Patricia Troncoso la activista mapuche que lleva 108 días en huelga de hambre por ser procesada por la ley Antiterrorista, ley creada en los años de la dictadura y que los gobiernos de la Concertación no han arrugado la nariz para aplicar.
Y claro, es difícil que el imperio PRISA ose hablar mal de Chile (ahora menos, pero es PRISA quien marca la pauta informativa de las noticias que viene del mundo). De Chile, tras un año de la muerte de Pinochet, sigue siendo eso: la dictadura. Europa y el mundo son renuentes a enterarse que en el sur de Chile se están enfrentando visiones y ethos distintos, al margen de la constitución de un Estado, si bien no fallido –en este caso Chile- , pero que alberga una sociedad fallida y que tarde o temprano estallará…
Ante esta orfandad informativa ha sido www.youtube.com el ente por el cual he visto y sentido palpable el choque cultural que en Chile se niegan a ver y por el cual no dudan en minimizar la figura del antes nombrado Catrileo al que tachan de “joven inadaptado y punk” (otra vez El Mercurio, aunque en el arte de crear perfiles de Catrileo La Tercera no le fue en zaga). Varios videos circulan en la web que muestran las protestas que se han producido en Santiago por la muerte de Matías y la huelga de hambre de Troncoso, entre ellos una semblanza sobrecogedora sobre Catrileo publicada en castellano y en euskera. (
http://www.youtube.com/watch?v=xB5buPlWIrI)


MILES DE KMs.
El fin de semana pasado visité Vitoria para ver a Bea. El sábado incluso fui por el día a San Sebastián. Por la noche, cuando íbamos a beber algo en un bar y conocer a una de sus mejores amigas, nos topamos con una gran pancarta convocando a una manifestación en apoyo a Patricia Troncoso y en memoria a Matías Catrileo.
No me enteré antes, fue a las 16:00 horas y en ese instante estaba en la playa de la Concha en Donosti…


Pero fue fulminante ver ese cartel en medio de la fría noche vitoriana. Quien se quiere enterar se entera y el que no, se censura. Esa fue la conclusión, a bote pronto, que saque al comprobar que en la capital del País Vasco se congregaban no más de 20 personas para protestar por sucesos que ocurrían miles de kilómetros lejos de ahí. Claro, los vascos sienten como algo personal cualquier presión a una etnia o “nacionalidad” diferente y enmarcada en un Estado mayor. No lo dudo, pero cuando Bachelet visitó Madrid por primera vez en su mandato –año 2006- las manifestaciones en apoyo al pueblo mapuche fueron notorias e incluso el escritor portugués José Saramago abogó por un mejor trato (y a Saramago no le podemos achacar una condición de nacionalista centrífugo, pues no oculta su deseo de una Portugal unida a España donde la capital sería Madrid).
Esta vez las voces han sido pocas en España...

¿Qué pasará si muere Patricia Troncoso?
¿Rebotará con fuerza en los ambientes socialmente comprometidos de las españas o quedará archivado en el inconsciente colectivo, como puede quedar archivado en la agenda setting de los medios españoles?
¿Qué pasará en las calles de Chile si eso sucede?
¿Su muerte nos ayudará a reaccionar, cómo la de Matías Catrileo ha ayudado para abrir los ojos?

16/1/08

Una wea personal...

El weon en cuestión se llama Eduardo, pero yo a veces le dijo Eduardito. Es mi sobrino, está próximo a cumplir los 19 años y a entrar a una Universidad privada, como yo en su momento, a estudiar una carrera de mierda y sin futuro, como yo en su momento, aunque ¡calma! no hay que preocuparse por el “chaval”, pues se le puede augurar un buen futuro, ya que tiene ilusiones y ganas y tiene, además, una cierta cualidad, no muy lejana a mí asumo desde ya, para caerle bien a la gente y hacer sonreír recurrentemente, lo que es más difícil que hacer reír a carcajadas, por tanto requiere un cierto freno, un “toma y dame”, un tirar la talla y retirarse a tiempo, la palabra justa y un “cierra y vámonos que se hace tarde”… En las estructuras del mundo actual una buena sonrisa abre más puertas que el buen nombre del centro de estudios donde egresaste… pero este post no es para cambiar las estructuras del mundo, esos ya vendrán.
BEA
Ufff… asquerosa autorrefrencia que me invade en este momento, pero bueno… es miércoles estoy en un café cercano a Av. América medio nostálgico, advierto desde ya, y me puedo permitir ciertos lujos. Aquí va una de esas –autorreferencias- que trato de evitar: Bea una vez me dijo que tenía la cualidad de "definirme fácilmente” y aunque cuando soltó esa frase no le rebatí e incluso le creí y hasta pensé en ello… recién ahora compruebo, por ejemplo, que al describir al weon éste me estoy definiendo a mí mismo pues el cabro, en rigor, se parece a mí. Caleta, mucho, harto, mazo y todos los sinónimos que los pueblos hispanoamericanos me puedan proporcionar como símil para describir el parecido entre él –Eduardo- y yo.
SOBRINO
Por los avatares del destino Eduardito (también conocido como Lalo, y, entre los amigos, como el Ebner –su apellido paterno- vocablo siempre pronunciado con esa languidez que los “tenneyer” tienen hoy por hoy, misma languidez, eso sí, con la que yo me enfrentaba al mundo cuando fenecía el siglo pasado) se quedó este fin de semana en mi casa, en mi depto de Madrid. Compartió conmigo y mis compañeros de piso. Nos piscoleamos con un Campanario de 40 que me mandó mi madre y con una de ron que venía en la cesta de navidad de Alberto, uno de los queridos asturianos con los que comparto piso. Además, a pesar del frio, nos sentamos en el balcón a mirar las estrellas que no habían, pues estábamos en medio de la ciudad y no se refleja ni una wea en el cielo negro de la capital ibérica, pero eso poco importaba.
El weon fue y es un aporte en mi vida. Es muy tradicional, casi conservador, y saca cuentas extrañas referidas a la edad: mi primo mayor –Luis Alberto que ahora está en Boston- tiene 7 años más yo, él tiene 7 años menos que yo: tres generaciones y vivencias que se influyen. Eso me dijo agregando que “yo soy mayor en 7 años que la Domi y ella es mayor en 7 años con Andresito”… (Los antes nombrados también son sobrinos míos y por ende primos de él).
Inconscientemente yo también capté aquel misticismo-cabalístico: cuando me fui de Chile le regalé un mata-cola que Luis Alberto me había dado en su momento y el weon no lo usa –lo que es “bueno”- sino que lo venera como reliquia, reliquia que le va a regalar a las próximas generaciones de primos, sobrinos y hermanos que alcancen a carretear a la par.
A la par… a la par…
FAMILIA
Las muertes resignadas –onda la de abuelos o abuelas que están en los descuentos- posibilitan ver a la familia en serie. Cuando en febrero del 2006 murió mi abuela paterna –la Nena- nos juntamos casi todos mis primos o, al menos, con los que me he emborrachado alguna vez. Y en efecto después del sepelio –y antes también- nos emborrachamos y discutimos y nos abrazamos y lloramos y nos emborrachamos otra vez y también miramos las estrellas en San Antonio, donde el cielo veraniego si nos proporcionaba una que otra… Y entre medio estaba Eduardito, tratando de intervenir, de aportar, de imponer una visión jovial. Él y sus ilusiones chocaban con el exceso de realidad de mis primos mayores y mi siempre persistente distancia con todo. Distancia que está a punto de caer, eso sí… Fue un momento culmine en mi vida, me aventuro a decir, aquella semana cuando la “pela” se llevó a mi abuela y la caja de pandora se abrió; no sólo era el intermediario entre dos generaciones, sino que también me percaté lo desenfocado que se podía estar aún creyendo que la luz siempre proyecta una sombra uniforme.
(Lamento, y el weon también lo lamenta en lo más profundo, que nunca se haya tomado una piscola con mi padre).
COMPAÑEROS
Bueno… El tema concreto de este post no era hablar de muertes o de mi familia, sino de la edad.
En facebook mis ex compañeros de colegio, más o menos, ya han organizado una reunión de ex compañeros… Eso que siempre se hace tras 10 años de salir de cuarto medio se ha adelantado debido a que facebook como que nos juntó… Igual bien por ellos, pues lo que estamos lejos, y no somos pocos, nos quedaremos esperando que suban las fotos al dichoso programa facebook y una noche verlas trasmitiendo una mirada de melancolía a los que nos rodean que, evidentemente, no entenderán, pues los españoles no entienden a los chilenos cuando hablan entre ellos o cuando se ponen melancólicos...
Quizás con 26 ó 27 años ya se tiene una edad suficiente, un reducto algo firme, como para enfrentar el pasado inmediato mostrando las cicatrices de los triunfos y los diplomas de los fracasos. Es posible, es posible, pero todo esto, las energías de mi mancebo sobrino y la posibilidad de una reunión de ex compañeros, me han catapultado con fuerza a la circunstancia en que atravieso… 25 años: una edad que los tentáculos de la GLOBA no ha querido explotar. Ahí están las series de universitarios que las productoras del imperio imperante se encargan de distribuir por el mundo haciéndonos creer que eso es ser universitario. Ahí están las series de treintañeros y “amigos” que viven juntos o comparten pisos y todo está bien y nos juntamos en el café de la esquina y yo me lio contigo y tu conmigo y todo estupendo porqué las risas de fondo están garantizadas…
FUTURO
Los 25, los 26, los 27 es una edad tan transitoria y complicada de definir que la TV no ha podido dar con un perfil. Algunos aún están en la U, otros ya son padres, otros aún se mean en la cama, otros se refugian en la soledad, otros ya aman, otros no han conocido el amor, otro se casaron y tienen una pyme con dos cojones y el hígado hecho mierda por el estrés… Pero todos en camino a concretar algo, pues todos están comenzando y él que no tenga miedo que se vaya a la mierda, pues tener miedo es la raja, es la ostia…
Al menos yo recién estoy viendo una cierta perspectiva y estoy cagado de miedo, pero contento…
En resumen, y pa’ no dilatar más está wea, lo de la reunión de ex compañeros y lo de ver a mi sobrino acá en España me llevaron a recordar al Benjamín de 17 años. Y Lo proyecté en Eduardo con sus ánimos, sus ganas, su fuerza. Y en un momento determinado, entre estrellas y piscolas, hablando en chileno puro y duro y bajoneando pan de molde con queso filadelfia, como que me vi… Y la verdad me caí bien.